La «temible» República (II)

En cinco meses de mandato, el clima de violencia fue constante

Ante tanto empeño del Gobierno socialcomunista en reescribir la Historia a su antojo a través de una ley que quiere obligarnos a tener una opinión y una memoria adecuada a sus democráticos deseos, y antes de que pretendan sancionarnos por discrepar, recordemos aspectos fundamentales de lo que fue su maravillosa y democrática República.

De sus cinco años de vigencia hasta el comienzo de la Guerra Civil, dos de ellos fueron bajo una dictadura absoluta establecida por la Ley de Defensa de la República, norma que dejó sin efecto todo el contenido de la Constitución republicana, al añadírsele como una mera disposición transitoria, en flagrante contradicción con todas las garantías y derechos reconocidos en la Carta Magna. Así «gobernaron» los republicanos hasta que perdieron las elecciones en noviembre de 1933. Antes, las izquierdas habían aprobado también una ley de Orden Público y otra de «Vagos y maleantes», precursora de la ley franquista de 20 años después.

Tras el fracaso del golpe de Estado de 1934 promovido por ellos, en febrero de 1936 recuperaron el Gobierno como Frente Popular mediante fraude electoral. En cinco meses de mandato, el clima de violencia y anarquía fue constante, culminando con el asesinato del jefe de la oposición Calvo-Sotelo, tras secuestrarle en su domicilio con nocturnidad y alevosía por guardias de la República, lo que nos llevó directamente a la Guerra Civil. Todo ejemplarmente democrático, Calvo dixit.

Ahora se enfadan por probar su propio jarabe «democrático». ¿Querían Memoria? Pues ya la tienen, y sería necedad no rectificar.