Veto a Resiste España, el movimiento que reparte comida con la bandera nacional

Denuncia que la Policía impidió su «libre circulación» frente al Palacio Real. Anoche llevaron una tonelada de alimentos a la carrera

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Ignacio Trillo, líder del movimiento Resiste España, presentó el pasado día 20 ante el Ministerio de Política Territorial una queja por impedirle la Policía «la entrada y circulación a un acto público al aire libre» el pasado 12 de octubre, Día de la Hispanidad. Aún no ha tenido noticias de la cartera de la que es responsable Carolina Darias.

Desde su nacimiento la pasada primavera, en los estertores de la primera ola de la pandemia, Resiste España ha ido cobrando repercusión, con eco en medios de comunicación incluso fuera de España, como la reciente entrevista que la RAI hizo a su impulsor, el mencionado Trillo, empresario madrileño, ex boina verde y nieto de Juan de Arespacochaga, alcalde de Madrid entre 1976 y 1978.

Su presentación pública fue a finales de mayo con una carrera hasta La Moncloa. Un abanderado portaba una gran bandera rojigualda, el grupo gritaba «¡Viva España!» (único permitido por el movimiento) y vestían camisetas marrones (algunos llevaban encima chalecos militares). Como remate, cantaron «La muerte no es el final», un tema usado por el Ejército pero «original de un sacerdote» que «se utiliza en muchos funerales», ya que ellos dicen correr por «los hermanos caídos». Critican la gestión de la pandemia, pero pretenden «movilizar a la gente con independencia de su ideología».

Desde entonces, los miembros de Resiste España siguen corriendo en «diferentes ciudades» –Trillo aventura que lo harán pronto «donde no nos tienen demasiado cariño, o no tienen demasiado cariño a la bandera»– y continúan a la espera de su aprobación como asociación.

En la trasera de sus camisetas se lee el lema «Desperta Ferro», el grito de aliento de los almogávares que luego fue adoptado por la Brigada Paracaidista. A pesar de sus connotaciones castrenses, carácter marcial y alarde de la bandera nacional, se autodenominan «movimiento cívico». Trillo señala que se les ha «tratado de vincular con la extrema derecha», tildándoles de «cachorros de Vox» o «formación paramilitar de Vox». Pero asegura haber sido «el primero» que se ha «desvinculado». Dice no tener «ningún problema con ellos, pero esto es un movimiento apolítico», y reconoce que parecen «militares», aunque defiende una «formación de tipo castrense como una manera de organizarse para mantener la distancia social».

Sus miembros salen a correr cada dos semanas, y no hacen convocatorias públicas «por la situación actual». Pero su objetivo, como el de este jueves desde la madrileña plaza de Colón, es una «carrera solidaria» para «repartir comida corriendo, como siempre». Estiman que alrededor de 500 kilos de alimentos llegan de su mano a diferentes comedores sociales de Madrid. En la salida de anoche obtuvieron «más de una tonelada», entre lo que llevaba cada participante y lo recogido in situ, que transportaron a continuación hasta el centro municipal de Acogida de San Isidro.

Los participantes suelen llevar banderines con nombres de «héroes españoles» como Blas de Lezo, Miguel de Cervantes, El Cid, el Gran Capitán, o el más reciente Ignacio de Echevarría, el «héroe del monopatín» de Londres.

Afirma Trillo que «no buscan fama, solo intentar ayudar». Cada corredor aporta su comida, «al menos cinco kilos en cada mochila». De esa manera no solo cargan «físicamente sino también mentalmente, por el hecho de haber hecho un esfuerzo en un acto completamente altruista».

El 12 de octubre imprimieron las banderas de todas las unidades que suelen desfilar por la Fiesta Nacional, y se las colocaron en la espalda. Para que no quedara «tan militarizado», añadieron de Protección Civil, bomberos, sanitarios... «como homenaje a todos los que han contribuido a luchar contra la pandemia».

En esa convocatoria se juntaron unos 70 corredores con un crespón negro de 12 metros hecho con globos de helio. Fue cerca del Palacio Real, en la plaza de Isabel II, donde Trillo pronunció unas palabras ante un auditorio espontáneo que cifra entre «2.000 y 4.000 personas». Quisieron izar el crespón, pero no se les permitió, y al final lo dejaron en la plaza de Colón.

