Desfile del 12-O: Así se prepara la Patrulla Águila

La unidad acrobática del Ejército del Aire español está formada por siete experimentados pilotos, que se reparten en tres sectores de vuelo

El desfile del 12 de Octubre tiene un referente en la Patrulla Águila. Cada año, miles de españoles aguardan con impaciencia sus acrobacias. Y es que ellos son los encargados de que la bandera española luzca año tras años en el cielo de Madrid. Procedentes de la Base de San Javier en Murcia, llegan siempre puntuales a la cita en la capital de España.

La unidad acrobática del Ejército del Aire español, formada por siete experimentados pilotos, se reparte en tres sectores de vuelo: el Rombo 4, conformado por el líder y tres aviadores más; el Par, con dos pilotos, y el Solo, encargado de abandonar la formación para realizar las maniobras más arriesgadas y difíciles en las exhibiciones aéreas.

La Patrulla Águila nació en 1985 fruto del interés y gran esfuerzo de un grupo de profesionales de la Academia General del Aire, que se convierte en su sede con la misión de representar a España y al Ejército del Aire en distintos acontecimientos, en los que muestra los colores de la bandera nacional, y su lema, “Jucti Sed Non Uncti”, Juntos pero no revueltos".

Acumula más de 25.000 horas de vuelo y ha participado en todo tipo de eventos nacionales e internacionales, de carácter civil y militar, exhibiciones aéreas, fiestas nacionales y eventos deportivos en los que realizan espectaculares acrobacias en el cielo, creando imágenes tan representativas como la bandera de España, que pintaron en el cielo por primera vez en 1992, en Sevilla, con motivo del día de la Hispanidad.

Sin embargo, en los dos últimos años, la Patrulla Águila ha sufrido la pérdida de varios compañeros. La antigüedad de los aparatos y el mal estado de muchos de ellos ha sido un debate del que la propia ministra de Defensa, Margarita Robles, se hizo eco.

Tres accidentes similares con aviones muy antiguos en apenas seis meses, llevó a muchos a llevarse las manos a la cabeza al no entender cómo, en la «autoescuela» del Ejército del Aire, ha podido ocurrir algo así con los aviones destinados a la formación de los pilotos. Pero el motivo es el de siempre: la falta de fondos, tanto para modernización como para el óptimo cuidado de las aeronaves y sus efectivos. Las cifras hablan por sí solas: en diez años, los fondos del Ejército del Aire han caído un 82,6%.