Arrimadas mantiene contactos con Sánchez pese al órdago de Otegi

La respuesta al “golpe” de Otegi es mantener tendida su «mano moderada» al presidente

Ciudadanos (Cs) mantiene abierta la interlocución con el PSOE. Siguen los contactos, según confirman en la formación naranja, aunque guardan discreción sobre el ámbito de negociación. Desde Unidas Podemos y desde ERC también continuaron ayer torpedeando en público un posible acercamiento de los socialistas a los naranjas, dentro de la operación que lidera el vicepresidente, Pablo Iglesias.

El Congreso fue como un cuadrilátero de boxeo, en el que el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, y la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, emplazaron de nuevo al Gobierno a que elija compañeros de viaje, si bien en la votación de las enmiendas a la totalidad a los Presupuestos no se movilizaron los vetos cruzados, y el Ejecutivo las tumbó por amplia mayoría.

El debate parlamentario, y la puesta en escena de Arnaldo Otegui, pactada con el vicepresidente Iglesias, no modifican la decisión de Inés Arrimadas de «ser coherente» con la posición que fijó nada más estallar la crisis sanitaria por la pandemia. Y pese a que su partido está siendo criticado desde la izquierda y desde la derecha, sin embargo, Arrimadas sale del debate igual que entró, dispuesta a negociar las enmiendas a los Presupuestos con los socialistas y condicionando su voto al contenido final del proyecto, que, eso sí, insiste en que, en su redacción final, después del trámite parlamentario, no puede ser válido a la vez para ERC y para Cs.

El frente anti-Cs, el triunvirato Iglesias, Rufián y Otegi, refuerza también el veto a los naranjas, mientras que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, siguió ayer sosteniendo el mantra, espejismo, de los Presupuestos «transversales y de unidad». Un mensaje que desmiente la parte morada de la coalición de Gobierno en su acción coordinada con ERC y Bildu. Pero Cs seguirá tendiendo «su mano moderada» al Gobierno.

En su soledad, con PP y Vox compitiendo por el liderazgo de la oposición, en la formación naranja dicen ser conscientes de que Pedro Sánchez necesita reforzar su mayoría de investidura, y creen que la gestión del anuncio personal de Otegi, de que apoyaba los Presupuestos, la comunicación y su puesta en escena, forman parte de una «operación de Iglesias», de la que sospechan que ni siquiera estaba completamente al tanto el jefe del Ejecutivo. En esto explican que el PSOE no haya sido más eficaz a la hora de pedir prietas las filas y que la brutal irrupción de Otegi en el panorama nacional haya sido recibida con fuertes recelos públicos de algunas de las baronías socialistas.

Cs no tiene calendario cerrado de negociación ni tampoco intuición sobre si al final se aceptarán o no alguna de sus enmiendas, aunque lo que se ha visto en el primer debate presupuestario lleva más bien a pensar que el pacto con la mayoría de investidura está cerrado y que será utilizado por ERC como trampolín en la campaña de las elecciones catalanas. La idea del Gobierno, y con la colaboración de sus socios puede ejecutarla, es agilizar la tramitación de las nuevas cuentas para que su votación definitiva esté lista en enero. A mitad de febrero se espera la nueva cita electoral en Cataluña.

Cs es el partido que más se ha movido en el tablero político en los últimos meses y todas las siglas echan cuentas de las posibles consecuencias electorales de estos movimientos. En la formación naranja se mantienen en la tesis, pese a la lluvia de críticas, de que la insistencia en esta posición «centrada», –«sin romper nuestras propias líneas rojas ni secundar las políticas de Iglesias o de Otegi»–, les permite recuperar voto socialista y de centro, que perdieron en los últimos comicios. ¿Y en las elecciones catalanas? Lo lógico, salvo sorpresa, es que Ciudadanos no esté en la votación final de los Presupuestos, y prevén presentarse en Cataluña con ese mensaje de que han intentado hacer de muro de contención del independentismo en Madrid, pero Sánchez lo ha rechazado.

«Mi partido es la antítesis de las concesiones al separatismo. Jamás podrá decir que no tuvo alternativa si elige a Bildu», defendió Arrimadas en el Pleno del Congreso, dirigiéndose a Pedro Sánchez. En el PP se frotan las manos, en su convencimiento de que esta estrategia de Cs rentabilizará a su favor en las encuestas. Dicen que les fortalece como alternativa de la oposición. Es cierto que hasta ahora los sondeos anuncian que el principal beneficiado de la fuga de voto naranja es el Partido Popular.