Las consecuencias de la fatiga pandémica

Expertos analiza si un posible nuevo confinamiento puede llevar al estallido social

Disturbios producidos el viernes en BurgosSanti OteroEFE

¿Estamos psicológicamente preparados para un nuevo confinamiento?

Según explica la doctora en Psicología, Silvia Alava, la sociedad está un tanto «irascible» porque todavía no han pasado muchos meses desde que en marzo permanecimos encerrados en nuestras casas y estamos a las puertas de un nuevo encierro domiciliario. «Nuestros procesos naturales, nuestras pequeñas rutinas, escapadas o visitas a familiares se vieron alterados, entonces, y ahora, de repente, cuando creíamos que empezábamos a recuperarnos volvemos a escuchar cada vez con más fuerza que puede haber otro confinamiento en los próximos meses. Nos cuesta regular las emociones y tendemos a ejecutar malas estrategias como echar la culpa a los otros. No me siento bien y en vez de aceptar la realidad, tendemos a buscar un culpable», explica la experta.

¿Cómo podemos canalizar esa irascibilidad?

La doctora en psicología habla de lo que se conoce como «regulación emocional» que es la capacidad para manejar las emociones de forma apropiada. Según explica supone «tomar conciencia de la relación entre emoción y comportamiento». En este escenario, dice, puede que algunas personas encuentren en la protestas el vehículo para mostrar su descontento. «Me uno a gente que piense igual que yo y me siento más aliviado», describe. Sin embargo, la experta no cree que el hartazgo de la sociedad prenda llama y se convierta en un polvorín porque «la gente sabe canalizarlo y más cuando hablamos de una pandemia a nivel global. Aunque no nos guste, somos conscientes de que es una crisis sanitaria y aunque haya grupos aislados que critiquen las medidas, en general, la población lo entiende»

Las protestas por las restricciones y las limitaciones, ¿son un polvorín que puede estallar en cualquier momento?

Los disturbios se están produciendo en varios capitales europeas, sin embargo, para el experto en análisis demoscópicos, y director de Asuntos Públicos de Atrevia, Manuel Mostaza, todavía es pronto para hablar de un efecto dominó. «La sociedad europea está acostumbrada al bienestar y al consumo, dos aspectos que los confinamientos nos han arrebatado de la noche a la mañana. Esta lucha contra la pandemia es el mayor problema que Europa sufre en los últimos sesenta años por lo que no tenemos memoria de un conflicto igual. Aún así, la europea es una sociedad que aún tiene mucho que perder» como para iniciar un conflicto social.

¿Es probable que la sociedad estalle y se inicie una «primavera europea»?

Según reconoce el experto, a diferencia de las sociedades árabes –en las que se acuñó este término– en Europa estamos gobernados por regímenes democráticos, lo que hace en cierto modo, dificil, un levantamiento contra los gobiernos. «Aquellas revueltas se hicieron contra regímenes corruptos, nosotros estamos sometidos al estado de Derecho». Además, hay otra diferencia: el tipo de sociedad. «Somos sociedades medias, con buen nivel de vida que no quiere perder su estándar de vida». El experto pone como ejemplo el mayo del 68 en París, cuando jóvenes estudiantes salieron a la calle, forzaron la celebración de elecciones y el general Charles De Gaulle arrasó de nuevo.

¿Qué impacto tienen las redes sociales en estas movilizaciones?

Las últimas concentraciones fueron en su mayoría convocadas a través de las redes sociales para movilizar a un sector joven de la población. Según el experto «tienen un gran impacto porque generan varios nódulos y hacen que la información fluya en distintas direcciones, consiguiendo, por lo tanto un mayor impacto». Además, al ser por canales privados son difíciles de controlar.