Puigdemont quiere un “papel muy activo” en la campaña: pretende reeditar su acto de Perpiñán

Fuentes del entorno del ex president, cuyo suplicatorio empieza a tramitar hoy el Europarlamento, aseguran que solo se plantearía regresar si el TC o Estrasburgo cuestionan la sentencia del “procés”

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, durante el acto político celebrado este sábado en un parque de la localidad francesa de Perpiñán con la asistencia de distintas personalidades del mundo independentista.David BorratEFE

Cuando ya se cumplen más de tres años de su huida a Bruselas, el Parlamento Europeo comienza hoy a tramitar el suplicatorio solicitado por la Justicia belga para poder abordar la euroorden cursada por el Tribunal Supremo para conseguir la entrega a nuestro país de Carles Puigdemont, amparado por la inmunidad desde que fue ratificado como europarlamentario. Paralizado el proceso por la pandemia de la Covid 19, la Comisión de Asuntos Legales -ante la que el próximo mes deberá comparecer el ex presidente de la Generalitat- pondrá en marcha la maquinaria comunitaria que deberá concluir, dentro de unos meses (previsiblemente en el primer semestre del próximo año), con el pronunciamiento sobre la OEDE por parte del Europarlamento.

La activación del procedimiento se produce solo unos días después de que Puigdemont haya decidido dar un paso atrás -asumiendo ya la imposibilidad de una posible investidura sin regresar a España, donde sería inmediatamente detenido- y anunciar su renuncia a presentarse como candidato de Junts per Catalunya (JxCat) a la presidencia de la Generalitat para las elecciones catalanas del 14 de febrero del próximo año, unos comicios a los que el independentismo acudirá más dividido que nunca, con la herencia convergente fracturada entre el PDeCAT y JxCat y con ERC al acecho.

Pero lejos de resignarse a un papel marginal, el ex president (que no obstante sí formara parte de la lista electoral) está dispuesto a jugar un “papel muy activo” en la campaña, para lo que, según fuentes de su entorno, pretende protagonizar un mitin en la frontera francesa, a ser posible en Perpiñán (donde a finales del pasado febrero ya escenificó su candidatura a la presidencia de la Generalitat en un multitudinario acto que ahora se antoja impensable por las restricciones sanitarias). “El problema -admiten- es más de limitaciones por el coronavirus que de voluntad política”

Según esas mismas fuentes, el líder independentista “en absoluto” ha recibido presiones para no encabezar la lista de JxCat, sino que, muy al contrario, “en las últimas semanas desde diversos sectores del independentismo al margen del PDeCAT se le ha presionado para que fuera de nuevo candidato, porque los precedentes electorales eran buenos y lo veían un paso necesario”.

De hecho, apuntan, el ex president “se vio hace poco con Quim Torra en Perpiñán, justo antes de las últimas medidas de confinamiento”, una reunión en la que a buen seguro ambos abordaron la configuración de esa candidatura aunque Puigdemont, matizan, “ya venía madurando la decisión de no presentarse”. “Hace tiempo que comenta en su círculo más cercano que aunque tiene una posición como líder del independentismo, no puede ejercer la presidencia de la Generalitat mientras no se le permita regresar a España, por lo que tiene que dar paso a gente más joven”

Y es que el líder soberanista no cree que esa decisión vaya a reducir su relevancia política, relegándole a una posición marginal en el movimiento independentista. “Él cree que los desafíos que el independentismo tiene por delante hay que abordarlos como equipo”. Su círculo más próximo ahuyenta cualquier atisbo al respecto: “Pese a la sensación de ruptura, cuando él llama a rebato todos se ponen en fila. Él sigue siendo el president y hasta sus detractores se dirigen a él como tal”.

Pero, al margen de esa voluntad política, lo cierto es que la decisión que mantener su euroescaño le garantiza la inmunidad parlamentaria que, por el momento, ha conseguido ralentizar aún más la tramitación de la euroorden.

La amenaza de que la fractura entre el PDeCAT y JxCat terminé por dejar en bandeja a ERC la primacía en el independentismo catalán tampoco ha determinado su renuncia a optar a la Generalitat, aseguran la fuentes consultadas. “Con los datos que maneja no está nada claro. Cree que todavía hay posibilidades de ganar, porque en el PDeCAT va a producirse un trasvase de votos a JxCat y a ERC el apoyo a Pedro Sánchez le va a pasar factura”.

Tres años después de su fuga, Puigdemont sigue convencido de que “no será entregado a España” y de que la solución a su situación judicial “será negociada”. “Tiene claro que va para largo”, aseguran fuentes de su círculo más próximo. “El reglamento del Parlamento europeo -recuerdan- no establece ningún plazo para resolver la euroorden”, al tiempo que aventuran que “alguno se va a llevar una sorpresa” con la decisión de la Justicia belga.

¿Qué haría falta, entonces, para que Puigdemont se planteara regresar a España? Con los líderes del “procés” condenados por sedición y cumpliendo penas de prisión, un posible indulto no haría dar ese paso al ex president, al tratarse “de una medida individualizada”. No en balde, al líder independentista “no se le pasa por la cabeza” que pueda terminar en la cárcel (ya permaneció varios días en la prisión de Neumünster tras ser detenido al cruzar la frontera germanodanesa en marzo de 2018).

resultaría determinante, sin embargo, que bien el Tribunal Constitucional o el Tribunal Europea de Derechos Humanos de Estrasburgo (TEDH) cuestionara la condena del Tribunal Supremo. “En ese caso sí daría el paso de regresar”, subrayan, haciendo hincapié en que toda la estrategia jurídica desde que se instalara en Waterloo “consiste en tumbar fuera lo que se ha hecho dentro”.