Un psicólogo embarcará en el “Elcano” debido al confinamiento a bordo

La tripulación del buque escuela, que tiene prohibido pisar tierra por la pandemia, pide a Robles mejoras en las comunicaciones para poder hablar más con sus familias

El pasado 24 de agosto, el buque-escuela de la Armada, el “Juan Sebastián de Elcano” inició su XCIII Crucero de instrucción, en el que tiene previsto realizar su undécima vuelta al mundo como parte de la Conmemoración del V Centenario de la primera circunnavegación de la Tierra por parte de Fernando de Magallanes y Elcano. Pero la Covid-19 ha convertido este viaje en todo un reto, pues entre las medidas sanitarias está la prohibición, salvo casos excepcionales, de desembarcar en los puertos en los que hacen escala para evitar contagios. Un “confinamiento naval” que hace mella en la dotación, la cual contará en los próximos días con un psicólogo para evitar episodios de estrés o depresiones.

Así se lo ha confirmado una de las sanitarias del buque, la teniente coronel Isabel Martínez, a la ministra de Defensa, Margarita Robles, durante la videoconferencia que ha mantenido con los mandos de este bergantín-goleta, que no regresará a España hasta finales de julio.

Y es que desde que partió de Cádiz, los efectivos que viajan a bordo prácticamente no han podido pisar tierra debido a las restricciones sanitarias. Salvo excepciones, como en Chile, donde la Armada de dicho país les acotó una zona para que pudiesen practicar deporte o simplemente bajar del barco.

“Atípico, duro y difícil”

“El mayor desafío es el confinamiento de la dotación”, ha explicado el comandante del “Juan Sebastián de Elcano”, capitán de navío Santiago Colsa, quien ha destacado que se trata de un crucero “muy especial y atípico; más duro y difícil que los habituales”. Eso sí, ha dejado claro que, pese a las restricciones e incomodidades, la dotación está “absolutamente comprometida”.

En la actualidad, el buque viaja con destino al puerto de “El Callao” (Perú) tras cumplir uno de los grandes hitos de este crucero: cruzar el Estrecho de Magallanes. A bordo, 172 efectivos, a los cuales se sumarán el próximo 5 de diciembre 60 guardiamarinas, que embarcarán en Guayaquil (Ecuador) para completar su formación.

Y junto a los alumnos subirá también un psicólogo para evitar las “consecuencias colaterales que conlleva esta situación derivada de no poder desembarcar”, como ha explicado la teniente coronel Martínez. Según ha comentado, este “confinamiento” puede provocar problemas psicológicos, como episodios de estrés, depresión, reducción de la motivación y falta de concentración, lo que podría derivar un un accidente.

Personal de riesgo a bordo

De hecho, confirmó que el buque es un “espacio libre de Covid” y que son muy escrupulosos con las medidas de seguridad sanitarias para evitar contagios, aunque a bordo viaja un posible grupo de personal de riesgo: personas mayores de 50 años o con problemas de hipertensión. “Podríamos tener complicaciones importantes” ha señalado.

A ese “encierro sanitario” se suma también la lejanía de las familias, por lo que los marinos han pedido a la ministra de Defensa que les facilite las comunicaciones con ellas. Una “inquietud” que le ha transmitido el cabo 1º Juan José Misa, quien se ha lamentado de esa “desconexión”, pues al no poder bajar a puerto tampoco pueden encontrarse con sus parientes, como en años anteriores.

Por ello le ha pedido a Robles en nombre de toda la tripulación que mejore “la capacidad satelital” para poder hablar más a menudo con los suyos. Algo que la ministra ha prometido estudiar y se ha comprometido “dentro de las posibilidades”, a ayudarles a que tengan “un mayor contacto con las familias”. “Vamos a tratar de agilizar esas comunicaciones y mejorar las posibilidades técnicas para que puedan tener un mayor contacto con sus familias", ha dicho la ministra.