Los barones se revuelven: «Desleal es enterarte del pacto con Bildu por Otegi e Iglesias»

Fuentes autonómicas muestran su malestar por los reproches de Sánchez y lamentan que no se convoquen los órganos del partido ni se comparta la estrategia

El apoyo de EH Bildu a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) sigue haciendo mella en el PSOE. Aunque desde la dirección del partido y desde Moncloa se haya hecho un esfuerzo por «naturalizar» la eventualidad de que los abertzales vayan a ser, por primera vez, un actor proactivo en la gobernabilidad y la estabilidad del Estado, lo cierto es que este hecho sigue generando reparos en los socialistas. Prueba de ello, es que el PSOE se vio ayer obligado a cambiar de estrategia, se vio forzado a negar la evidencia, en lo que trasluce que, en realidad, aprecian algo vergonzante en avanzar en un entendimiento con los herederos de Batasuna. El «sí» a las cuentas que anunció Arnaldo Otegi el pasado miércoles ha causado un auténtico terremoto con epicentro en el Partido Socialista.

En un primer momento, desde Moncloa aseguraron que este pronunciamiento no estaba previsto y mostraron su malestar por el excesivo protagonismo que Pablo Iglesias había dado a los votos abertzales, que no son imprescindibles ni necesarios para sacar los Presupuestos adelante. Tras la sorpresa inicial, desde el Gobierno salieron en tromba a defender la normalización de estos apoyos, una «segunda Transición» y el ministro José Luis Ábalos llegó a calificar de «victoria democrática» que los herederos políticos de la banda terrorista se hubieran integrado en las instituciones tras ser derrotados. Sin embargo, esta reivindicación que incluso se sostuvo en varias entrevistas a medios de diversos cargos socialistas durante el fin de semana, ha llegado a su fin.

En el Gobierno recapitulan, rectifican su estrategia y reniegan ahora de Bildu. «No hay ningún acuerdo ni voluntad de hacer sociedad con ellos para el Gobierno», descartó el mismo Ábalos, volviendo sobre sus palabras. De este modo, el Ejecutivo desautoriza a su vicepresidente segundo y señala que no hay ninguna intención de que los abertzales se integren dentro de esa «dirección de Estado» en la que les ubicaba Pablo Iglesias. El secretario de Organización y ministro de Fomento intento fijar el concepto y reiteró hasta en seis ocasiones que «no hay ningún acuerdo» con la formación de Otegi, limitando su papel en los Presupuestos a «no haberse sumado a la actitud obstruccionista» de quienes presentaron enmiendas a la totalidad a los Presupuestos. «Pueden hacer lo que quieran y no hay mecanismo para evitar que nos voten», despachó, al tiempo que dijo desconocer «qué vayan a acabar votando en el debate final de las enmiendas». Pero lo cierto es que el acuerdo con los abertzales no les es ajeno.

«Sobredimensionado»

La Ejecutiva Federal que ayer se celebró en Ferraz no solo sirvió para desvelar las vergüenzas de los socialistas, sino también para saldar cuentas a nivel interno. Aunque desde la dirección de Ferraz se quiso restar, en un primer momento, importancia a los comentarios críticos que vertieron los barones territoriales sobre el «sí» de Bildu a los Presupuestos, el hecho adquirió su máxima entidad cuando Pedro Sánchez tomó la palabra en la reunión a puerta cerrada y afeó la actitud desleal que se había tenido hacia el Gobierno. Se refería de forma velada a ciertos dirigentes, aunque según fuentes presentes, no personalizó en ninguno de ellos.

Este diario ya informó el pasado viernes de que, desde el entorno de Sánchez, lamentaban que ciertos comentarios de presidentes autonómicos socialistas le estuvieran «haciendo el juego» al PP y Vox. Fuentes autonómicas en conversación con LA RAZÓN mostraron ayer su enfado por la calificación de «desleales» que se les dedicó en la reunión de Ferraz cuando, en su opinión, «lo desleal es enterarte de que se pacta con Bildu porque lo cuentan Otegi e Iglesias en los medios y no se informa dentro del partido». Las citadas fuentes lamentan que el PSOE no reúna a sus órganos ni comparta la estrategia.

En todo caso, en Ferraz consideran que se está «sobredimensionando» la polémica por el voto de Bildu, cuando han sido «12 formaciones y 198 diputados» los que se han alineado con el Ejecutivo para tumbar la devolución de las cuentas. «No vamos a poner el foco en Bildu, porque supone darles protagonismo», destacan, asegurando que sí han existido críticas en la Ejecutiva sobre la «escenografía» del anuncio, aunque no sobre el «fondo», que no es otro que los Presupuestos salgan adelante. En esta línea se manifestó el presidente de Extremadura. Guillermo Fernández Vara, que estuvo presente en la reunión de la Ejecutiva y que la semana pasada llegó a asegurar que el «sí» de Bildu le provocaba náuseas, puntualizó que su malestar se debió a la actitud de Iglesias, dotando de protagonismo a los abertzales.

En el PSOE quieren cerrar el asunto y aseguran que tanto Vara como el resto de barones autonómicos «apoyan a este Gobierno» y comparten «que el objetivo es sacar adelante estas cuentas». Un clima de «cierre de filas» que se vivió en la reunión de ayer, en la que los asistentes son mayoritariamente de la línea oficial. El líder socialista reivindicó que va a mantener su hoja de ruta y Ábalos confirmó que los dirigentes territoriales socialistas, «entienden la realidad del país y no tienen ninguna intención de ser utilizados por la derecha».