Sale de la cárcel el concejal de HB que colaboró en el asesinato de Miguel Ángel Blanco

Alojó en su piso a los miembros del “comando” y facilitó datos para el atentado

El que fuera concejal de Herri Batasuna en Eibar, Ibon Muñoa Arizmendiarreta, ha abandonado la cárcel de Córdoba tras cumplir una condena de 20 años por su colaboración en el asesinato del edil del partido Popular en Ermua, Miguel Ángel Blanco. A la saluda del centro poenitenciario, como viene siendo habitual, ha sido recibido con banderas y pancartas y no se descarta un homenaje más numeroso cuando llegue a su localidad natal. Es lo que ocurre en los últimos tiempos, sin que nadie tome medidas para evitarlo.

Muñoa, tal y como publicó LA RAZÓN en su día, fue el que dio todos los datos que se conocen sobre el crimen, ya que dos de los autores se negaron a declarar y otro se suicidó. El edil tenía un piso en la calle Arrugaeta número 2 de Eibar y allí fue donde se realizaron los preparativos del crimen.

Los autores materiales del secuestro y asesinato del edil popular, Francisco Javier García Gaztelu, «Txapote»; Iranchu Gallastegui, «Amaya», y José Luis Geresta, «Oker», estaban escondidos en casa del «batasuno». Una vez cometido el crimen, Muñoa se atrevió a preguntar a «Txapote», por el sentido de lo que habían hecho. La contestación fue lacónica: «Estas cosas sólo tienen explicación cuando ha pasado un año».

Ibon Muñoa tenía en Eibar un taller, en la calle Bidebarrieta, en el que, entre otras cosas, fabricaba placas de matrícula y vendía accesorios del automóvil.

A petición de uno de los cabecillas de Jarrai, Mikel Zubimendi, que después pasó a ETA, tuvo escondidos en su casa a varios miembros de la banda, entre ellos a Gallastegui, pero la secuencia que conduce al secuestro y asesinato de Blanco se inicia en marzo de 1996. La citada etarra se presentó en su tienda y «tras hacerme un gesto, ya que se había cambiado el peinado, quedó conmigo en un bar de Eibar, desde el que nos dirigimos a mi domicilio. Me propuso si estaba dispuesto a facilitar la casa para poder ocultarse ella y su compañero del “comando Donosti”. Estaban sufriendo un gran acoso policial como consecuencia de las acciones terroristas realizadas y de los dispositivos para su localización. Consideraban que la zona de Eibar era más tranquila que otras más próximas a San Sebastián; en concreto tras el atentado realizado contra Fernando Múgica».

La narración pertenece a la declaración que Ibon Muñoa hizo a agentes del Cuerpo Nacional de Policía, una vez detenido en octubre de 2000. El concejal batasuno accedió a la petición. Gallastegui durmió en su casa, le entregó un juego de llaves del domicilio y no supo de ella hasta finales de junio. «Una noche, cuando regresé a casa, vi que en el interior estaba Amaya acompañada de un hombre al que debía llamar Jon». Le reconoció sin ningún género de dudas como Francisco Javier García Gaztelu. «Me dijeron que iban a permanecer en el piso hasta mediados de agosto. Yo les suministraba la comida y ellos colaboraban en los gastos domésticos. Les acompañé en excursiones periódicas por los montes cercanos a Eibar». «Les vi como engrasaban las armas». «Me encargaron la confección de placas de matrículas de coches ya troqueladas y les facilité unos diez juegos de placas vírgenes».

Muñoa facilitó a los miembros del «comando» información detallada «de los nombres, domicilios, vehículos y horarios de los concejales del Partido Popular en Eibar (sus compañeros de consistorio). En concreto de las horas de salida y entrada al Ayuntamiento y las comisiones municipales a las que. Se trataba de los ediles Ramón Sánchez, «del cual pasé también su vehículo marca, modelo y matrícula; Regina Otaola (el domicilio y los horarios a los que acudía al Ayuntamiento) y Milagros Urizar, los horarios de oficina y el domicilio en Eibar».

La colaboración de Muñoa con ETA era tal que les ofreció el apartamento que sus padres tenían en Zarauz que sólo ocupaban durante el verano. Fue entonces cuando le comunicaron que habían realizado una información sobre un concejal del Partido Popular y que deseaban ver el piso ya que pensaban secuestrarlo y ocultarlo. «Yo les facilité las llaves y lo fuimos a visitar, así como el trastero que también teníamos allí».

Días antes del secuestro de Blanco, los etarras indicaron al concejal de HB que cogiera su vehículo y lo aparcara en el barrio de Ardanza, en un lugar próximo a la estación del tren, «con el fin de guardar un espacio ya que ellos iban a colocar otro coche. Lo hice y les di una copia de las llaves de mi automóvil (...) El objetivo de la acción era realizar el secuestro de un concejal del Partido Popular de Ermua que trabajaba en la empresa “Emán Consulting”. Se iba a utilizar el coche de los miembros del comando y si, por alguna circunstancia fallaba, abandonarían el vehículo y tomarían el mío que previamente había aparcado en la calle Barrena».

El secuestro lo intentaron el día 9 pero no lo pudieron realizar porque Blanco no apareció. «Al día siguiente, cuando estaba en mi trabajo escuché a través de la radio que ETA había llevado a cabo el secuestro».

"En septiembre de ese año «regresaron Amaya y Jon y me confirmaron que eran los autores de la acción sobre el concejal del Partido Popular Miguel Angel Blanco. Discutimos el resultado de dicha acción y lo que ello había supuesto para el nacionalismo vasco. Jon nos dijo que esas acciones hay que valorarlos a un año vista. También me anunciaron que se iban a Francia para ocupar otro tipo de responsabilidades».