Iglesias impulsa su agenda “diplomática paralela” en presencia del Rey y promueve un manifiesto contra “la ultraderecha”

El vicepresidente aprovecha su primera visita al extranjero para tejer una diplomacia propia junto a gobiernos latinoamericanos afines

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, ha acompañado por primera vez al Rey Felipe VI en viaje oficial al extranjero para asistir a la toma de posesión del presidente electo, Luis Arce. Una visita a la que también ha acudido la ministra de Exteriores Arancha Gónzalez Laya y que se entiende desde el Ejecutivo como una renovación de las relaciones entre ambos países, después de que éstas se tensaran tras la salida del ex presidente Evo Morales del poder.

Se trata también del primer viaje oficial del vicepresidente segundo del Gobierno como representante del Gobierno en el extranjero. Una oportunidad que Pablo Iglesias no ha desaprovechado en absoluto para crear su propia diplomacia internacional y en especial intensificar los contactos con los gobiernos de América Latina.

El vicepresidente segundo ha tenido agenda paralela a la del Rey Felipe VI y ha impulsado de hecho un manifiesto “en defensa de la democracia”, una “Declaración de la Paz”, junto al presidente de Bolivia, Luis Arce y al de Argentina, Alberto Fernández. Con el apoyo del ex presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero y la firma de varios líderes latinoamericanos como el ex presidente de Bolviia, Evo Morales, la ex presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, o el de Ecuador, Rafael Correa y el candidato a la presidencia Andrés Arauz, el ex presidente de Grecia, Alexis Tsipras, o el líder de Francia Insumisa, jean luc Melenchon, entre otros. En el manifiesto titulado “En defensa de la democracia, los firmantes ratifican que la “principal amenaza a la democracia y la paz social en el siglo XXI es el golpismo de la ultraderecha”

Según aseguran, “la crisis vinculada a la grave pandemia que golpea a la humanidad ha puesto en evidencia las principales debilidades de nuestras formas de organización social: la fragilidad de los sistemas de salud y de los servicios públicos; la erosión, resultado de años de neoliberalismo, de los mecanismos de protección social con los que cuentan los Estados; la insostenibilidad social, económica y ecológica de los modelos dominantes de extracción para exclusivo beneficio empresarial; y, con una intensidad especialmente preocupante, los peligros a los que se enfrentan los sistemas democráticos en todo el mundo”.

En su análisis, la “democracia está amenazada” y “se expande a nivel global, propaga la mentira y al difamación sistemática de los adversarios como instrumentos políticos, apelando a la persecución y la violencia política en distintos países". A juicio de los firmantes, la “ultra derecha” “promueve desestabilizaciones y formas antidemocráticas de acceso al poder”.

Advierten que esta “acción antidemocrática se potencia allí donde encuentra poderes comunicacionales a su servicio, que acumulando un inmenso poder de influencia, pretenden manipular y tutelar las democracias en defensa de sus intereses políticos y económicos”.