Así será la nueva valla de Melilla

Interior encargó la sustitución del vallado y las concertinas, por su carácter lesivo, por una instalación que hiciera muy difícil que los inmigrantes que se esconden en Marruecos organicen nuevos saltos

La retirada de las concertinas de los vallados de Ceuta y Melilla, una de las promesas «estrella» del Gobierno socialista nada más llegar al poder tras la moción de censura contra Mariano Rajoy, para ser sustituidas por un método de contención menos agresivo, por fin se hacen realidad, aunque con un evidente retraso.

Al menos en Melilla, ya está levantado, en la zona que va de la Frontera de Beni Enzar al Dique Sur, parte de este nuevo vallado, que ofrece evidentes dificultades para ser escalado por los inmigrantes mediante garfios, zapatillas claveteadas y otros utensilios, como ocurría hasta ahora.

Tiene una altura de 10 metros que terminan en un cilindro. Es decir, que, si alguien logra escalar hasta arriba por las paredes lisas (sin posibilidad de enganches) lo que es bastante difícil, puede caer al suelo desde esa altura. No se trata de que nadie se haga daño, sino se crear un efecto disuasorio para los inmigrantes ilegales.

El aspecto que ofrece el nuevo vallado, como se puede apreciar en las fotografías que publica LA RAZÓN, es impresionante y, al menos en apariencia, su efecto disuasorio está logrado.

De los 12 kilómetros del perímetro de la frontera con Marruecos, tan sólo en una cuarta parte van a ser colocados los cilindros, en las zonas más sensibles, por las que se producen más saltos de inmigrantes.

En el resto, habrá un sistema de «peines» que ya están preparados para ser instalados. Ayer mismo ya se trabaja en este tipo de instalación en la zona de Barrio Chino.

Al ser una zona inestable, en la parte donde ya está colocado el nuevo vallado (el de cilindros) ha habido que hacer unos pilotes a profundidad ya que tienen que soportar un gran peso.

Nada más llegar al Ministerio del Interior, Fernando Grande Marlaska anunció la inmediata sustitución de las concertinas, al considerar que se trataba de unos instrumentos altamente agresivos para los que intentaban saltar los vallados de Ceuta y Melilla. Fue precisamente el Gobierno del PSOE el que aprobó, en 2005, la instalación de estos artilugios, con una inversión de 8,7 millones de euros. Se trataba de un montaje de un vallado tridimensional formado por mallas metálicas, sirgas de acero y elementos dinámicos, las concertinas, según se explicó en aquel momento.

Desde entonces, estos elementos metálicos han estado rodeado de polémica, pero lo cierto es que, de alguna manera, han servido para frenar en gran parte la inmigración irregular y evitar que tuvieran que ser las Fuerzas de Seguridad, en especial, la Guardia Civil, a la que se le prohibió la utilización de material anti disturbios, las que tuvieran que enfrentarse cuerpo a cuerpo para evitar el salto de los inmigrantes, con el balance de decenas de agentes heridos.

Además, con el paso del tiempo, los saltos se hicieron cada vez más violentos, azuzados los inmigrantes por las mafias, hasta actuar en algunas ocasiones casi con una disciplina militarizada, con una perfecta coordinación de por dónde debían atacar el vallado con el fin de dispersar el esfuerzo de contención de los guardias. A los agentes se les llegaron lanzar excrementos y, lo que resultaba más peligroso, soluciones ácidas que quemaban la piel.

Con todo, las concertinas protregen instalaciones vitales dentro de nuestro país, sin que nadie proteste por ello, y, en las misiones militares que tropas internacionales desarrollan en el extranjero, en África por ejemplo, circundan dichas instalaciones.

Según datos del Ministerio del Interior, las previsiones es que las obras tuvieran una duración de diez meses; cuentan con un presupuesto de 17.899.886,69 € (8.366.337,42 € para Ceuta y 9.533.549,27 € para Melilla).

Para la realización de estos trabajos, se ha hecho previamente un estudio técnico completo de la situación actual de las infraestructuras fronterizas, la identificación de los tramos de actuación de las mismas teniendo en cuenta los puntos más vulnerables, la búsqueda, análisis y evaluación de alternativas técnicas y la propuesta de solución a la vista de las alternativas evaluadas.

El citado estudio ha corrido a cargo de la empresa pública Ingeniería de Sistemas para la Defensa de España (ISDEFE), dependiente de Defensa.

Interior encargó de ejecución de las obras a la empresa de Transformación Agraria S.A. (TRAGSA) como medio propio de la Administración del Estado.