El yihadista detenido en Madrid se ejercitaba como francotirador contra objetivos en España

Su misión era que “Al Andalus volviera a ser la tierra de los musulmanes”

Abdelghani Bentouati, el argelino detenido en Madrid por la Guardia Civil por su pertenencia a Daesh, se ejercitaba como francotirador y consideraba que “Al Andalus tiene que volver a ser la tierra de los musulmanes”, en referencia a que los objetivos contra los que atentar estaban en España y, probablemente, en Madrid, donde se escondía hacía poco más de un año.

Según han informado a LA RAZÓN fuentes solventes, del material que se le ha intervenido se deduce que estaba capacitado para la fabricación de artefactos incendiarios, así como para el manejo de armas y en el combate cuerpo a cuerpo; estaba relacionado con otros terroristas de Daesh que se esconden en varios países, entre ellos Grecia y Turquía; se dedicaba a ensalzar los atentados de la banda yihadistas a través de las redes sociales; y, lo que está siendo objeto de especial atención por parte de los investigadores, era un consumado falsificador de documentos, para uso propio o de terceros.

Con este perfil, según las citadas fuentes, Bentouati podía ser un coordinador de Daesh que había llegado a España para organizar una campaña de atentados; y favorecer los que se pudieran perpetrar en otros países europeos.

Este individuo, cuyos aparatos telemáticos están siendo analizados por los especialistas de la Guardia Civil, y cuyas conversaciones telefónicas, con la preceptiva autorización judicial, están en las diligencias, era habitual de una serie de páginas de Daesh en los que se facilitan manuales de explosivos. De hecho, en su domicilio fueron encontrados materiales susceptibles de ser utilizados para hacer artefactos como poliespán en bolsas de plástico y pastillas blancas de celulosa comprimida de un alto poder lesivo.

Bentouati era conocedor del uso de armas de fuego pero prestaba especial atención a los consejos que da Daesh para el manejo de cuchillos y machetes, con los que se han cometido algunos de los últimos atentados habidos en Europa.

Estaba suscrito al canal “Jihad y Ciencias Militares” en los que aprendía, además, técnicas de autodefensa y artes marciales. Imágenes de armas automáticas largas, prendas de camuflaje, preparación física, aparecen en estas páginas.

El yihadista había prestado especial atención a un manual denominado “El cuchillo militar, armas del combatiente salafista” en el que se explican detalladamente las técnicas de manejo y uso de las armas blancas. Estaba en posesión de un vídeo sobre las técnicas de francotirador.

Abdelghani era un consumado falsificador de documentos gracias a unos tutoriales que recibía de Grecia y Turquía, donde, según parece, Daesh debe tener algunos de sus centros operativos. Los investigadores tratan de determinar si, además de para uso propio, era un facilitador de este tipo de acreditaciones para otros terroristas.

De hecho, uno de los aspectos más preocupantes de los ya conocidos eran sus conexiones con otros terroristas, afiscados en Europa, algunos de los cuales han combatido en Siria e Irak (FTF).

A Bentouati le había pillado la pandemia del coronavirus en España y había dedicado todos estos meses a trabajar en las redes sociales y, según se sospecha, a preparar acciones criminales. Los citadasfuentes consideran esta hipótesis como de “alta probabilidad”, extremo ratificado por el juez cuando decidió enviarle a prisión.