El jurado declara culpable de asesinato al acusado del “crimen de los tirantes”

Concluye que Rodrigo Lanza, que fue condenado por homicidio imprudente a cinco años de cárcel en una sentencia anterior anulada, actuó con alevosía y por motivos ideológicos

Un jurado ha vuelto a considerar a Rodrigo Lanza culpable de la muerte de Víctor Laínez el 8 de diciembre de 2017 en un bar de Zaragoza, el conocido como “crimen de los tirantes” (la víctima llevaba unos con la bandera española). Pero en esta ocasión, los miembros del jurado consideran que es culpable de asesinato, y no de homicidio imprudente, con la agravante de motivos ideológicos y la atenuante de haber actuado bajo los efectos del alcohol.

Este veredicto, que aprecia la existencia de alevosía y rechaza que actuara en defensa propia, aumentará la condena que le fue impuesta en el anterior fallo. Lanza se enfrenta a una petición de pena hasta de 23 años de prisión, que reclaman tanto la defensa de la víctima como la acusación popular que ejerce Vox, frente a los veinte años que solicita la Fiscalía. Y es que aunque el acusado se defendió asegurando que atacó a Laínez para defenderse porque vio que llevaba “una navaja en la mano”, el jurado no da por probado ese hecho.

Por su parte, la defensa de Lanza, que ejerce el letrado Endika Zulueta, ha solicitado una condena por lesiones para el acusado, al considerar “confuso” el objeto del veredicto y cuestionar que su cliente tuviera intención de matar a Laínez.

Lanza ya fue condenado en noviembre del pasado año a cinco años de cárcel por homicidio imprudente, pero el juicio tuvo que repetirse después de que el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) declarase nula, por falta de motivación del veredicto, la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Zaragoza.

El tribunal tumbó ese fallo con el argumento de que no explicaba suficientemente las razones por las que el jurado consideró que el acusado solo tenía intención de lesionar, y no de matar, a Lainez, lo que determinó que se le condenara por imprudencia. El TSJ aragonés subrayaba la incongruencia entre esa conclusión y lo que determinaban los hechos probados, que se trató de “una agresión por la espalda, sin posibilidad de defensa, en la que el acusado propina un golpe seco por detrás en la cabeza que hace que la víctima se desplome, caiga al suelo y quede inconsciente y, en ese estado, le golpea con una patada en la cara e inmediatamente se coloca encima para seguir propinando puñetazos en la cabeza y múltiples golpes en la cara que ocasionaron lesiones muy relevantes”.

En la sentencia declarada nula por falta de motivación se detallaba que sobre las tres de la madrugada del 8 de diciembre de 2017 Lanza y otras tres personas entraron en el bar Tocadiscos de Zaragoza, donde se encontraba Lainez, y pidieron unas consumiciones. Poco después, se sentaron en una zona de barra y un acompañante de Lanza, Pablo M., le dijo al acusado que Lainez “era de extrema derecha o neonazi y que en ocasiones llevaba tirantes con los colores de la bandera española”.

Lainez hizo una señal a Lanza para que se acercara, “intercambiando unas palabras que nadie escuchó”. Cuando el acusado volvió con sus amigos, les dijo que le había llamado “sudaca” y que “debía volverse a su país por ser extranjero”. En esa misma conversación, Lanza llamó a Lainez “facha y fascista” y le dijo que ese era un barrio antifascista y que “no querían nazis en el barrio y que llevaba tirantes con la bandera española”.

Tras abandonar el local, ya en el exterior Lanza “arrojó al suelo su abrigo y la mochila que llevaba, entrando de nuevo y rápidamente en el establecimiento y se abalanzó por la espalda y, sin posibilidad alguna de defensa” sobre la víctima,"dándole un golpe seco en la parte inferior trasera de la cabeza" con un objeto contundente similar a “un mosquetón utilizado a modo de puño americano”.

A consecuencia del golpe, Lainez “cayó al suelo desplomado quedando inconsciente” y una vez en el suelo, “aún vivo e inmóvil y sin defenderse”, Lanza "le dio una patada en la cara e inmediatamente se colocó encima siguiendo propinándole puñetazos en la cabeza y múltiples golpes, tras lo cual salió del local y se marchó.

La Audiencia Provincial de Zaragoza acordó que el acusado siguiera en prisión hasta la celebración de este nuevo juicio, por “evidente riesgo de fuga”, que quedó visto para sentencia el pasado martes.