¿Qué otros bienes se reclaman a los Franco?

Dos estatuas del Pórtico de la Gloria y la Casa Cornide en La Coruña se suman al Pazo de Meirás, cuya sentencia ha sido recurrida

Una sentencia determinó el mes pasado la devolución al Estado del Pazo de Meirás, una de las propiedades que han disfrutado los herederos de Francisco Franco desde 1975. Aunque los Martínez-Bordiú Franco ya se han visto en los juzgados por otros bienes reclamados por vía judicial. Por ejemplo, las estatuas medievales del Pórtico de la Gloria que representan a los profetas Abraham e Isaac, que se ubicaron en la capilla del pazo y por cuya posesión está abierto un litigio con el Ayuntamiento de Santiago de Compostela. Pero también se les exige la Casa Cornide, un palacete coruñés del siglo XVIII enclavado en el corazón de la ciudad vieja, que en opinión del consistorio se logró «de manera fraudulenta» en 1962.

El fallo de Meirás ha sido recurrido ante la Audiencia Provincial de La Coruña, y respecto a las estatuas del maestro Mateo, el Juzgado de Primera Instancia número 41 de Madrid dio la razón a los Franco el año pasado, al entender que la familia ha poseído pacífica y públicamente las figuras pétreas –separadas del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago hacia 1520, cuando se realizó la reforma de la fachada principal de la basílica– durante seis décadas, alegando el principio de usucapión o prescripción adquisitiva.

Pero ni el consistorio compostelano –que ha recurrido ante el Tribunal Supremo– ni la Xunta de Galicia dan por perdida la batalla, máxime con el empuje de la sentencia sobre el Pazo de Meirás. Así lo han anunciado el alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, y el consejero de Cultura, Román Rodríguez, en una conferencia de prensa conjunta este sábado.

Ambas administraciones constituirán para ello un grupo de trabajo de expertos jurídicos e históricos que analizarán la aparición de nueva documentación y evidencias sobre estas piezas.

La actuación abierta por la anterior corporación se encontró con diferentes impedimentos legales y resoluciones no favorables, actualmente pendiente del amparo del Supremo. Este hipotético nuevo proceso judicial no supondría el abandono del litigio que está a la espera de la decisión del Alto Tribunal.

Según los demandantes, un escrito de compraventa en el archivo de la universidad, multitud de correspondencia y documentos muestran “de forma inequívoca” que las esculturas en posesión de los Franco son las adquiridas por la administración municipal en 1948 al conde de Ximonde previo pago de 60.000 pesetas.

Sin embargo, asegura el consistorio actual, en 1954 las estatuas fueron llevadas al Pazo de Meirás, como un regalo del entonces alcalde, sin acuerdo municipal alguno y de una forma “oculta, clandestina y delictiva”.

El regidor de Santiago de Compostela, el socialista Xosé Sánchez Bugallo, contrapuso estas pruebas a la actitud de la familia Franco que, asegura, no ha sido capaz de acreditar “cómo ha llegado a adquirir esas esculturas”, salvo por una declaración genérica de un anticuario “no identificado”, sin contrato y en una fecha “sin identificar”.

La documentación evidencia que las piezas, desaparecidas en los años 50 de las instalaciones de la capital gallega, reaparecieron de nuevo en un catálogo de una muestra en Barcelona como propiedad de Francisco Franco, y previamente en el Pazo de Meirás.

La amplia documentación aparecida permite “describir el circuito” que llevó las estatuas de la catedral compostelana a la finca del pazo, en el municipio coruñés de Sada, según Sánchez Bugallo.

El objetivo es que las figuras se puedan instalar en el Museo de la Catedral o en el Museo de las Peregrinaciones u otro lugar adecuado. Fueron declaradas Bien de Interés Cultural (BIC) por la Xunta este verano.

Sobre la Casa Cornide, la reclamación ha contado hasta con una marcha teatralizada por las calles de la ciudad encabezada hace dos años por una persona caracterizada como una versión paródica de Francisco Franco.

El motivo de la manifestación –en la que no faltaba Carmen Polo y otros personajes de la época– era que el inmueble, propiedad de los Franco desde principios de los años 60, carecía de la catalogación como Bien de Interés Cultural (BIC), lo que podría suscitar una venta en la que no tendrían derecho de tanteo ni la Xunta ni tampoco el Ayuntamiento coruñés.

Un equipo de investigadores ha desentrañado el complicado proceso de su adquisición en un informe para el Ayuntamiento de La Coruña –gobernado por el PSdeG–, que pretende recuperar su titularidad pública. Otra de las bases de la reclamación es el análisis histórico artístico, un trabajo que tiene como objetivo declarar la propiedad Bien de Interés Cultural.

Según el testimonio de Emilio Grandío, el director del equipo redactor del informe, el estudio constata que hubo una reducción en el precio de venta a los Franco que alcanzó un 1.200% con respecto al valor inicial en la puja. La cantidad inicial sumaba las 344.000 pesetas, y el edificio se adjudicó al banquero Pedro Barrié de la Maza por 305.000. Días después de la subasta, el empresario vendió el inmueble a la mujer de Franco, Carmen Polo, por 25.000 pesetas.

Durante años, las dos estatuas del taller del Maestro Mateo en manos de los Franco decoraron el vestíbulo de la Casa Cornide, que se encuentra a la venta desde el pasado mes de julio en la inmobiliaria Philippot & Lloyd. ¿El precio? “A consultar”.