Lógica perversa

Si algún juez se atreve a acusarles, le acosan, intimidan, amenazan...

La llegada de Podemos al Gobierno está aportando al debate político nacional su lógica irracional y perversa. El victimismo propio de los nacionalistas lo es también de ellos, que se consideran perseguidos por todo el mundo, no asumiendo como propio ningún comportamiento irregular ni delito posible. Las «cloacas» del Estado, los medios y los poderes financieros, estaban confabulados antes para impedir su acceso al Gobierno y, no habiendo podido impedirlo, conspiran ahora para desalojarlos cuanto antes de él.

Si algún juez se atreve a acusarles, le acosan, amenazan e insultan desde las redes sociales con total impunidad. Su estrategia contra la Corona consiste en socavarla con publicidad y alevosía, acusándola de no ser neutral políticamente y, cuando se produce una reacción transversal, ciudadana y política de apoyo hacia el Rey, continuan descalificándola, afirmando que se ha convertido en opción de parte, de los que la defienden. Para ellos, estos apoyos recibidos confirman su presunta falta de neutralidad. Todo muy estalinista.

Ellos, en cambio, son intachables, están en posesion de la verdad, del bien y de la justicia social; ellos son el pueblo y los «otros» la «casta». Demasiado bonito para ser verdad, si no fuera porque el paraíso comunista es bien conocido por los millones de hombres y mujeres que lo han «disfrutado» en el pasado y ahora lo siguen haciendo en países como Corea del Norte, Nicaragua, Venezuela, Cuba y China, entre otros. Es sabido que para los comunistas, el Muro de Berlín cayó del lado equivocado. Es su lógica perversa.