«Amplio apoyo» al estado de alarma

Moncloa presume de tener los votos suficientes para aprobar mañana la prórroga de seis meses en el Congreso. Sánchez desafía a la oposición y delega en el ministro de Sanidad la defensa de la excepcionalidad

El Gobierno quiere dar máxima celeridad a la aprobación de la prórroga del estado de alarma. El Consejo de Ministros que se celebró ayer en Moncloa aprobó la ampliación, con un horizonte temporal de seis meses, aunque desde el Ejecutivo se precisa que este plazo no es «inamovible» y que se levantará en cuanto la situación epidemiológica lo aconseje. «Ni un día más ni un día menos», defendió el propio presidente, Pedro Sánchez, el pasado domingo. En el Gobierno no se apean de este lapso temporal de medio año, porque es el que les recomiendan los expertos para doblegar la pandemia, aunque sí están dispuestos a negociar con los grupos parlamentarios otros aspectos, como la rendición de cuentas del propio Pedro Sánchez ante el Congreso, en las 24 horas que restan hasta que se apruebe mañana en la Cámara Baja la prórroga del estado de alarma.

El debate se iniciará el jueves a las 9:00 horas y hasta ese momento, el Gobierno tiene margen para convencer a sus socios, que se han mostrado reticentes y han cuestionado abiertamente el plazo de seis meses, por considerarlo demasiado prologando y «excesivo». Piden, además, que el presidente no esquive las explicaciones en el Parlamento. Sin embargo, Sánchez responde con una suerte de desafío a la oposición, pues no solo no atienden estas peticiones, sino que las ignora deliberadamente. A la confirmación de que la prórroga durará hasta el 9 de mayo, que ayer aprobó el Consejo de Ministros, se suma que no será el presidente del Gobierno quien la defienda en el Pleno. Será el ministro de Sanidad, Salvador Illa, quien lo haga el jueves y en lo sucesivo cada quince días.

Preguntados en Moncloa por la ausencia de Sánchez en el Congreso, la portavoz gubernamental respondió con una excusa que no se sostiene. María Jesús Montero argumentó que el jefe del Ejecutivo no comparecerá porque tiene una reunión extraordinaria con los miembros del Consejo Europeo para tratar sobre los efectos de la Covid-19. Sin embargo, lo que Montero obvió es que esta cita, que se celebrará por videoconferencia a las 18:30 horas, se producirá casi 10 horas después del inicio del pleno del Congreso, previsto para las 9:00 horas. Por lo que habría margen para participar en ambos eventos. En el Gobierno reniegan de que Sánchez quiera esquivar la fiscalización parlamentaria de la oposición con este movimiento y recuerdan que el presidente se somete cada miércoles a las preguntas de la sesión de control en el Congreso, una práctica que se seguirá manteniendo también durante la vigencia del estado de alarma. En el mismo sentido, se asegura que el jefe del Ejecutivo ha comparecido a petición propia o cuando se le ha demandado por parte del resto de grupos.

A pesar de que los socios del Ejecutivo hayan dejado en el aire su apoyo a la prórroga del estado de alarma, si dura seis meses, lo cierto es que en Moncloa no consideran que peligre la aprobación, porque creen tener amarrados los votos suficientes –entre votos a favor y abstenciones –. En concreto, en el Gobierno presumen de contar «a priori, con un apoyo amplio» tanto para sacar adelante la prórroga del estado de alarma como para la aprobación de los Presupuestos. La portavoz gubernamental señaló, no obstante, que el Gabinete es responsable y no presenta los proyectos sin tener atada previamente su aprobación y ha destacado que tiene «los apoyos para que vean la luz». Sin embargo, en el Gabinete sí quieren ser cautelosos e imponer cierta prudencia sobre la posibilidad de que algunas formaciones que les hayan dado su palabra, puedan retirarse en el futuro, como ya ha ocurrido en otras ocasiones. No renuncian tampoco a lograr esa mayoría contundente y están dispuestos a hacer movimientos en estas últimas horas para conseguirlo.

Sánchez, que se comprometió públicamente a llevar esta semana al Congreso la prórroga de seis meses, ha querido imponer premura a los tiempos para evitar el calvario parlamentario que tuvo que sufrir entre marzo y junio, cuando cada quince días tenía que acudir él al Congreso para salvar con mucha dificultad las prórrogas del estado de alarma. Esta dificultad obligó a levantar la excepcionalidad antes de tiempo, o al menos antes de los plazos que inicialmente barajaba el Gobierno, lo que ha tenido un impacto negativo en la evolución de la pandemia. De conseguir mañana esa prórroga dilatada, el Gobierno no tendría que preocuparse de que decaiga el paraguas jurídico que permite ir modulando las restricciones, ni tampoco que estas negociaciones acaben interfiriendo en las conversaciones del Ejecutivo con los grupos parlamentarios para la aprobación de los Presupuestos que ayer se aprobaron y que se convierten ahora en una de las prioridades del Ejecutivo, junto a la gestión de la pandemia.

En el bloque de los socios, desde ERC hasta Más País insisten en que una prórroga única es «excesiva» y «peligrosa». En las sucesivas ruedas de prensa que ayer se produjeron tras la reunión de la Junta de portavoces, los apoyos del Gobierno exigieron a Sánchez que rinda cuentas de manera periódica en el Congreso de los Diputados y que aleje la posibilidad de una prórroga única. Los socios negocian con el PSOE incluir una enmienda al decreto del estado de alarma en este sentido para obligar al Gobierno a dar cuenta de la situación y de su gestión. Un clima de desconfianza ante la posibilidad de que con una votación única la Cámara Baja, la oposición pierda su capacidad de control al Ejecutivo de coalición durante un tiempo que consideran excesivamente amplio.

«Peligrosa» y «excesiva»

Fue el portavoz de Más País, Íñigo Errejón, quien explicó la negociación de esta enmienda, que sería avalada por otros grupos como ERC, Bildu o Compromís. Todos comparten la necesidad del estado de alarma, pero reclaman explicaciones periódicas al Gobierno durante este periodo de tiempo. Unas explicaciones que dará Illa, pero que le exigen a Sánchez. En este punto se podría producir el movimiento de Moncloa. Errejón confirmó que debe ser el presidente del Gobierno quien comparezca «una vez al mes». Para este partido no haría falta votaciones sucesivas. «No creemos que haya que dar un cheque en blanco para seis meses. Queremos explicaciones», aseguró. Pero, desde Junts sí que defienden una votación cada mes y medio, aproximadamente. Sin embargo, la escisión del PDeCAT sí estaría dispuesta a apoyar al Gobierno.

Para el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, el periodo de seis meses es «peligroso» por «sustraer el control parlamentario», y también negocian con el Gobierno en este sentido. De hecho, se decantan por no modificar la duración prevista de la vigencia, sino el control parlamentario en ese lapso de tiempo, de manera que «se vayan votando» en cada momento las características de las restricciones. Desde Bildu, su portavoz, Mertxe Aizpurua, ve «excesiva» la prórroga y expresó sus dudas por el mínimo control parlamentario. Sobre el voto, dijo, «no hay posición definitiva, lo haremos a última hora».