El Ejército quiere probar drones armados con cohetes guiados

Defensa financia el 30% de un proyecto para incluir armamento aire-tierra en vehículos aéreos no tripulados

El Ministerio de Defensa cuenta desde hace años con el denominado Programa de Cooperación en Investigación Científica y Desarrollo en Tecnologías Estratégicas (Coincidente), con el que selecciona una serie de proyectos para aprovechar las tecnologías de carácter civil para incorporar soluciones tecnológicas innovadoras de interés para el Ministerio de Defensa. Uno de esos planes ahora seleccionados es el denominado “SET A-FOX, Integración de armamento guiado en RPAS (sistema aéreo tripulado remotamente) de CLASE I”, con el que las Fuerzas Armadas buscan estudiar la capacidad de armar un dron de pequeño tamaño con un misil guiado.

Se trata de una posibilidad que durante mucho tiempo estuvo encima de la mesa del Ministerio de Defensa y que ahora vuelve a salir a la luz en forma de investigación, tal y como confirman desde la Dirección General de Armamento y Material (DGAM), que es la que ha licitado un contrato para su ensayo. En concreto, será la empresa Aertec la encargada de llevar a cabo esta investigación, valorada en 1,3 millones de euros, de los que 399.261,89 euros (el 30%) los abonará el Departamento que dirige Margarita Robles hasta 2022.

El proyecto busca “desarrollar la capacidad de portar y lanzar con seguridad y eficacia armamento guiado autopropulsado desde una plataforma RPAS de clase I (con peso al despegue inferior a 150 Kg )”. De esta forma, se diseñará un demostrador sobre el que se efectuarían “ensayos de disparo real tanto en tierra como en vuelo utilizando munición cohete de calibre 50mm”. El resultado del proyecto debe proporcionar un prototipo de dron armado para ser probado en un entorno y condiciones similares a las esperadas en la realidad y que sea “capaz de disparar munición cohete de 50mm”.

Hasta octubre de 2022

Se trata de un proyecto que se prolongará hasta el 31 de octubre de 2022 y en el que deben cumplirse una serie de plazos. Así, hasta el próximo día 30 deberán estar especificadas todos los planes y necesidades. El 30 de junio de 2021, por su parte, la empresa deberá realizar un informe sobre el cohete aire-tierra y los resultados de la simulación. Cinco meses después deberá estar listo el “documento de fabricación del sistema lanzador” y en junio de 2022 el informe sobre los ensayos en tierra. Por último, las pruebas en vuelo y sus correspondientes informes (incluido el de disparo) tendrán que estar finalizados el 31 de octubre de 2022.

La empresa seleccionada para desarrollar esta capacidad que añora Defensa es la española Aertec, la cual cuenta con experiencia en munición guiada de reducido tamaño, como sus micromisiles diseñados para ser empleados desde plataformas ligeras no tripuladas.

Impulso a los drones

Pero Defensa quiere investigar aún más en este mundo de los drones de pequeño tamaño y otro de los seis proyectos seleccionados es el que tiene como objetivo el desarrollo de un “Demostrador tecnológico de un radar de apertura sintética compacto para RPAS de clase I (ART SAR)”, de la también española Advanced Radar Technologies. La inversión será de 400.000 euros y el plazo de ejecución es hasta octubre de 2022.

Y hay una tercera investigación relacionada con los vehículos tripulados remotamente también seleccionada: “Procedimientos y receptor para las medidas en tierra y soporte a la calibración de sistemas de navegación aérea táctica (TACAN) mediante el uso de drones” de la empresa Canard Drones.

Es tal el interés de las Fuerzas Armadas en este campo que junto a estos tres estudios seleccionados, en los que Defensa investigará posibles desarrollos para las Fuerzas Armadas, los 25 primeros programas (de 48) en la reserva del Coincidente versan sobre los “RPAS Innovadores”. De ellos, tres hacen referencia al armado de pequeños drones, entre ellos un helicóptero no tripulado o el desarrollo de un micromisil, también de Aertec.