Sic transit gloria mundi

El daño infligido a la democracia americana es notable

Parece que Biden –en realidad, Harris– será el próximo presidente de los EEUU, al menos de momento. Interesado por el desarrollo del escrutinio, seguí atentamente su evolución en internet, a través de un magnifico enlace que daba información en tiempo real. Consciente de que –según enseñaba la experiencia y confirmaban los más avezados politólogos–, los estados de Ohio, Florida y Pensilvania, inclinarían la balanza final, aguanté despierto hasta el filo de las 5 de la madrugada. Con los dos primeros estados ganados claramente por Trump y sacándole más de diez puntos porcentuales a Biden en el tercero, parecía que la suerte estaba echada. Pero desde el miércoles todo ha sido un espectáculo desconcertante más propio de una República bananera que de la acreditada democracia del país más poderoso del planeta. Lo único claro ahora es que todo es demasiado oscuro, con escrutinios superiores al 90% paralizados durante dos y tres días, que dan vuelcos radicales en esos tramos finales, entre denuncias de fraude y amenaza de Trump de recurrir al TS. Por si faltara algo, Twitter y las más importantes cadenas de TV censuran una comparecencia y comunicados del todavía Presidente. El daño infligido a la democracia americana es notable, lo que es muy negativo para las democracias occidentales. Que la Justicia diga su última palabra y cuanto antes, para disipar las dudas provocadas. Estamos en un mundo científicamente súper desarrollado al que un virus descontrolado desestabiliza, y la mayor democracia del mundo con estas pintas. Sic transit gloria mundi.