Juicio 17-A: los acusados se desmarcan de los planes de atentar y del imán de Ripoll

Mohamed Houli muestra su “arrepentimiento” y Oukabir se refiere a su “conmoción y shock” al enterarse de los atentados, mientras Ben Iazza dice que jamás estuvo en la vivienda de Alcanar

Los tres acusados en el juicio por los atentados de Barcelona y Cambrils (Tarragona) en agosto de 2017 han negado hoy al tribunal que conocieran los planes de la célula terrorista que en ambos ataques provocó 16 muertos y 140 heridos. Tanto Mohamed Houli como Driss Oukabir y Said Ben Iazza se han negado a contestar a las preguntas de la Fiscalía, y solo han respondido a las cuestiones planteadas por sus defensas.

El más parco en palabras ha sido Mohamed Houli -para quien la Fiscalía pide la pena más alta, 41 años de prisión-, que se ha ratificado en las declaraciones prestadas con anterioridad durante la instrucción del procedimiento y ha puesto de manifiesto su “arrepentimiento”, que considera acreditado en que “todas las veces que se me ha llamado para declarar he declarado, incluso voluntariamente”.

Pero en la sala se ha escuchado, a petición de la fiscal Ana Noé, uno de los vídeos hallados entre los escombros de la vivienda de Alcanar -donde murieron el considerado líder espiritual de la célula, Abdelbaki Es Satty, y otro de los terroristas, Youssef Aalla-, y el acusado se ha visto obligado a intentar explicarse. Y es que en esas imágenes en las que, junto al autor material del atentado de Las Ramblas, Younnes Abouyaaqoub, y los también fallecidos Mohamed Hichamy y Youssef Aalla, se les ve manipulando explosivos, a Houli (que es quien grana las imágenes) se le escucha decir que “si Dios quiere esto nos va a abrir las puertas del paraíso” y mientras Abouyaaqoub se coloca un cinturón de explosivo, se le escucha preguntar “¿qué hace esto?”. “Booom”, le contesta su compañero. “Te queda bien eh...”, le replica el acusado entonces.

En esa conversación, uno de los terroristas se enorgullece de que para fabricar esas granadas de mano “solo hace falta imán y tener un odio exagerado. Esto no supera los 15 euros, entre 15 y 20, y hace mucho daño. Es una granada de mano improvisada y el presupuesto de cada una no sé cuanto es porque todo lo he traído de mi trabajo”. “Con vuestro dinero nos preparan para mataros, o sea que el problema lo tenéis vosotros, no nosotros -amenaza-. Esto se va a meter en vuestras cabezas, en las de vuestros hijos o en la de vuestras mujeres”.

En su declaración ante el juez Fernando Andreu el 15 de septiembre de 2017 -que también se ha escuchado en el juicio- Houli explica al instructor que ese vídeo se grabó después de una comida en la que dio a entender que le echaron alguna sustancia y estaba “relajado”. “Estaba todo preparado. Ellos me dijeron cómo lo tenía que decir. No estoy a favor de lo que hace esta gente. Solo son palabras. De verdad yo en ese momento no era yo mismo”, declaró al respecto. “Yo estaba todo el día apartado de ellos. Lo hacía para pasar desapercibido porque me podían haber matado en cualquier momento”, añadía para intentar explicar su comportamiento.

En cuanto a Oukabir -que se enfrenta a una petición fiscal de 36 años de cárcel, que las asociaciones de víctimas elevan a prisión permanente revisable, como en el caso de Abouyaaqoub-, el acusado se ha desmarcado tanto del imán de Ripoll, a quien dice no conocer, como de la célula yihadista que nació adoctrinada por Es Satty. “No era una persona ni religiosa ni practicante. No conozco al imán ni iba a la mezquita. Mi vida era la de aquí, salir de fiesta, era consumidor de drogas y alchocol, y salía con chicas de compañía, esto me da vergüenza. Me buscaba la vida”, ha asegurado.

Oukabir, que alquiló la furgoneta con la que se cometió el atentado de Barcelona, ha dicho que le llamaron Younnes Abouyaaqoub, Mohamed Hichamy y su hermano Moussa (estos dos últimos participaron en el atentado de Cambrils y fueron abatidos por los Mossos horas después) y le pideron “que les hiciera un favor y les alquilara una furgoneta para hacer una mudanza, porque ellos no podían por la edad”, cuyo alquiler pagó el autor del ataque de Las Ramblas según ha precisado. Pero él, ha recalcado, no conocía sus planes para atentar. “¿Qué interés iba a tener en todo eso? Perder a mi hermano...”, ha argumentado después de decir que al conocer los atentados tuvo un sentimiento de “conmoción y de shock y de no entender lo que había pasado”.

El acusado ha afirmado que nunca estuvo en Alcanar ni se integró en esa célula yihadista. “Yo no tenía relación con ellos. Mi vida no tenía nada que ver con esos chavales, era más mayor que ellos, tenía ya 28 años. Y jamás fuí a rezar a la mezquita. No era practicante. No conocía al imán”.

El 2 de agosto de ese año, ha manifestado, se fue a Marruecos porque tuvo “una discusión fuerte con mi pareja y vino la Policía a mi casa y me dijo que tenía una orden de alojamiento y me tenía que ir, y fui a Marruecos a desconectar”, y no a adoctrinarse como mantienen las acusaciones. Regresó el 13 de agosto, pero según él porque “la jueza me dijo que tenía que volver o me ponía en busca y captura, porque tenía el juicio el 13 o 14” y, además, tenía “una cita en una empresa de trabajo temporal”.

Respecto a la relación con su hermano Moussa, asegura que “no lo veía mucho” y ha negado que le trasladara los planes de la célula para atentar. “Una vez me comentó que un amigo suyo robó no sé qué, pero jamás pensé en esto”. Eso sí, “el último mes insistía en que rezara y que fuera a la mezquita”, ha añadido Oukabir, para quien las acusaciones contra él “están manipuladas”.

Por último, Said Ben Iazza - a quien la Fiscalía acusa de colaborar con la célula, por lo que pide una condena menor, de ocho años de cárcel- ha reconocido que el 2 de agosto dejó a “dos chicos marroquíes” a quienes “solo conocía como clientes” su documentación y la furgoneta de trabajo, pero ha negado que le dijeran que la necesitaban para trasladar material para fabricar explosivos. “Me dijeron que iban a Tortosa a comprar productos de limpieza”, ha insistido Ben Iazza, que ha asegurado que ni conocía al imán de Ripoll ni estuvo nunca en Alcanar.