Blindaje a Iglesias en el Congreso

El PSOE, nacionalistas e independentistas salvan al vicepresidente de la reprobación que pedía el PP, que solo albergará el voto a favor de Vox y Ciudadanos

El Congreso tumbará mañana la moción del Partido Popular que pedía la reprobación del vicepresidente Pablo Iglesias y el cese inmediato del ministro de Consumo Alberto Garzón. Gracias al apoyo del PSOE y de los partidos nacionalistas e independentistas el también líder de Podemos se salvará de esta herramienta que posee la Cámara Baja para apercibir a los ministros, aunque sin efectos prácticos, más allá de que el miembro en cuestión quede retratado en el edificio de la soberanía popular

Desde el PP registraron una moción consecuencia de interpelación objeto con la que pedían poner “fin a agresiones institucionales” desde el Gobierno, en referencia a la ofensiva contra la Monarquía por parte de los ministros morados. Los populares han contado con el voto a favor de Vox y Ciudadanos, UPN y Foro Asturias. Sin embargo, este intento de apercibimiento en el Congreso no ha tenido los efectos deseados, pues ni los protagonistas de la iniciativa, Pablo Iglesias y Alberto Garzón, se encontraban en esos momentos en el Hemiciclo.

Desde el PP han acusado al vicepresidente de ser “el primer instigador de los ataques a la Corona". El diputado encargado de defender la moción ha sido Guillermo Mariscal quien censuró que la actitud de estos ministros que “atacan sistemáticamente las instituciones”. Los populares criticaron “el acoso al Rey” y lo justificaron en la falta de defensa que el jefe del Estado tiene. Recordó a los ministros, además, que ha incumplido su promesa cuando accedió al cargo en enero de este año donde, ante el Rey en el palacio de la Zarzuela “prometió, con lealtad al Rey, guardar y hacer guardar la Constitución como normal fundamental del Estado y lo ha incumplido todo", lamentó. Guillermo Mariscal defendió en su intervención que Garzón, debía ser cesado, “no por comunista” sino "por no defender la democracia, atacar la Constitución desde el Consejo de Ministros y ser cómplices de la campaña de acoso a los jueces que les investigan”.

En varias ocasiones, el diputado popular aludió al PSOE por su defensa hacia el vicepresidente segundo y se preguntó que hasta cuando sucederá eso. Apeló a la bancada socialista para que “presten servicio a la democracia” apoyando la moción contra dos “revolucionarios de salón” que ahora están en el Consejo de Ministros dirigiendo un “embate rupturista contra las instituciones del Estado”.

Vox y Ciudadanos continuaron en el mismo tono de reproches. El diputado del partido de Santiago Abascal, José María Sánchez definió al Gobierno como “desleal a España y al jefe del Estado” y a Iglesias como un “bolchevique irredento y confeso". Edmundo Bal, portavoz adjunto del PP, censuró que Iglesias y Garzón incumplieran su promesa de “lealtad al Rey”. "¿Dónde está esa conciencia, dónde ese honor?, lanzó.

A la defensa de los ministros morados acudió el presidente del grupo Parlamentario de Unidas Podemos, Jaume Asens, quien cerrando filas con los ministros del Gobierno acusó al PP de “intentar recuperar el poder a cualquier precio incluso, por vías no democráticas” y de usar a los jueces contra Podemos. “Ya no hay ruido de sables, hay ruido de togas”, ironizó.

Desde el PSOE, la portavoz Rafaela Crespín calificó como “mentiras” las críticas de la oposición y les censuró por ser “lo más antagónico que existe al espíritu de la Constitución”. Desde el PNV, el diputado Joseba Agirretxea, les acusó de unirse a Vox con este tipo de iniciativas y vaticinó que iniciaban una "deriva muy peligrosa para democracia”. “No me hago responsable ni partícipe de las declaraciones del Gobierno, pero soy un demócrata y defiendo la libertad a diferencia de ustedes. Confunden el debate”, dijo. Los apoyos llegaron también desde Bildu, donde su portavoz Oskar Matute, celebró la posición de los ministros morados por "mantener bien alta la dignidad republicana”. Las críticas por parte de ERC llegaron de la mano de Marta Rosique quien acusó al líder popular de abogar por "eliminar a los que piensan como ellos en vez de dialogar con ellos”.