Casado buscará el choque con Sánchez frente a Abascal

Su objetivo es reivindicarse como líder de la oposición y no caer en las «trampas» de Vox

El presidente del PP, Pablo Casado, durante el pleno en el que se debate la moción de censura planteada por Vox, en el Congreso de los Diputados, Madrid.
El presidente del PP, Pablo Casado, durante el pleno en el que se debate la moción de censura planteada por Vox, en el Congreso de los Diputados, Madrid. FOTO: EUROPA PRESS/E. Parra. POOL Europa Press

Pablo Casado dirigirá su artillería en el debate de la moción de censura contra el presidente del Gobierno, a pesar de que en Génova son conscientes de que Vox buscará el cuerpo a cuerpo con el líder del PP. En Génova dicen que Casado ejercerá de líder de la oposición y de máximo representante de un partido de gobierno con responsabilidades institucionales. Será un discurso muy crítico con la situación actual y la gestión del Gobierno de coalición, en coherencia con lo que está haciendo y diciendo en las últimas semanas Casado. De hecho, ha sido el apoyo principal de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso.

Casado buscará el combate dialéctico con el jefe del Ejecutivo, y aunque oficialmente resten importancia al debate que hoy comienza en el Congreso, en Génova han estudiado al milímetro el mensaje y las formas. El debate lo han preparado concienzudamente, por mucho que Casado dijera que no le importaba. Tan estudiado y preparado como si fuera un examen sobre el liderazgo de la oposición, porque como tal creen que se evaluará lo que ocurra. La guía de partida es no ponerse a la altura de Santiago Abascal ni sus portavoces, sino llevar su agenda propia sin entrar en las trampas de los «verdes». Aunque una vez que se pone en marcha el debate, es difícil no salirse del guion.

Al final, el debate es como un combate figurado con Abascal, con Sánchez como intermediario. Casado se sabe bueno en el manejo de la oratoria, aunque a veces el Parlamento le haya hecho titubear y le falten las tablas de Mariano Rajoy. Su bancada y su partido le examinarán como líder de la oposición y el reto más difícil, señalan en el partido, es encontrar el punto justo en el discurso en un contexto tan preocupante como el actual, con la pandemia descontrolada en prácticamente toda España.

En el PP preocupa la rentabilización que pueda obtener Vox en Cataluña. Lanzarán a su candidato a las autonómicas, Ignacio Garriga. El PP no tiene clara su estrategia en esos comicios, y si le conviene repetir la coalición con Cs del País Vasco, o llegar a acuerdos puntuales, tesis en la que está la organización regional catalana. Pero Casado está en cierta forma preso de su discurso anterior y de su necesidad de afianzar la alianza con la formación naranja para las próximas generales.

Génova tiene su estrategia, que ha decidido envolver en el misterio. Incluso ayer anunció y luego rectificó la confirmación de que Casado será el portavoz del PP en el debate. No hay precedente de que ningún líder nacional haya hecho dejación de funciones como portavoz en alguna de las mociones anteriores. Pero, aunque Génova tenga su estrategia, fuera de Madrid el partido no la entiende. Es evidente que alargar el misterio sobre el voto ha servido para colocar el foco sobre las siglas del PP, como si fuera el que se somete a examen, que es la situación en la que ellos creen que ha querido colocarles Abascal. El PP da por hecho el «no». También lo daban ayer por hecho en el Comité de Dirección, en función del debate que mantuvieron semanas atrás. Pero la decisión última compete al líder nacional, sometido a presiones por su derecha para que se abstenga, en lugar de votar «no». Y con Cayetana Álvarez de Toledo capitaneando la revuelta para que se haga un guiño a Vox, que, para la mayoría de los barones, significaría subordinarse a este partido.

La derecha se enreda consigo misma porque en la moción de censura que presentó Pablo Iglesias contra Rajoy no hubo tanto debate, no hubo realmente ningún debate sobre la posición del PSOE y su decisión de abstenerse. Pero las injerencias externas y la manera de la dirección popular de alargar el proceso han facilitado que al final todo el mundo haya usado el espacio público para marcarle el camino al líder nacional del partido. Casado afronta el trance de hoy como un debate del estado de la Nación, en el que se mide con el presidente. Pero para explicar el sentido de su voto tendrá también que ser congruente con lo que han dicho de la moción hasta ahora. Si se repasa la hemeroteca, sus argumentos, sus duras críticas, desde el momento inicial en el que se presentó, no dejan margen para otra salida que la del «no». En coherencia con lo que dicen y piensan de la iniciativa del partido verde.