Nos tratan como a un rebaño

Está claro que había que hacer algo en Madrid, pero lo que no está claro es que las medidas impuestas por el ministerio de sanidad vayan a ser eficaces para controlar el aumento de contagios.

Mientras que en EE UU, Donald Trump ha sobrepasado todos los límites políticos y éticos con su histriónica salida del hospital, sin curar el virus, quitándose la mascarilla a la entrada de la Casa Blanca y quitando importancia a la gravedad del virus y en Europa se tardan siglos en llegar a un acuerdo para el reparto de los fondos de reconstrucción, en China, se ha celebrado hace unos días la primera gran feria automovilística del año en situación de normalidad absoluta.

Su economía va viento en popa y dan por superada la pandemia. La compra de viviendas ha crecido un 30%, se han convertido en los primeros exportadores de mascarillas, EPIs y dispositivos electrónicos e incluso han iniciado la celebración de su tradicional Semana Dorada.

En España, los gobiernos improvisan y retuercen los datos. Hace tiempo que los datos de contagios en Madrid son alarmantes, la vuelta de vacaciones marcó el momento. Mientras que en Paris se actúa con medidas restrictivas cuando la infección tiene una prevalencia de 250 por 100.000, en España se discute sobre qué hacer con cifras que duplican y triplican el límite establecido por los franceses.

Además, el incremento de casos estaba propagándose a las áreas limítrofes de otras comunidades autónomas. Está claro que había que hacer algo en Madrid, pero lo que no está claro es que las medidas impuestas por el ministerio de sanidad vayan a ser eficaces para controlar el aumento de contagios.

Ahora te puedes mover libremente por toda la ciudad de Madrid, mientras que hace una semana no podías salir de tu distrito si estaba confinado, los bares y restaurantes de toda la ciudad deben cerrar a las 10 de la noche, que debe ser la hora en la que el virus coge más fuerza, por eso se permite tomar cañas con anterioridad a esa hora en las que el Covid-19 se muestra más perezoso.

Se puede seguir yendo a trabajar y a estudiar, coger transporte público, cuyo uso ha aumentado después de estar vigentes las restricciones pero, lo que no se puede hacer es entrar ni salir de Madrid.

Si lo que se quiere conseguir es la inmunidad de rebaño podían haberlo dicho, más que nada por saberlo. La inmunidad de rebaño o inmunidad de grupo, se da cuando un número suficiente de individuos están protegidos frente a una infección y actúan como cortafuegos impidiendo que el contagio alcance a los que no están protegidos.

Ya veremos cómo evolucionan los datos de la curva de contagios de la capital en las próximas dos o tres semanas porque, en este momento, sin vigilancia policial efectiva, con la movilidad entre zonas con diferentes niveles de población infectada, la desobediencia a la norma de algunos, las mascarillas reutilizadas una veintena de días por los que no pueden comprarse una diaria y con los vagones de metro llenos, el riesgo es evidente.

Si no echamos pronto a los líderes de Occidente, terminaremos por envidiar a China.