Sobre la denuncia del Día de la Hispanidad, explica Ignacio Trillo que, tras la negativa por parte del Gobierno a realizar el tradicional desfile por el paseo de la Castellana, «un grupo de amigos decidimos acudir a las inmediaciones del Palacio Real para aplaudir al Rey y a las Fuerzas Armadas y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado».

Acudió «mucha gente voluntaria y libremente y sin una convocatoria por parte de ninguna asociación», puesto que consideraban que este año, «por todo lo que estamos padeciendo y la ingente labor llevada a cabo por los integrantes de dichas fuerzas, más que nunca el homenaje tendría que ser memorable».

Según Trillo, no hubo «ningún tipo de discriminación hasta que apareció el denunciante, a quien se le paró por parte de un agente de Policía Nacional y se le imposibilitó la entrada y circulación sin que existiera» –ni se le indicara– «ninguna razón que me impidiera acudir a dicho lugar y, menos, por motivos de seguridad u orden público, dado el ambiente festivo del día y la buena predisposición y conducta» de los presentes.

«Sin ninguna justificación», la Policía Nacional procedió a «bloquear los accesos con varios furgones y un ingente operativo a todas luces desproporcionado».

Tras intentar entrar por primera vez, «se le comunicó que ya era conocido por parte de la Policía Nacional y que tenían órdenes directas de que ni Ignacio Trillo ni ninguno de los corredores que portase la camiseta de color caqui con bandera de España y el Omega (símbolo de la Resistencia, sin relación con movimiento o partido político alguno) podría acceder al evento, ya que tenían “órdenes directas desde arriba” de que no pudiese pasar ninguno».

«Me sorprendió que me conocieran varios policías», dice Trillo, que había visto a algunos el día que hicieron un acto frente al Congreso, donde, asegura, «ya me ficharon».

Según consta en la denuncia, el joven empresario propuso dar la vuelta a la camiseta, por si, «ante nuestra perplejidad, la bandera de España o el Omega pudiesen ser ofensivos, obteniendo como respuesta que “no entrarían bajo ningún concepto”, alegando nuevamente que las órdenes vienen de muy arriba y vulnerando así, arbitrariamente, nuestros derechos fundamentales recogidos en la Constitución sin ninguna razón».

Tras una conversación de más de 30 minutos, el operativo recibe una orden por la que sí nos dejan «entrar de uno en uno, sin posibilidad de juntarnos».

Ignacio Trillo, impulsor de Resiste España, el pasado 12 de octubre en la Plaza de Isabel II en Madrid FOTO: cedida La Razón

Empieza a moverse el grupo de corredores y el operativo recibe otra contraorden: «Nos vuelven a denegar el acceso a nivel individual de todos los que llevasen esa camiseta. Al acabar el evento y cuando nos retirábamos, la Policía Nacional nos comenta que ya podemos pasar».

Asegura Trillo que «se les impidió acceder al lugar» y «fueron testigos directos» siete personas, entre ellas su primo, Gustavo Fernández Mazarambroz Arespacochaga, que fue candidato de Vox en las últimas elecciones autonómicas.

Considera Ignacio Trillo que los hechos son «contrarios a los derechos y libertades fundamentales (libre circulación, igualdad y no discriminación)», motivo por el que presenta la denuncia, y requiere que se le indique la identidad de la persona o autoridad responsable, «a fin de que pueda ejercitar las acciones legales propias del Estado de Derecho». «Me sorprendió muchísimo. Quizá emprendamos un recurso más potente sobre este tema», concluye.

Correos al PSOE y a Unidas Podemos

La única fuente de financiación que tiene Resiste España mientras se constituye la asociación «es mi bolsillo, que ya empieza a estar un poco más vacío que cuando empezamos», apunta Ignacio Trillo. En breve mantendrán reuniones con «gente importante de la política que quiere ver cómo podemos colaborar. Veteranos y jóvenes que creen en este proyecto». Su deseo es unificar asociaciones «en pos de la unidad, la bandera, la Constitución, con las que crear sinergias. Estamos tan dispersos que no hacemos fuerza», opina. Trillo ha escrito correos al PSOE y a Unidas Podemos para presentarse y convencerles de que no es «una amenaza directa». No ha recibido respuesta pero su pretensión es que sepan que «hay gente que no va a permitir que haya ciertos abusos de derechos y libertades». Dice no tener nada en contra del Gobierno, pero sí de «la actuación del que hay».