La carta de despedida de uno de los terroristas del 17-A: “Os pido perdón a todos por las molestias”

Un mando policial explica al tribunal que la célula yihadista financió los atentados con la venta de joyas robadas y que uno de los acusados incluso intentó pedir un préstamo a Cofidis

Los acusados Mohamed Houli, Driss Oukabir y Said Ben Iazza (de izda. a dcha,) durante el juicio por los atentados de Barcelona y Cambrils en 2017FERNANDO VILLAREFE

En la segunda sesión del juicio por los atentados de Barcelona y Cambrils de agosto de 2017, el que era responsable de la unidad Antiterrorista de los Mossos en la fecha de los atentados (que también participó en los atestados) ha explicado al tribunal que en casa de uno de los terroristas que atentaron en Cambrils en la madrugada del 18 de agosto de ese año, Said Aalla, abatido por los Mossos horas después, “se encontró una carta en la que pedía perdón”.

Esa misiva fue leída por la secretaria judicial en la sala: “Si me sobreviniera la muerte os dejo una nota para la familia. Os pido perdón a todos por las molestias que os he causado, sobre todo a los padres, en especial a mi madre. Os dejo encargados de vender todas mis cosas para cubrir las deudas que os debo: 1.000 euros a mi madre, 1.000 euros a Mohamed, y lo que sobre lo dais a los pobres”.

Antes, el instructor de los atestados ha implicado a uno de los acusados, Mohamed Houli -para quien la Fiscalía pide 41 años de prisión-, en diversas compras de materiales para confeccionar los explosivos en el mes previo a los atentados.

Según ha explicado el funcionario policial, la primera compra de la célula con el objetivo de fabricar los explosivos tuvo lugar el 8 de julio cuando Omar Hichamy (uno de los terroristas del ataque de Cambrils) adquirió en un supermercado cinco litros de agua oxigenada.

Posteriormente, ha añadido, tras prestarles su furgoneta y documentación otro de los acusados, Said Ben Iazza (quien ayer afirmó que le dijeron que era para una mudanza), el 12 de julio los terroristas compraron cuatro garrafas de 25 litros de peróxido de hidrógeno que se pagaron en efectivo.

Más adelante, el 27 de julio, adquirieron otros 240 litros. Ese día, ha explicado el testigo, el encargado del establecimiento pudo ver que dentro de la furgoneta había tres congeladores (necesario para la conservación y fabricación del componente explosivo, triperóxido de triacetona, según señalan las acusaciones).

Quince días antes del atentado de Las Ramblas, ha detallado el mando policial, la célula yihadista se hizo con 25 litros de acetona en Tortosa y 50 más en otra tienda, a los que añadieron 125 litros más adquiridos por Omar Hichamy. El día 7 se produjo la última compra. En total, los terroristas compraron 345 litros de peróxido de hidrógeno y 500 de acetona, ha señalado.

En cuanto a la financiación de los ataques, el ex jefe de la unidad Antiterrorista de los Mossos ha explicado que la célula hizo acopio de dinero vendiendo joyas robadas en una empresa, en el restaurante donde había trabajado Said Aalla y en el lugar de trabajo de los hermanos Hichamy (ambos autores materiales del atentado de Cambrils) y el propio Younes Abouyaaqoub. Esas ventas se llevaron a cabo, ha detallado, el 12 y el 16 de agosto. Además, el testigo ha afirmado que Mohamed Houli “intentó pedir un préstamo, creo que a Cofidis” con el supuesto objetivo de financiar la compra del material.

Bombonas por Wallapop

Las bombonas de butano, sin embargo, se compraron más tarde, ya en agosto. Todo ese trajín llama la atención a los investigadores, pues según el funcionario policial diseminando esas compras por “zonas de casi toda Cataluña” intentaban “eludir la accion policial, porque no hacen las compras cerca de su domicilio”. Y, además, pagaban “en metálico” para no dejar rastro. Incluso llegaron a comprar alguna bombona por Wallapop, ha apuntado.

Durante la sesión, las defensas han intentado sembrar dudas sobre los indicios que han sentado en el banquillo a los tres acusados. La abogada de Mohamed Houli ha insistido en hacer valer que el único superviviente de la explosión en la vivienda de Alcanar (Tarragona) colaboró de forma determinante, tras ser dado de alta voluntariamente, en la identificación de los miembros de la célula. Pero el instructor de los atestados ha echado un jarro de agua fría sobre esa pretensión. “¿Fue útil esa declaración?”, le preguntó el magistrado Alfonso Guevara, presidente del tribunal, con su habitual tono expeditivo. “Mínimamente, muy poco”, se sinceró el mando de los Mossos, quien incluso dijo que en algún momento de esas cinco declaraciones hubo “una apariencia de divagación, aunque algo aportó de luz”.

Por su parte, el abogado de otro de los acusados, Dris Oukabir (quien alquiló la furgoneta con la que se cometió el ataque en Las Ramblas), ha cuestionado la cadena de custodia del móvil de su cliente tras ser detenido y expresó sus reticencias sobre que se levantara acta al respecto. El testigo ha replicado que el móvil se intervino, como el de todos los detenidos, “y quedó en depósito en la comisaría a la espera de que el instructor autotizara la clonación de la tarjeta”.

Además, el letrado ha señalado que el testigo protegido que afirma haber visto a Oukabir en la zona de Alcanar no le identificó en una rueda de reconocimiento, sino fotográficamente.