El padre de uno de los guardias civiles asesinado en Capbretón a Marlaska: “Le falta dignidad a raudales”

Dirige una carta al ministro del Interior donde le traslada su “indignación” por los acercamientos de presos y le recrimina que “premie a los asesinos etarras” que perseguía cuando era juez

Policías franceses junto al vehículo donde fueron asesinados los guardias civiles Raúl Centeno y Fernándo Trapero tras ser descubiertos por los terroristas ETA mientras estaban en un operativo
Policías franceses junto al vehículo donde fueron asesinados los guardias civiles Raúl Centeno y Fernándo Trapero tras ser descubiertos por los terroristas ETA mientras estaban en un operativoBOB EDMEAP

Desde el asesinato de su hijo, Raúl Centeno, y tras el juicio en Francia de los etarras que le dispararon junto a su compañero Fernando Trapero cuando estaban en el coche ambas familias pidieron expresamente no estar en el foco mediático. Intentaron seguir con sus vidas y su dolor, embravecido con cada afrenta del Gobierno.

Después de muchos años de silencio público, José Centeno, padre de Raúl, ha enviado una carta al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska donde expresa su “frustración e indignación” por sus actuaciones al frente de la cartera que dirige.

En dicha carta, a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, Centeno que además es guardia civil en situación de retirado, pregunta qué fue de “aquel juez que luchaba contra el terrorismo, el cual nos tenía entusiasmados cuando hacía bien su trabajo”.

Le recuerda que su hijo fue asesinado en Capbretón (Francia) el 2 de diciembre de 2007, por “miembros asesinos de ETA” porque, apunta, “eso es lo que realmente son”. Asegura que muchos le admiraban a Grande-Marlaska como juez y “creíamos que al ocupar un puesto de tanta relevancia y poder, sería más justo a la hora de adoptar decisiones contra delincuentes, asesinos y demás sujetos que contribuyen al deterioro de la sociedad, pero a nosotros nos ha defraudado de pleno como ministro”.

Centeno subraya que les hace “muchísimo daño” ver cómo, “con su deriva premia hoy a los que perseguía cuando ejercía como Juez”. “¿Acaso está favoreciendo hoy a los asesinos etarras porque en el fondo, al ser vasco como ellos, siente la necesidad o el deber de protegerlos?”, le pregunta. “Yo quiero pensar que no cabría en su dignidad y honor, si es que le queda algo, pero créame que es lo que parece”.

Los guardias civiles Fernando Trapero y Raúl Centeno asesinados en Capbretón el 2 de diciembre de 2007
Los guardias civiles Fernando Trapero y Raúl Centeno asesinados en Capbretón el 2 de diciembre de 2007La Razón

En su escrito, el padre de Raúl Centeno asegura que no comprende “cómo es capaz de premiar con el traslado a centros penitenciarios cercanos a la residencia de sus familiares a los asesinos de nuestros familiares, entre ellos al asesino Asier Bengoa López de Armentía, participante en el cruel asesinato de nuestro hijo RAÚL”. Todos ellos, subraya, tienen “delitos de sangre” y además, no han mostrado arrepentimiento alguno, no han aportado ningún dato para esclarecer los crímenes que aún quedan sin resolver... “Y este Gobierno va y les premia”. “¡Qué acto de osadía y repugnancia el suyo y el del Gobierno al que pertenece!”, recalca.

Recrimina al ministro del Interior y al Ejecutivo que estén “empecinados en hacernos creer que ETA está acabada, todo para tener réditos políticos, creo yo”. “En el puesto que ocupa ahora, tiene el privilegio de contar con información reservada y sabe que no es verdad que haya desaparecido, que no asesine a personas inocentes en un país democrático como hacía, no quiere decir que ya no tenga comandos activos, asesinos huidos y dirigentes que siguen controlando su estructura y usted lo sabe”, le indica el padre de Centeno en la misiva.

También le reprocha al ministro del Interior que se quiera “blanquear” el terrorismo. “Ahora, este Gobierno del que forma parte, nos empieza a soltar eufemismos como lucha armada, presos políticos, movimiento vasco, todo ello para qué:, ¿lavar a los asesinos de ETA? Créame, les falta dignidad y honestidad a raudales”. Centeno asegura que a veces piensa si en sus vidas privadas “tienen personas queridas de verdad”; porque “por sus comportamientos con nosotros, las víctimas del terrorismo, me hace pensar que no saben lo que es querer, ese sentimiento no está en sus vidas, de lo contrario se pondrían en nuestro lugar un minuto y no serían capaces de obrar como lo hacen”, le reprocha.

¿Cuántos compañeros suyos han sido asesinados?”, le pregunta a Grande Marlaska a quien recuerda que, cuando era juez, fue amenazado por la banda criminal ETA, “y aun así es partícipe de otorgar esas prebendas a los asesinos. ¿No se da cuenta de que nosotros no podemos acercarnos ya a nuestros seres queridos asesinados por ellos?”. “Créame, nos hacen mucho daño”.

Por último, le pide que reflexione sobre todo lo que le relata y expresa en su carta “y vuelva a proceder con la sensatez que tenía cuando perseguía a estos asesinos, por favor apártese de la deriva que lleva en estos momentos”.

Asesinato en Capbretón

Raúl Centeno y Fernando Trapero formaban parte operativo de control de posibles terroristas en el área de la localidad francesa de Capbretón, en colaboración con policías galos. Los etarras Saioa Sánchez, Mikel Carrera y un etarra sin identificar -se acusó a Asier Bengoa en un principio- entraron a las 8:40 y se sentaron en una mesa. Unos minutos más tarde hicieron lo mismo los guardias Raúl (24 años), y Fernando (23 años). Tras dos cafés y dos chocolates salieron de la cafetería.
Cuando los guardias civiles estaban dentro de su vehículo fueron sorprendidos por los etarras quienes abrieron la puerta del copiloto y les encañonaron. Tras comprobar que eran guardias civiles les dispararon a bocajarro. Fernando Trapero resultó herido de máxima gravedad. Raúl Centeno murió allí mismo, al ser rematado por “Ata”. Francia juzgó a los etarras y condenó a este último a cadena perpetua.