Los radicales preparan una emboscada al Rey en Barcelona

El nuevo conseller de Interior impuesto por Torra ha tomado una línea más «permisiva» con los manifestantes separatistas

Antes de abandonar la presidencia de la Generalitat, Quim Torra hizo una remodelación del Govern y relevó al conseller de Interior para situar a un afín en el cargo, Miquel Samper. Samper, tras varias semanas al frente de los Mossos d’Esquadra, ha dado ya algunas señales evidentes de cuál es el rumbo que quiere darle a la policía catalana tras las críticas que ha cosechado en los últimos tiempos de parte del independentismo. El nuevo rumbo que ha tomado se ha convertido en una mayor «permisividad» con los manifestantes que inquieta a los agentes de los Mossos.

De hecho, según explican algunas voces del cuerpo, la voluntad del conseller pasa por limitar todo lo que se pueda las intervenciones de la Brimo –unidad antidisturbios, que se ha erigido en el punto de fricción– y el nuevo modelo de orden público que quiere imponer radica en mantener las distancias entre los manifestantes y los policías para evitar los enfrentamientos directos. Si bien, como recriminan algunos agentes, este modelo solo es posible con medios para disolver las manifestaciones.

Esa «permisividad» se ha podido constatar en las últimas citas del independentismo. En la Diada, la inhabilitación de Torra o el 1-O había pocos manifestantes por las calles, pero consiguieron crear incidentes de calado: por ejemplo, el 1-O, unos 500 independentistas radicales quemaron varios contenedores y generaron destrozos en los aledaños de Plaza Catalunya o lograron acceder al Parque de la Ciutadella hasta acercarse a las puertas del Parlament pese a estar cerrado gracias a la tibieza de los Mossos.

En cualquier caso, de momento, los Mossos d’Esquadra han conseguido superar estos tres tests de estrés sin gran revuelo ya que no se han tenido que emplear a fondo –a diferencia de los desahucios, donde sí se han visto más cargas–, pero la visita del Rey Felipe VI de mañana amenaza con convertirse en una jornada de alto voltaje ya que entidades y partidos políticos han confluido en la convocatoria de protestas.

Los Comités de Defensa de la República (CDR) intentarán boicotear el acto mientras que Omnium Cultural y ANC, arropadas por los partidos independentistas, han convocado una cadena humana desde el monumento a Colón a la antigua Estación de Francia –separados por algo más de un kilómetro en paralelo al mar-, donde tendrá lugar el acto que presidirá el Monarca: la entrega de premios de la primera edición de la «Barcelona New Economy Week-Bnew».

Las Fuerzas de Seguridad preparan desde ayer el dispositivo para evitar alteraciones del orden público y para que, en ningún caso, los alborotadores puedan acercarse al recinto donde se desarrollará el acto.

Como en otras ocasiones, dicho dispositivo, según han informado a LA RAZÓN fuentes solventes, estará formado por tres círculos de seguridad: el primero, a cargo de los Mossos d’Esquadra, para contener a los extremistas; el segundo, por agentes del Cuerpo Nacional de Policía en torno al edificios y control de acceso al mismo; y un tercero, en torno a Felipe VI, que establecen los servicios de protección de la propia Casa Real.

Sobre la incidencia que puedan tener las protestas, las fuentes consultadas han señalado que en las últimas convocatorias se ha notado una cierta desmovilización en los grupos del separatismo radical. Sin embargo, en esta ocasión, al estar las protestas encabezadas de alguna manera por varias de las entidades oficiales catalanas, los extremistas se van a sentir «legitimados» para intentar desplegar todo su potencial en Barcelona.