God bless America

Un grupo de votantes espera su turno para depositar su papeleta en CaliforniaRingo H.W. ChiuAP

A estas horas, se tendrán los datos del escrutinio del voto presencial depositado en la jornada electoral de ayer, pero no se conocerá en su totalidad el de los más de 96 millones de estadounidenses que votaron por correo. Cuando escribo estas líneas, tampoco se conoce el resultado definitivo en Estados claves para uno y otro candidato –como Pensilvania para Biden o Florida para Trump– y ello sin olvidar Ohio, que salvo la excepción de Nixon que ganó allí en 1960, y perdió después ante Kennedy, ha señalado siempre el vencedor de la contienda.

Escribir en estas condiciones sobre el ganador definitivo es una lotería. Pese a ello, me atrevo a aventurar mi opinión: apuesto por Trump como ganador, en contra de las sesgadas informaciones que llegan a nuestro continente, incluidas todas las encuestas.

Baso este pronóstico en hechos que considero objetivos: en primer lugar, el gran balance económico y de creación de empleo realizado por la administración Trump. Pero no solo eso: Trump es el primer Presidente norteamericano que, no solo no ha comenzado una guerra, sino que ha promovido alianzas para asegurar la estabilidad y la paz en Oriente Próximo, con los acuerdos entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos. Y, muy importante, defiende una «Idea» de los EE. UU. confrontada con la corrección política del momento, basada en la multiculturalidad, y que tiene en el BLM –Black lives matter– su exponente más claro.

En última instancia, es un debate entre el deep state y el God bless America.