El PP recurrirá ante la UE el estado de alarma de Sánchez y se abstendrá

Casado delega en su portavoz la intervención en el debate. Arrimadas quiere votar a favor, pero la gestión socialista la ha obligado a barajar también una posible abstención

El líder del PP, Pablo Casado, interviene durante una sesión plenaria en la que el Gobierno solicita al Congreso la prórroga del estado de alarma debido a la crisis sanitaria del Covid-19, en Madrid, (España), a 29 de octubre de 2020. Su propuesta incluye la comparecencia del presidente cada dos meses, aunque sin votación, y hasta el 9 de marzo, cuando el Consejo Interritorial de Salud –compuesto por el Ejecutivo y los gobiernos de las comunidades autónomas– decidirá su prolongación hasta el 9 de mayo.
El líder del PP, Pablo Casado, interviene durante una sesión plenaria en la que el Gobierno solicita al Congreso la prórroga del estado de alarma debido a la crisis sanitaria del Covid-19, en Madrid, (España), a 29 de octubre de 2020. Su propuesta incluye la comparecencia del presidente cada dos meses, aunque sin votación, y hasta el 9 de marzo, cuando el Consejo Interritorial de Salud –compuesto por el Ejecutivo y los gobiernos de las comunidades autónomas– decidirá su prolongación hasta el 9 de mayo.EUROPA PRESS/R.Rubio.POOL Europa Press

No ha podido ser. Anoche fracasaron las conversaciones entre el PSOE y el PP sobre el estado de alarma. El principal partido de la oposición se abstendrá en la votación y recurrirá en Europa, ante la Comisión de Venecia, la decisión del Consejo de Ministros. La Comisión de Venecia es un órgano consultivo del Consejo de Europa, formado por expertos independientes en el campo del derecho constitucional. El ex presidente del Gobierno Felipe González también ha apuntado a la inconstitucionalidad de un estado de alarma que delegue en las comunidades competencias que no les corresponden.

El lunes pasado Pablo Casado presentó sus condiciones y en Génova sostienen que tienen ese argumento a favor para responsabilizar al presidente del Gobierno de la falta de acuerdo. Ayer todavía no se había producido ni siquiera un nuevo contacto entre el presidente del Gobierno y el jefe de la oposicion, como Casado anunció el lunes que esperaba que se concretase. Pero sí había conversaciones abiertas entre las dos partes. Como también entre el Gobierno y Ciudadanos.

La posición de la dirección popular ha estado mucho más receptiva a buscar una salida consensuada que durante las últimas prórrogas del estado de alarma del confinamiento de la primavera. Las comunidades del PP necesitan del toque de queda y de una cobertura jurídica para sus restricciones tanto como las socialistas.

En ese sentido, el Grupo Popular registró ayer mismo una proposición de resolución ante el debate de hoy para que el estado de alarma durase ocho semanas. Es decir, hasta el 20 de diciembre, con un control parlamentario en el que Pedro Sánchez rindiese cuentas en el Parlamento cada quince días. En su resolución también emplazaba de nuevo al Gobierno a impulsar la reforma de la Ley de Salud Pública para evitar la excepcionalidad del estado de alarma.

El PP consideró ayer insuficiente la rectificación del presidente del Gobierno para someterse a un control de dos meses. Pero también precisó que no descartaba apoyar proposiciones de resolución de otras formaciones políticas «destinadas a salvaguardar el control parlamentario». La portavoz parlamentaria, Cuca Gamarra, intervendrá en lugar de Casado en el debate. «El PP no se puede oponer a un marco de actuación urgente contra la pandemia tras meses de dejación por parte del Gobierno. Pero no puede apoyar la falta de control parlamentario y judicial durante seis meses como plantea Sánchez, ni el daño económico y psicológico para los españoles», defenderá hoy la portavoz.

El PP tramitará su plan B jurídico, además de solicitar a las instituciones europeas «que garanticen la separación de poderes que no respeta el Gobierno de Sánchez». En el caso de Cs, su planteamiento inicial fue abrir la puerta al voto a favor sobre la base de la expectativa de una negociación con el PSOE. Pero la gestión socialista, salvo que haya rectificación de última hora, ha hecho que en el debate entre la posibilidad de la abstención. Desde Cs subrayan que en la discusión pesa mucho la cifra al alza de víctimas y de contagios por la pandemia.

Desde el primer momento Inés Arrimadas pidió el «sí» para este nuevo estado de alarma, aunque también discutió la falta de control parlamentario. En Cs tampoco convence que el toque de queda dependa de los presidentes autonómicos, que son los que decidirán, en lugar del Estado, si se puede salir o no por la noche. Es muy dudoso que se pueda delegar una restricción tan fuerte de derechos fundamentales en las comunidades porque no pueden tener competencia en esta materia.

Mientras Europa avanza por la vía de urgencia el enduren ecimiento de las restricciones, hasta llegar al confinamiento al que ha vuelto Francia, la política española ha rodeado la respuesta al recrudecimiento de la pandemia con un nuevo pulso político, jurídico y competencial.