El Ejército del Aire ya tiene dos Predator B en el aire y espera otros dos para final de año

Talavera la Real acoge las pruebas de los RPAS de última generación previa a su entrada en servicio, aunque no hay todavía fecha oficial para el inicio de las operaciones reales

La base aérea de Talavera la Real en Badajoz es el escenario de las pruebas con los nuevos drones de última generación Predator B, adquiridos por España a la empresa estadounidense General Atomics. El Ejército del Aire ha recibido hasta la fecha dos de los cuatro aviones no tripulados incluidos en el contrato, que están inmersos en una intensa campaña de vuelos previa a su entrada en servicio, y tiene previsto a finales de este mismo año la llegada de las dos aeronaves restantes.

El Ejército del Aire detalla que, en la actualidad, junto con las dos primeras aeronaves, han llegado las dos estaciones de control terrestre (AGS, por sus siglas en inglés), desde donde los pilotos operan la aeronave, y los equipos asociados que permiten su operación segura y el empleo completo de todas las capacidades que ofrece el sistema de armas.

Las pruebas, añaden, tienen lugar “con normalidad y al ritmo apropiado que permite la realización de la verificación programadas” y resaltan que programa de vuelos no se ha visto afectado por la pandemia del coronavirus. “Señalar que el Covid-19 no ha tenido efecto negativo alguno en el transcurso de dichas pruebas gracias a las medidas de prevención implantadas en el Ejército del Aire”, puntualizan.

Por el momento, no hay todavía fecha oficial para el inicio de las operaciones reales, la conocida como capacidad operativa inicial. Primero hay que comprobar que todo el sistema de armas cumple con las capacidades y requisitos establecidos en el contrato. Y, en ello está la Fuerza Aérea.

El RPAS Predator sobrevoló por primera vez en España el pasado 30 de enero. Los primeros componentes, empaquetados en contenedores especiales, habían aterrizado en la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla) a mediados de diciembre procedentes de Estados Unidos a bordo de uno de los aviones más grandes del mundo, el Antonov 124. El programa tiene prevista la llegada a la base extremeña a final de este año de las dos aeronaves restantes, con el resto de material pendiente de recibir.

En los últimos meses, los vuelos se han ido incrementando de forma progresiva hasta alcanzar actualmente una frecuencia diaria. Esta fase de implementación incluye las pruebas de las aeronaves, pero también de los sistemas instalados a bordo para efectuar las misiones encomendadas, y de todos los equipos en tierra firme, a centenares de kilómetros de distancia de los drones, diseñados para el control remoto de los aparatos y la recepción y procesamiento de las imágenes captadas.

El sistema está operado por el 233 Escuadrón, integrado en el Ala 23 de la base de Talavera la Real. La unidad está formada por un núcleo de personal inicial que va desde los pilotos, hasta operadores técnicos y mecánicos. Este equipo aumentará progresivamente a medida que el sistema esté completado. El plan es que alcance entre 80 y 90 efectivos cuando las aeronaves funcionamiento a pleno rendimiento. Cabe señalar que las tripulaciones, antes tomar los mandos de las aeronaves en España, pasan un exigente proceso de formación, primero en Estados Unidos y después en la Escuela de UAS de Salamanca.

El objetivo final de toda esta etapa de pruebas y familiarización con el sistema es que todos los componentes que componen este complejo engranaje llamado Predator funcionen a la perfección.

Principales características

El Predator B, una aeronave operativa también en Europa países como Reino Unido, Italia o Francia, y, por supuesto, Estados Unidos, será el mayor dron de las Fuerzas Armadas españolas y supondrá un antes y un después en el empleo de los aviones no tripulados por las prestaciones que ofrece.

El Consejo de Ministros aprobó la compra de este moderno sistema de armas en noviembre de 2015 por un importe de 158 millones de euros. En este contrato, General Atomics va de la mano con la firma española Sener, con una amplia experiencia en el sector aeroespacial.

Es un sistema remotamente tripulado o RPAS con un tamaño considerable, más grande por ejemplo que los cazas F-5 de entrenamiento de los pilotos de ataque del Ejército del Aire, con los que compartirá pista en la base Talavera la Real. Tiene una longitud de 11 metros, una envergadura -distancia de punta a punta de cada ala- de 20 metros y un peso máximo al despegue próximo a las cinco toneladas -4.780 kg-. Está equipado con un potente motor turbohélice TPE 331-10 de 950 caballos de potencia, un radar de alta resolución y antenas para el control remoto y la recepción de la señal GPS.

La pieza principal es un ‘globo ocular’ giratorio ubicado en el parte inferior del fuselaje delantero, donde están alojado un amplio abanico de cámaras y sensores que permiten tomar imágenes de muy alta resolución. El dron está controlado por un piloto que dirige el rumbo y fija la velocidad, mientras que un operador técnico opera las cámaras y recibe en tiempo real las imágenes captadas.

Puede efectuar misiones de más de un día de duración sin que sea necesario pisar tierra firme -su autonomía supera las 27 horas- y operar a más de 15.000 metros de altura, por encima del techo normal de un avión comercial que suele rondar los 12.800 metros.

La aeronave está dotada además con modernas tecnologías que la convierten en un dron inteligente como un sistema automático para el despegue y aterrizaje, un sistema de anticolisión en vuelo y comunicaciones vía satélite. Es importante destacar que también está diseñado para portar armamento y actuar en misiones de ataque. Sin embargo, por el momento, actuará en operaciones de vigilancia, reconocimiento e inteligencia conocidas como ISR en el argot militar. Especialmente en áreas sensibles, donde también apoyará el trabajo de la Guardia Civil y la Policía Nacional, es el caso del estrecho de Gibraltar o las aguas de las islas Canarias.