Así es el nuevo Código de Conducta para los diputados: Sin regalos de más de 150 euros y con “acatamiento de la Constitución”

Deberán evitar cualquier actividad que pueda incurrir en un “conflicto de intereses” e informar de aquellas realizadas hasta cinco años antes de su desembarco en las Cortes

Las Mesas de Congreso y Senado se han reunido hoy en sesión conjunta en la Cámara baja para aprobar el nuevo Código de Conducta de las Cortes Generales, que garantiza la ejemplaridad y la transparencia de las y los parlamentarios y dota a ambas Cámaras de una nueva herramienta para luchar contra la corrupción. En el ejercicio de sus funciones, los diputados y senadores deberán observar los siguientes principios generales de conducta: “integridad, transparencia, diligencia, honradez, responsabilidad y respeto, tanto a los demás miembros de las Cámaras como a la ciudadanía en general”. En este punto se introduce uno de preceptos que ha generado debate y es que se debe hacer “con acatamiento y respeto a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico, especialmente a los Reglamentos de las Cámaras y a las resoluciones que los desarrollan”.

En un primer borrador, esta mención expresa había desaparecido, porque -según fuentes parlamentarias- esto resultaba innecesario, al estar ya recogido en los Reglamentos de ambas Cámaras, que tienen un rango normativo superior. Sin embargo, el PP vinculó su apoyo al texto a que apareciera esta alusión y finalmente se ha introducido con el apoyo también del PSOE. Solo Vox ha votado en contra del nuevo Código de Conducta, que han rebautizado como “código de sospecha”. Entre otras cuestiones, la formación de Santiago Abascal pedía que se concretara la fórmula del juramento o promesa de la Constitución que deben usar sus señorías en el momento de acceder a la condición de parlamentarios y que fijara un régimen de sanciones por “el uso de modos o expresiones vejatorias dirigidas a otros parlamentarios, grupos políticos o instituciones del Estado”.

El Código de Conducta prevé que los diputados y senadores se abstendrán de buscar u obtener beneficio económico alguno, directo o indirecto, ni recompensa de ningún tipo por su actividad, que debe atender siempre al interés general. En caso contrario se incurrirá en un conflicto de interés, del que deberán también informar. Otra de las cuestiones que se acotan es que los parlamentarios no podrán aceptar regalos, favores o servicios que les sean ofrecidos por su cargo o pueda entenderse que buscan influir en su labor parlamentaria. Eso ya regía para el Congreso, pero ahora se amplía la prohibición ya que tampoco podrá aceptarlos “su entorno familiar”. Asimismo, se concreta que su cuantía no podrá superar los 150 euros, hasta ahora no se fijaba cantidad alguna.

Otra de las novedades es que se establece el periodo sobre el que los parlamentarios deben informar de sus actividades anteriores. Serán las que hayan desarrollado durante los cinco años anteriores a su llegada a las Cortes y si se trata de actividades por cuenta ajena, deberán precisar el nombre de sus empleadores y el sector en el que han desarrollado su actividad. También deberán comunicar las donaciones, obsequios y beneficios no remunerados de cualquier naturaleza que hayan obtenido para sí, en el mismo periodo, incluyendo viajes e invitaciones a actividades culturales o deportivas que, por su valor económico o cualquier otra circunstancia puedan ser relevantes a efectos de un eventual conflicto de intereses. En el futuro, si desean asistir a un evento de estas características se abstendrán de hacer uso de su condición para asumir una representación oficial de las Cámaras y, en todo caso, ajustarán su conducta a los principios recogidos en el citado Código.