La jugada a cinco del 14 de febrero: constitucionalistas vs soberanistas

PP y Vox ganan terreno a costa de Ciudadanos en un fragmentado tablero en el que el soberanismo acude roto

La precampaña electoral en Cataluña empieza con fuerza. La encuesta de ayer publicada por LA RAZÓN despertó interés de los partidos muy interesados en conocer las «tripas» del estudio demoscópico. El porqué de este interés se explica por la complejidad del proceso electoral en el que los mensajes deben estar muy bien estudiados porque de ello puede depender el trasvase de votos de una formación a otra y un diputado podría ser fundamental para la confección de mayorías, dado lo ajustado de los resultados.

En los últimos días las posiciones están fijadas. Junts per Catalunya apuesta por la confrontación con el Estado y la desobediencia con el objetivo de arrastrar al electorado más irredento del independentismo y restar apoyos a ERC y a la CUP. Los republicanos de Pere Aragonés plantean una «vía de acuerdo para resolver el conflicto político», como apuntó el líder de ERC este fin de semana. La CUP, por su parte, opta por una opción claramente antisistema que haga caer al Estado, y se ve agredida por JxCAT que está de idilio con Poble Lliure, la facción más independentista de la formación que podría romper a los anticapitalistas.

Las tres posiciones estaban claras pero este fin de semana se han consolidado. JxCAT ya es un partido político, y Jordi Sánchez su líder, que ayer ofreció una rueda de prensa durante un permiso carcelario, que pide la complicidad de los funcionarios y Mossos para asumir riesgos con la desobediencia: «Tenemos a centenares de personas dispuestas a continuar asumiendo una responsabilidad de servicio público, esta es la complicidad, que la gente asuma que tiene riesgos» la apuesta por la independencia. También Sánchez fijó el 50% de votos en estas elecciones para forzar al Estado y a la UE a que tome cartas en el asunto. El 50% se ha convertido en la piedra filosofal de este sector porque superar esta cifra «debe tener consecuencias», según afirman. ERC considera que hasta que no se sitúe el voto independentista en torno al 70 u 80% no se puede plantear nada en Europa. La encuesta de La Razón situaba el apoyo independentista en el 47,7%.

Y el nuevo partido que aboga por la «unidad» independentista ha iniciado su andadura dando un portazo al PDeCAT. Los de Puigdemont dan por terminadas las conversaciones que mantenían con su antiguo partido y le han enviado un claro mensaje: no a la coalición que demandaba el PDeCAT. Tampoco ha prosperado la propuesta de Artur Mas que pretendía que Puigdemont aceptara la inclusión de personas del PDeCAT como independientes. La sugerencia no fue aceptada por los de JxCAT, pero tampoco contaba con demasiados apoyos en los herederos de Convergència que la consideraban «humillante».

El Consell Nacional del PDeCAT inicia hoy sus trabajos para marcar su nueva hoja de ruta tras la ruptura y las propuestas se votarán mañana. La dirección quiere abrir un proceso de primarias en las que de momento sólo se presenta Àngels Chacón, la ex consellera de Empresa cesada abruptamente por Torra, para presentarse en solitario en los próximos comicios. En el PDeCAT hay cierto temor a ir en solitario, pero saben que cuatro o seis diputados pueden ser determinantes en la configuración del nuevo Govern. Sin embargo, el sarpullido que han generado los últimos meses con Puigdemont va en aumento. Además de cuestiones personales y tácticas, en el PDeCAT consideran que «no tenemos nada que ver con Junts, somos independentistas, posibilitas y de centro derecho. Ni somos de izquierdas ni queremos repetir errores», apunta un diputado de la formación. Y encima, todavía está pendiente la resolución judicial que dirimirá quién se queda con el nombre de Junts, lo que abre puertas a subvenciones y espacios electorales.

Las encuestas todavía no han situado en las proyecciones al PDeCAT. Su irrupción en solitario puede afectar a Puigdemont que vio que tras su OPA la marcha de afiliados de su antiguo partido a su nueva formación fue más bien escasa en las bases y que puede provocar una perdida de votos, y en consecuencia de escaños. Y tampoco recogen al Partit Nacionalista de Catalunya, recientemente formado por Marta Pascal, que también competirá en el mismo espacio electoral, y que se formó hace apenas un mes. Esta cercanía antoja improbable un acuerdo electoral entre el PDeCAT y el PNC «porque las relaciones personales están tocadas y las heridas están todavía demasiado abiertas». Esta afirmación de un responsable del PDeCAT es ampliamente compartida en su partido y en el liderado por Pascal. Ambas formaciones tienen dos meses para pulsar qué les puede interesar de cara al 14-F. Sin duda, la división del voto les perjudica a ambas formaciones. Hoy por hoy, en este escenario se presentarán cinco opciones independentistas y todas hablan de unidad.

En el mundo constitucionalista, los socialistas se están presentando como alternativa, el PP recupera terreno, y ambos partidos crecen a costa de Ciudadanos que puede perder hasta 20 diputados. Los naranjas podrían caer incluso más porque a diferencia de 2017, el voto útil constitucionalista recaerá en los socialistas. Los Comunes de Colau no levantan cabeza, Vox entra en el Parlament por primera vez, también beneficiándose de voto de Ciudadanos. Este es uno de los motivos por los que Ignacio Garriga, el posible candidato de la extrema derecha en Cataluña, será el encargado de defender la moción de censura a Pedro Sánchez. Buscan un protagonismo pensando en Cataluña, porque la moción está descartada.