El Gobierno espera cerrar el techo de gasto esta semana

En Moncloa asumen que la aprobación de las cuentas se «demorará» hasta enero

El Gobierno ya asume que no podrá cumplir su objetivo de presentar el proyecto de Presupuestos Generales del Estado en «tiempo y forma» como era su vocación hace unos meses. En el Gabinete trabajan con intensidad en el contenido de las cuentas públicas que, si tradicionalmente ya son concebidas como de suma importancia para un Ejecutivo, en las circunstancias actuales lo son más. Los nuevos Presupuestos no solo son decisivos para el interés general, en la medida que servirán para vehicular los fondos que provienen desde Bruselas, como inyección económica para paliar el impacto del coronavirus, sino que, en clave de interés partidista para los miembros del Gobierno, serán también el salvoconducto que les permita sobrevivir en Moncloa hasta agotar la legislatura.

Con este trasfondo trabajan en Moncloa, donde ya estiman que las cuentas podrán llegar al Congreso «a lo largo del mes de octubre», lo que coloca el calendario para su aprobación final ya superada la barrera del 31 de diciembre. Esto obliga irremediablemente a volver a prorrogar los Presupuestos de Cristóbal Montoro, aunque sea «para unos pocos días». Unas cuentas que, si ya se rechazaban de plano antes de la pandemia, por haberlas redactado su rival político, ahora se tornan si cabe más impropias, en orden a la situación en que vivimos.

Pero antes de que los Presupuestos desembarquen en la Carrera de San Jerónimo, el Gobierno tiene varios hitos que superar. El primero de ellos es la concreción del techo de gasto, que todavía no se ha fijado y que en Moncloa esperan alumbrar esta semana para poder aprobarlo en el Consejo de Ministros de la próxima semana, el último del mes de septiembre. De no conseguirlo, los plazos se retrasarían todavía más.

La voluntad de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, es convocar también antes de que acabe el mes al Consejo de Política Fiscal y Financiera, formado por Gobierno y comunidades, que tiene que avalar también la propuesta que se eleve desde el Ejecutivo. El techo de gasto es el paso previo imprescindible para la tramitación de los Presupuestos y de su debate y aprobación en el Congreso podrán sacarse las primeras conclusiones sobre los socios con los que Pedro Sánchez quiere sacar adelante las cuentas públicas. Otro hito importante en la andadura presupuestaria será la fecha del 15 de octubre, que en Moncloa tiene marcada a fuego en el calendario y que supondrá el examen europeo, con la remisión al Consejo Europeo de las mismas.

Sobre el proyecto en sí mismo, Montero aseguró ayer que está perfilado en un 80% y que el 20% restante se someterá a la consideración de los grupos parlamentarios de los que espera «concitar el mayor apoyo posible». En este sentido, la titular de Hacienda evita anticipar ninguna línea del mismo, como ya hiciera el vicepresidente Pablo Iglesias, refiriéndose a «buenas noticias» en clave de «justicia social», ante el temor de que algún dato o declaración se pueda sacar de contexto y genere «rechazos» anticipados al examen del proyecto. «No hay ninguna cuestión que en este momento esté ralentizando la presentación de los presupuestos», zanjó Montero, aunque sí reconoció la «complejidad» que llevan aparejadas las cuentas.

La vocación del Ejecutivo es poner a disposición de los grupos el proyecto, en cuanto sea posible, para comenzar a tejer las alianzas necesarias para sacarlos adelante. En este sentido, no se ahorra en llamamientos al principal líder de la oposición, a quien se apela en el nuevo marco de unidad inaugurado con la Comunidad de Madrid, a arrimar el hombro y permitir la aprobación de los Presupuestos.