Prisiones retiró a Porto el protocolo antisuicidio

La madre de Asunta Basterra, condenada a 18 años por el asesinato de su hija, se ahorcó ayer en la ventana de su celda

La inestabilidad emocional de Rosario Porto no era ningún secreto. Ya antes de que, junto con su ex marido, perpetrara el asesinato de su hija adoptiva Asunta Basterra en septiembre de 2013, la abogada gallega ya había tonteado con la idea del suicidio aunque esos episodios no tuvieron mayor recorrido. Ayer, sin embargo, sí se atrevió a llegar hasta el final. A sus 51 años y habiendo cumplido ya más de un tercio de su condena (7 de los 18 años impuestos), Porto se colgó de los barrotes de la ventana de su celda de la prisión de mujeres de Brieva (Ávila) con un trozo de tela. Instituciones Penitenciarias ha abierto una investigación para averiguar los ocurrido. Aunque fuentes de la prisión aseguran que el suicidio se produjo tras el recuento matinal y se dieron cuenta de su ausencia al no bajar al desayuno, otras fuentes aseguran que es extraño que decidiera hacerlo en ese lapso de tiempo y es probable que se produjera durante la noche . «Si el recuento matinal se hace por la mirilla, puede que la vieran de pie, de espaldas, y no se percataran de que, en realidad, estaba ya sin vida». La hora aproximada de la muerte, no obstante, la determinará la autopsia que ya le está siendo practicada. Tras el hallazgo, los funcionarios avisaron al 112 y un equipo médico se presentó en el centro penitenciario en una ambulancia para practicarle maniobras de RCP pero solo pudieron certificar su fallecimiento.

Porto se había colgado con un trozo de tela (un cinturón o el jirón de una sábana) de las rejas de la ventana de su celda. La mujer tenía la estancia recogida lo que hace pensar que tenía meditada su decisión, según fuentes del centro que, al parecer, no han hallado ninguna nota de despedida. La madre de Asunta Basterra había llegado a la prisión de Ávila el pasado mes de marzo, antes de la declaración de la pandemia. Según distintas fuentes penitencias, la prisión de Ávila es una suerte de «destino castigo» porque allí están las mujeres más conflictivas e inadaptadas. «No llega al centenar de reclusas pero allí va lo que nadie quiere», aseguran. Porto aterrizó aquí tras sus problemas de adaptación en las cárceles de Teixeiro (A Coruña), donde estuvo preventiva y hasta su juicio en octubre de 2015, y de A Lama (Pontevedra), su último destino antes de Ávila. Expertos en prisiones aseguran que, alguien con su historial (Porto trató de suicidarse otras dos veces en prisión: en 2017 tomando más pastillas de las pautadas y en 2018 con el cordón de una sudadera en la zona de duchas) debería haber mantenido la aplicación del PPS (protocolo de prevención de suicidios) con seguimiento psiquiátrico y permanecer acompañada de un interno de apoyo que haya hecho el cursillo de PPS, nunca permanecer sola en la celda. Aún así, decidieron retirárselo. La prisión de Ávila, solo cuenta con 3 enfermeros, 2 psicólogos, un médico y está vacante la plaza de jefe de servicio médico. Además, el médico, según las mismas fuentes, acaba su turno a las 15:00 o las 22:00 horas y los fines de semana y festivos no tiene presencia médica pero la obligación de estar localizable ante una urgencia médica.

Fuentes cercanas a la interna sostienen que Porto sí parecía haber mejorado su situación anímica los últimos meses y puede que fuera el motivo por el que el centro decidiera retirarle el PPS. Había hecho amistad con alguna reclusa y había acudido a la peluquería a cambiarse el tinte pero los últimos acontecimientos como el incendio de su casa de Teo (donde se cometió el crimen de Asunta y que está en venta) le habían dejado «más triste de lo normal». También le afectaba mucho la denegación sistemática de los permisos que le correspondían por estar ya en segundo grado. Sea como fuere Porto decidió ayer acabar con su vida, siete años y dos meses después de asesinar a su hija; crimen por el que fue condenada a 18 años de prisión ratificados por el Supremo. Fuentes de la cárcel de Teixeiro, aseguran que Alfonso Basterra, ex marido de la finada, reaccionó de forma fría ante la noticia de su muerte, que fue comunicada a primera hora de la mañana por la dirección del centro.