ETA

Iñaki Arteta, director de cine: «Si seguimos hablando de esto es porque el terrorismo se ha cerrado en falso»

El director del documental «Bajo el silencio», en el que se recogían las declaraciones del ex párroco de Lemona, alerta del hecho de que la paz en el País Vasco se basa en el silencio y no en la verdad de lo que ocurrió

Iñaki Arteta
Iñaki ArtetaAlberto R. RoldánLa Razón

La denuncia de Dignidad y Justicia al párroco de Lemona por justificar los asesinatos de ETA ha supuesto un revulsivo para poner de nuevo de manifiesto lo extendido que está en la sociedad vasca un velo de silencio sobre la espantosa lacra del terrorismo etarra. Precisamente esta es la temática de «Bajo el silencio», el último documental de Iñaki Arteta que llegará a las pantallas españolas el 2 de noviembre.

¿Por qué es necesario aún dar la batalla por el relato en el País Vasco sobre el terrorismo?

–Siempre conviene hablar del pasado. El pasado va construyendo la sociedad. Nosotros hemos querido poner una lupa en el presentó sobre las personas que han tenido un protagonismo importantísimo en esta sociedad como los terroristas o los que les han amparado. Yo creo que si hay un problema con el relato es porque se ha cerrado en falso el terrorismo, sino no estaríamos hablando de eso. Nadie habla de cómo se acabó con la ultraderecha en España en los años 80 porque de allí no se heredó un partido político tan beligerante e influyente como lo es Bildu en la sociedad vasca y ahora ya en la política española. A mí no me gusta la palabra relato porque al final es como si nos fuéramos a confundirnos un poco más todo. Yo creo que el verdadero relato tiene que derivó hacia la comprensión de quien practicó el terror y qué pasó alrededor.

¿Qué valoración le merece el acercamiento y la liberación de presos que está llevando a cabo el Gobierno?

–Ese tipo de políticas cuando no van acompañadas de un posicionamiento absolutamente claro a favor de las víctimas y la justicia que se les debe me parece discutible. Faltando más de 300 casos sin resolver la sociedad ha tenido más atenciones con los perpetradores y su lugar en la ciudad y facilitar su peso en la política. Esto implica una falta de coherencia en el Gobierno. No quieren hacerlo todo a la vez porque les delataría así que lo van haciendo poco a poco ante la perplejidad de muchos de nosotros. ¿Han renegado de su pasado para que tengamos diferencias con los presos o para presentarse a las elecciones? Esa pregunta no se hace. Se quiere ocultar.

¿Se deja entrever en su documental que la juventud vasca considera a los presos no como asesinos sino como víctimas de un «conflicto político»?

–A los jóvenes vascos les llega esa lluvia fina de esas expresiones del «conflicto», el «franquismo». Es una pena pero es así. Todo lo que les llega del exterior son expresiones contemporizadoras... «hay que pasar otras cosas», «estamos en otra dimensión»... No se les manda mensajes claros, sanos, democráticos.

¿Es el caso del párroco de Lemona un caso aislado?

–Yo pienso que no. Eso lo sabe la propia iglesia. Saben que tienen entre sus párrocos una tendencia grande dentro de la Iglesia. No todos, por supuesto. Yo mismo conozco a muchos sacerdotes muy implicados con el terrorismo en los peores tiempos y son ejemplo de que no toda la iglesia ha sido así. Nosotros fuimos por casualidad a un lugar donde hubo un asesinato hace 39 años a ver si el párroco actual, que no sabíamos quién era ni cómo se llamaba, nos hablara al respecto. Y nos encontramos con una entrevista así. Hay un grupo no pequeño de sacerdotes que ven a los etarras como grupos de jóvenes idealistas que pelearon por defendernos a todos y crear una sociedad mejor. Algunos aluden a la teología de la liberación, un «venenillo» que entró en la Iglesia y que algunos han digerido tan mal como este párroco. ETA ha sido muy cruel. Han matado hasta a ocho personas en un día: padres, madres, embarazadas... A mí lo que me deja perplejo es: ¿Cómo podemos dejar de ver eso?

¿Cuál fue el momento más difícil, el testimonio más duro de todos los que se ven en el documental?

–No lo sé... a mí el que ahora pasa desapercibido del etarra que siendo sacerdote mato al menos a una persona. Se salió de ser sacerdote diez años después. Le costó un poquito, parece... A ese testimonio más impresionante. Él lo dice. Dice que creía que estaba haciendo el bien matando a una persona. Se metió en una «empresa» en la que se mataba gente y le parecía que conectaba con su ideario. Dice mucho de cómo en aquellos años, no solo a él, sino a muchos, le parecía bien eliminar la vida de los demás. Cuando uno piensa en eso dice: menuda enfermedad que hemos tenido.