La prisión de Brieva vuelve a proponer el tercer grado para Iñaki Urdangarín

En esta ocasión la decisión ha sido adoptad por unanimidad. Instituciones Penitenciarias deberá ratificar o no la propuesta de la cárcel. “No hay motivos” para no atender el criterio de la Junta de tratamiento de la cárcel

Iñaki Urdangarin, a su llegada al Centro Hogar Don Orione, en Pozuelo de Alarcón, donde realiza labores de voluntariado
Iñaki Urdangarin, a su llegada al Centro Hogar Don Orione, en Pozuelo de Alarcón, donde realiza labores de voluntariadoJosé Oliva Europa Press

La Junta de tratamiento de la prisión de Brieva (Ávila) ha vuelto a proponer la clasificación en tercer grado penitenciario para Iñaki Urdangarín, qiuen lleva privado de libertad desde el 18 de julio de 2018 en cumplimiento de la condena de cinco años y diez meses que le impuso el Tribunal Supremo por el “caso Nóos”. Ahora, la Secreataría General de Instituciones Penitenciarias deberá decidir si avala el criterio de la junta de tratamiento de la prisión o la rechaza. Lleva, por tanto, dos años y cuatro meses de cumplimiento efectivo.

En esta ocasión, según señalaron fuentes solventes, la decisión de la Junta de tratamiento de la prisión de Brieva ha sido adoptada por unanimidad de los siete miembros, a diferencia de la primera ocasión, en que realizó esa progresión de grado por una mayoría muy estrecha: cuatro votos a favor y tres en contra. Además, la Junta propone también que Urdangarin cumpla la condena en tercer grado en la misma cárcel en la que está ahora interno y no en un Centro de Inserción Social (CIS), es decir, tendría que ir a pernoctar a esa prisión de lunes a jueves.

El defensor de Iñaki Urdangarín señaló a LA RAZÓN que el hecho de que la postura de la Junta haya sido unánime es un hecho “muy importante, porque todos coinciden en que le corresponde ya la concesión del tercer grado”.

Por ello, confía en que Instituciones Penitenciarias ratifique lo antes posible la progresión de grado, porque, en su opinión, “no hay motivos para no hacerlo, aunque siempre habrá que estar a lo que disponga la autoridad” correspondiente.

Si Instituciones Penitenciarias rechazara la progresión de grado, la defensa podría recurrir ante el juez de Vigilancia correspondiente, el cual, ya hace meses entendía que reunía los requisitos para disfrutar del régimen de semilibertad que supone el tercer grado. Si el juez lo confirmara, el fiscal podría paralizar su ejecución con la interposición de un recurso ante el tribunal sentenciador, es decir , la Audiencia de Palma de Mallorca.

Precisamente, la Audiencia de Palma de Mallorca decidió el pasado septiembre revocar el tercer grado que le concedió el juez de vigilancia y mantenerle en el régimen ordinario con aplicación del 100.2. Los magistrados esgrimieron entonces, recogiendo los argumentos expuestos por la Fiscalía, la “alarma social” que generaría la semilibertad de Iñaki Urdangarín y el hecho de que no haya cumplido aún la mitad de la condena.

En el recurso de la Fiscalía que determinó la decisión de la Audiencia de Palma de Mallorca, el Ministerio Público dejaba la puerta abierta reconsiderar su criterioen la siguiente revisión sobre su clasificación penitenciaria si fuese de nuevo en tercer grado y si existiese una propuesta de la prisión «que sea unánime y no sólo mayoritaria y muy ajustada” como sucedió en la anterior ocasión. Ahora, sin embargo, los siete miembros que integran la Junta de tratamiento de la prisión de Brieva han coincidido en proponer su clasificación en tercer grado.

Si ello se confirmarse, Iñaki Urdangarín tendría que ir a la prisión o Centro de Inserción Social que se acordarse a dormir de lunes a jueves, y, además tendría 48 días de permiso al año.

Su Socio, en tercer grado desde meses

Por otro lado, se da la circunstancia de que su socio en el Instituto Nóos, Diego Torres, sin oposición del fisca _condenado sólo a tres meses de Urdangarín- disfrute del tercer grado desde el pasado mes de junio.

La Fiscalía recurrió en un primer momento la concesión del tercer grado, pero posteriormente dejó que la resolución de la Juez de vigilancia penitenciaria de Cataluña fuera firme al no recurrir en apelación, momento a partir del cual se le comenzó a aplicar el tercer grado.