Resiste Madrid

Los del congreso de escritores antifascistas sobrevenidos, los pandilleros enchufados al BOE y los especialistas en recalificar la verdad han chapado Madrid como antes habían dejado intocadas las taifas xenófobas. Por cálculo político e interés personal. Porque les falta Madrid para completar el puzzle de las mentiras. Los mismos que en primavera eligieron no llevar al ejército a según qué territorios, guiados por las necesidades de la moción Frankenstein y la opinión de sujetos como Torra u Otegi (suena exagerado pero es obscenamente real) hoy encierran a la carta y ya no hablan del confinamiento como lucha de clases.

Madrid cae porque Madrid es mala. Madrid acoge a demasiados fugitivos. Madrid, rompeolas de todas las Españas, no vota como queremos y es el último bastión contra la pitanza de los gorriones y los gorrinos, empeñados todos en someter a la comunidad rebelde. A falta del doctor Anthony Fauci, que predice 400.000 muertos en EE.UU. a final de año si la Casa Blanca no deja de hacer el indio, disponemos de Fernando Simón. Un activista a lomos de una Harley que el día que no miente con saña, bucea. No disponemos de Donald Trump, bizarro payaso color zanahoria, ciego de trolas y esteroides. Pero gozamos de un comité fantasma y un capataz propagandístico, Iván Redondo, que desentierra momias con la misma facilidad que oculta 55.000 muertos.

Trump desembocó en la política tras arruinar varios casinos, cuando ya nadie le concedía un maldito crédito. Sánchez salió tarifado del PSOE después del patético episodio de la urna y la cortina; regresó de la cripta embrujada, con empaque de maniquí cadáver, cuando los que no tienen otro oficio donde caer tiesos concluyeron que antes que trabajar como cualquier idiota más les valía entregar barcos y honras al monstruo populista, pactar con los golpistas del 1-O y encamarse con la podemia.

En Washington disponen de caraduras como el presentador de Fox, Sean Hannity, que a finales de febrero afirmaba que «El apocalipsis es inminente y todos morirán, todos ustedes en las próximas 48 horas. Y todo es culpa del presidente Trump. O al menos eso es lo que la jauría de medios y el partido socialista radical demócrata quisieran que pienses». Nosotros nos apañamos con Lorenzo Milá: «Aquí los médicos no se cansan de repetirnos que estamos ante un nuevo tipo de gripe».

En España no tuvimos un gobierno que permitió el 8-M y tardó siglos en comprar material sanitario y mascarillas. En España tampoco hubo un palacio de hielo hasta el culo de muertos, que luego no podíamos mostrar en las portadas . En España nadie lo ha hecho peor que Donald Trump, Jair Bolsonaro e Isabel Ayuso. A falta de los dos primeros apretemos las tuercas de la tercera.

Y resulta muy llamativo que precisamente este viernes, la consejera de presidencia de Madrid, Eugenia Carballedo, recibiera a Andrea G. Bermejo y Miguel Larraya, autores de ese documental magnífico, El hombre que diseñó España, dedicado a José María Cruz Novillo, el padre de los logos de Repsol, Endesa, Renfe, el PSOE… y junto con el inolvidable Santiago Amón, diseñador de la bandera de la Comunidad de Madrid. Roja por Castilla, estrellas por la Osa Mayor y cinco puntas por las provincias limítrofes. Cuando Novillo y Amón presentaron su proyecto de bandera fueron masacrados por quienes creían que el rojo era comunista. Hoy como entonces la incuria, y el odio contra Madrid, la región que «nació contra el victimismo» (Joaquín Leguina dixit) no se destruye. Se recicla y sigue, y sigue, y sigue. Pero Madrid resiste.