Campos de maniobras “inteligentes” para los soldados del futuro

Las Fuerzas Armadas potencian las zonas para simular guerras urbanas, asimétricas y subterráneas. Emplearán robótica e inteligencia artificial para hacer aún más real el entrenamiento

Las noticias de defensa en España se han centrado últimamente en grandes programas de adquisiciones para modernizar unas Fuerzas Armadas muy necesitadas. Pero no todo es contar con las últimas tecnologías, también hay que tener en cuenta el entorno, la estrategia y la formación en uno y otro de los soldados para contar con unas Fuerzas Armadas a la altura. La cuestión es que la misma evolución que obliga a comprar nuevo material afecta a todo lo demás, la estrategia cambia y con ella el entorno. Hoy, los espacios urbanos son los grandes campos de batalla.

Las grandes llanuras con dos ejércitos enfrentados o surcadas de trincheras son cosa del pasado. Hoy, los viejos campos se llaman espacios de batalla y ya no son lineales. La zona donde se combate puede estar lejos del territorio nacional, suele ser amplia, vacía, con gran dispersión de fuerzas en las que la población está concentrada en núcleos urbanos. Pero el combate también puede estar en casa, en el barrio, a pie de calle. La guerra es asimétrica, y esa disparidad de fuerzas hace del terrorismo un arma importante para el más débil. Y luego está el entorno político, los daños colaterales no son aceptables y las bajas propias tampoco. En todo ese contexto la formación es primordial y España lo tiene claro.

El Ejército de Tierra ha puesto en marcha en las instalaciones del Centro de Adiestramiento (Cenad) San Gregorio, cercanas a la ciudad de Zaragoza, una nueva zona para el adiestramiento en combate urbano y prepara uno de los polígonos de combate urbano más grandes de Europa en la antigua fábrica de armas de Valladolid.

Las dificultades del entorno urbano son muchas. Para empezar, es un terreno en tres dimensiones, con edificios, calles y subsuelo; un terreno cambiante como consecuencia de las destrucciones de edificios (contaminación ambiental, efecto en las maniobras…); con constante presencia de la población (inteligencia, nuevas tecnologías de uso civil…); gran densidad de medios en espacios pequeños (dificultad para conocer la situación propia).

Zaragoza

El área escogida es El Abejar, en el antiguo polvorín de la Academia General Militar. La particularidad del espacio es que las edificaciones no tienen tejados, sino que están surcados de pasarelas desde las que los instructores pueden seguir el adiestramiento.

Además, dispone de una zona de combate subterráneo con salidas a las casas, un foso de tiro con dos calles diferenciadas para realizar tiro de combate con munición real, un obstáculo de apertura de puertas a la fuerza, una torre multiusos y un edificio de tres alturas para adiestrar a los militares en combate en estos espacios. La nueva zona amplía la anterior área de combate urbano de Casas Altas desde junio del año pasado. La obra fue realizada por el batallón de zapadores de la Brigada Aragón I.

Valladolid

El terreno escogido tiene una extensión de más de 300 hectáreas repartidas por los términos municipales de Cabezón de Pisuerga y Santovenia de Pisuerga, entre la base de El Empecinado y el campo de maniobras y tiro Renedo-Cabezón.

El proyecto se encuentra en la actualidad en fase de estudio por la Cuarta Subinspección General del Ejército. Los terrenos, del Ministerio de Defensa, será entregados al Ejército a finales de este año o principios del que viene, una vez sean certificados como suelos no contaminados, al ser terreno industrial. Desde ese momento el polígono ya está operativo, si bien se realizarán una serie de trabajos para transformar las instalaciones actuales en un polígono enfocado al combate y contra explosivos improvisados (C-IED) en ambiente urbano con todos los detalles, desde emplazamientos de apoyo y accesos hasta zonas de seguridad.

La vieja fábrica es una gran ciudad que cuenta con 187 edificaciones, agrupadas en seis sectores, con construcciones de diferentes alturas, terrazas y túneles que los conectan con una zona boscosa en la orilla del río Pisuerga. La ciudad tendrá todo tipo de opciones, desde barriadas a infraestructuras clave como hospitales, estaciones o puestos policiales. Además, la ambientación será lo más real posible, con ruidos, olores, vehículos abandonados y hasta drones de vigilancia. También será una ciudad flexible, en la que se podrán modificar elementos como las vías de acceso, o el interior de edificios con el fin de dar mayores opciones de adiestramiento.

El polígono contará con las últimas tecnologías, desde cámaras y sensores para instrumentalizar los edificios y permitir tanto el uso de la realidad aumentada como el combate contra una fuerza enemiga con simuladores de duelo, hasta una red wifi interna que garantizará el seguimiento de las unidades y el envío de información al combatiente.

El Ejército pretende emplear la realidad aumentada, la inteligencia artificial y la robótica inteligente para ampliar “la capacidad de simulación de escenarios y situaciones de forma económica, y así evaluar con mayor rigor la actuación de las unidades ante los problemas a los que se enfrentan”.

En resumen, nuevas tecnologías en nuevos campos de batalla para unas Fuerzas Armadas que luchan por ponerse al día.