«Sí» a la alarma; «no» a Sánchez

El 73,4 por ciento apoya el toque de queda y el 69,2 por ciento respalda el nuevo estado de alarma. Los españoles avalan las restricciones, pero suspenden en un 69 por ciento la gestión del Gobierno de coalición

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez tras la celebración la Conferencia de presidentes autonómicos celebrada el lunes en Madrid donde se ha analizado el reparto de los fondos europeos de reconstrucción.Chema MoyaEFE

Los ciudadanos tienen más sentido común que la política. El último sondeo de NC Report, realizado entre el 27 y el 30 de octubre, deja sin razón la trifulca política por ver quién la lleva en las decisiones de restricción de movimientos. La mayoría de los españoles entiende que la situación sanitaria y la mala evolución de la pandemia exigen que se sigan adoptando restricciones, y, además de comprenderlo, lo aprueban.

Tienen preocupación por la evolución económica, pero respaldan el estado de alarma y el toque de queda, incluso a pesar del gallinero de voces en el que se mueven los partidos y en el que es difícil hasta saber qué es lo que uno puede o no puede hacer en función del territorio en el que se reside.

Hasta un 69,2 por ciento de los encuestados dice apoyar la declaración del estado de alarma por un 25,5 por ciento que la rechaza. Es significativo que hay poca diferencia por segmentos de edad: aunque el apoyo sea ligeramente más bajo entre la población más joven, menor de 34 años, sin embargo supera el 69,1 por ciento.

También la mayoría respalda el toque de queda, hasta un 73,4 por ciento de los encuestados. Aquí sí hay una mayor diferencia por edades, ya que los más jovenes sólo lo aprueban en un 58,1 por ciento. Cifra que se dispara hasta el 84,3 por ciento en los mayores de 55 años. Los cierres perimetrales los defiende el 62,9 por ciento, mientras que el 32,6 por ciento se manifiesta en contra de esta medida para evitar el desplazamiento fuera del municipio, provincia o comunidad en la que se vive. En este ejercicio de sentido común, más del 71 por ciento asume que este año no podrá celebrar la Navidad en familia.

El apoyo que tienen las restricciones para luchar contra la pandemia es inversamente proporcional al que recibe la gestión de la crisis sanitaria por parte del Gobierno de coalición. Más del 64 por ciento considera que el Gobierno no se ha preparado de la manera adecuada para hacer frente a la segunda oleada. El porcentaje más crítico está en el segmento de población más joven curiosamente, mientras que los mayores son más comprensivos con la política del presidente Pedro Sánchez.

Entre los 18 y los 54 años más del 70 ,3 por ciento elige el «no» en la pregunta de «si cree que el Gobierno se ha preparado de manera adecuada para la segunda oleada». Pero entre los mayores de 55 años, el apoyo a ese «no» baja hasta el 56,1 por ciento. El nivel de desaprobación es muy parecido cuando se pregunta por la gestión en su conjunto de la pandemia. El 69,1 por ciento la suspende, y aquí, igual que en la pregunta anterior, también el electorado más joven es el que fiscaliza con más dureza la administración de esta crisis.

El apoyo a un comité independiente de expertos es, por otra parte, prácticamente unánime, ya que se eleva hasta el 88,2 por ciento. Los comités de expertos son como el «vale para todo» de la crisis de la Covid porque las Administraciones, con el Gobierno a su cabeza, se han refugiado en ellos para justificar sus decisiones políticas cuando les interesaba, pero, en su mayoría, sin la transparencia y publicidad necesarias para dar garantías al proceso de toma de decisiones.

La pregunta de si se prefiere que el Gobierno pacte las medidas con el PP o con partidos independentistas da un resultado bastante llamativo porque la diferencia entre quienes apoyan el gran acuerdo de Estado entre los dos principales partidos y quienes defienden los acuerdos con las formaciones secesionistas es más pequeña de lo que cabría esperar. El 44,2 por ciento avala la unidad de acción entre el Gobierno y el PP. El 36,4 por ciento aprueba que la muleta del Ejecutivo sean los partidos independentistas.

La clave está en el electorado más joven, que es el que equilibra el reparto de apoyos al ser mucho más proclive a los acuerdos con los grupos independentistas. El voto joven tiene una tendencia a estar más inclinado a la izquierda o al centro que a la derecha. La generación heredera de la Transición, sin embargo, apuesta por recuperar los grandes pactos de Estado.

En coherencia con el bajo apoyo a la gestión política de la pandemia, el 49,3 por ciento apoya la dimisión del ministro de Sanidad, Salvador Illa. Sólo el 28,7 por ciento respalda su gestión. Y por edades, son los mayores de 55 años los menos exigentes con su cese.

En relación al director general de Emergencias, Fernando Simón, los porcentajes están más equilibrados, pero la mayoría, un 47,2 por ciento, cree que no debe dimitir, con un 42,5 por ciento que defiende lo contrario.

La crisis económica es el gran monstruo que preocupa a los españoles. Más del 94 por ciento teme que los efectos de la pandemia deriven en una grave crisis. Sólo el 3,4 por ciento confía en que la crisis sanitaria se solucione sin dañar la economía.

Por grupos de edad, entre los menores de 34 años el pesimismo se eleva al 95,8 por ciento. Esta parte de la población es la más perjudicada por los daños en el mercado de trabajo provocados por la pandemia y son los que se enfrentan a un futuro más incierto en su desarrollo profesional.

La población está prácticamente dividida entre quienes han perdido su trabajo o conocen a alguien que lo haya perdido y quienes todavía mantienen su estabilidad laboral y la de los suyos. Esto es efecto de una economía anestesiada por los ERTES, ampliados hasta diciembre.