¿Se ha leído Isabel Celaá “El Quijote”?

Isabel Celaá habla del “arte de fierabrás” y Macarena Olona le pide que lea más, ya que no era un arte sino un “bálsamo” para curar heridas

“Repite usted la mentira como si por ello fuera a convertirse por el arte de Fierabrás en una verdad. Y es mentira, señora, es mentira”. Ayer, la ministra de Educación, Isabel Celaá, tiraba de “El Quijote” para replicar a la diputada de Vox, Macarena Olona. Una argumentación para arremeter contra la formación que lidera Santiago Abascal y dejar claro que son ellos y solo ellos los que se han autoexcluido del debate educativo: “Aquí se ha dialogado con todas aquellas fuerzas políticas que han tenido interés por la educación y por la lengua y ustedes se han autoexcluido”.

Y hasta aquí todo en orden... de no ser porque lo que ayer demostró la ministra de Educación es que la obra de Cervantes no se la sabe tan bien como ella cree. Y ahí estaba Macarena Olona para recordárselo: “Señora ministra, menos dar lecciones y más leer ‘El Quijote’. Comprobará como el de Fierabrás es un bálsamo que utilizaba don Quijote para curar sus heridas. Lo del arte, se lo dejamos a usted”.

Así es, el fierabrás es un bálsamo y quien sí tenía esto muy claro era Mariano Rajoy. Hay que recordar que en 2016, el expresidente del Gobierno calificó el acuerdo entre PSOE y Ciudadanos como el pacto de “curalotodo o bálsamo de Fierabrás”. “Para gobernar no basta con amontonar unas ideas que suenen bien, es preciso que las ideas sean coherentes”, aseguró el líder del Partido Popular.

La secretaria general del Grupo Parlamentario Vox aprovechó la sesión de control al Gobierno para preguntar a la ministra Celaá por la reforma educativa que piensa llevar a cabo el Ejecutivo y a la que los de Abascal ya han adelantado que tratarán de tumbarla en el Tribunal Constitucional. «En mitad de una guerra aparece usted como un auténtico buitre carroñero, arrojándose contra un pueblo que sufre para hacer carroña política de la miseria que nos asola”, le espetó. Le acusó de intentar aprovecharse del momento para “imponer una escuela estatalista y laicista, y aniquilar el español como lengua vehicular”; una de las señas de identidad que “nos unen” y que es “patrimonio común».

Olona apuntó que el momento elegido por la ministra de Educación para impulsar esta Ley “define su inmoralidad” y “el contenido su sectarismo ideológico».