Rajoy tendrá que comparecer en el Congreso por la «Kitchen»

La izquierda la convertirá en un desfiladero de altos cargos del Gobierno del PP contra Casado

La comisión de investigación sobre el «caso Kitchen» amenaza con amargar el curso parlamentario a la actual dirección del PP. Hay mayoría para que salga adelante, sin que al PSOE le acompleje lo más mínimo incurrir en la contradicción de votar una cosa y la contraria cuando afecta a su socio de Gobierno. Y hasta Ciudadanos se enfrenta ante el dilema de tener que apoyarla, en coherencia con su compromiso con la regeneración democrática, a pesar de que no se acepte su exigencia de que el lucha contra la corrupción debe afectar a todos los partidos, sin distinción de siglas. «Siempre hemos defendido investigar la corrupción, todas las formas de corrupción, afecten a quien afecten», recuerdan desde la dirección naranja.

Un vez registrada la petición del PSOE y Unidas Podemos, irá a la Mesa del Congreso para que los letrados vean si se ajusta a los Estatutos de la Cámara en su ámbito y en su presentación. Siempre que el grupo o grupos proponentes no exageren los términos, la Mesa la calificará y pasará a la Junta de Portavoces, donde se aprobará por mayoría. Ahí es donde ya el PSOE acaba de unir sus votos a los de Podemos para, usando su mayoría, tumbar la investigación sobre la financiación de Podemos a través de la consultora Neurona.

Una vez pase el trámite de la Junta, tiene que ir al Pleno, y se vuelve a aprobar por mayoría, 176 escaños. PSOE y Podemos suman 155, pero con ERC, PNV y otras minorías superan el filtro sin problema. Y si el Pleno la aprueba, que así será, salvo sorpresa, entonces pasará a constituirse, pero antes los grupos negociarán el presidente y la Mesa de la Comisión. A partir de ahí, el formato, las comparecencias, los plazos, las fechas de reunión..., todas las cuestiones se aprobarán también en la Mesa de la comisión y por mayoría. Es decir, la izquierda controla el reparto de cartas.

La comisión no está aún creada, pero en su agenda ya se puede adelantar la intención del PSOE y Unidas Podemos, junto con ERC, de elevar hasta el máximo nivel el alcance de los comparecientes, y citar incluso a declarar al ex presidente del Gobierno Mariano Rajoy. La asistencia es obligatoria, aunque luego, como se ha visto en otras ocasiones, se pueda excusar la declaración, por ejemplo porque el compareciente esté implicado en un proceso judicial.

Rajoy es la «pieza mayor», pero la izquierda le prepara un «menú completo» al jefe de la oposición. Ex ministros, ex altos cargos, mandos policiales... El sainete es variado y amplio, e incluso intentarán forzar la comparecencia de miembros de la actual dirección del PP. Creen que es el escaparate perfecto para cercar de nuevo a los populares con la losa que les hundió electoralmente en la serie de últimos comicios, y distraer a la vez la atención de su responsabilidad en la gestión de la pandemia. El PP se queja de que la intención del Congreso es investigar y controlar a un Gobierno del pasado, ya que los hechos que investiga la Justicia afectan al periodo 2012-2015, con Rajoy como jefe del Ejecutivo.

El principal partido de la oposición se enfrenta además al problema añadido que le supone haber perdido también el control del Senado, ya que en la anterior Legislatura utilizaron esa mayoría absoluta para hacer oposición al Gobierno y hasta para intentar contrarrestar la investigación de su financiación en la Cámara Baja con la puesta en marcha de otra comisión paralela en el Senado para abordar la corrupción de los demás partidos, caso de los ERE del PSOE andaluz.

El PSOE y Unidas Podemos ya han empezado a negociar las formalidades necesarias para presentar esta comisión, mientras que, al mismo tiempo, los socialistas cierran filas con las formación morada para blindar que el Parlamento no investigue sus cuentas con el argumento de que se han exagerado las informaciones y forman parte de una campaña de la derecha contra ellos.