«Héroes» caídos de Franco: los 32 nobles que dejarán de serlo por decisión de Moncloa

La nueva Ley de Memoria Democrática anula los títulos del franquismo salvo los vinculados a la intelectualidad o la ciencia

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En diciembre de 2020, después de la exhumación de su abuelo en el Valle de los Caídos y la ofensiva legal contra el Pazo de Meirás, a Francisco Franco Martínez-Bordiú no parecía preocuparle el siguiente paso en la cruzada del Gobierno contra el legado del dictador: la retirada de los títulos nobiliarios que preveía el entonces anteproyecto de Ley de Memoria Democrática, que de acaba de ser aprobado en el Consejo de Ministros –a partir de septiembre comenzará su tramitación parlamentaria– y despojará de sus títulos a quienes hoy los ostentan. El Señorío de Meirás y el Ducado de Franco, en posesión de Francisco y Carmen Martínez-Bordiú Franco, otorgados por el Rey Juan Carlos, se verían afectados al abarcar la ley desde 1948 hasta 1977.

«No me quita el sueño», aseguraba entonces a LA RAZÓN Francisco Franco, el nieto favorito del «Caudillo», para quien «nuestros títulos no son de Franco, ya que el franquismo no existe, ni existió». Pese a la etiqueta sobre el periodo que abarca el mandato de su abuelo, insiste: «Siempre he pensado que el franquismo como ideología no existe; él no creo ningún ideario».

En total, 32 de una lista de 37 hombres y mujeres que consiguieron títulos nobiliarios en ese tiempo, verán desaparecer sus distinciones. Los cinco restantes los mantendrán porque están vinculados a rangos intelectuales, científicos o académicos. Pero no habrá marcha atrás para los concedidos a «personas imprescindibles en el golpe de Estado, la llegada de la dictadura y la represión», en palabras de la entonces vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo.

En el origen de estos últimos nombramientos están los otorgados como agradecimiento a la actuación de los altos cargos del Ejército durante la Guerra Civil: 17 de esos títulos pretendían honrar a militares destacados en la causa abanderada por Franco.

Entre ellos destaca el ducado concedido en 1948 a Emilio Mola, conocido como «Director» por su papel de cabecilla en el golpe del 18 de julio de 1936, al que se añadió la Grandeza de España, y que hoy ostenta su nieto, Emilio Mola y Pérez de Laborda.

En el listado de nobles militares encontramos a Juan Yagüe, premiado en 1952 con el Marquesado de San Leonardo de Yagüe, distinción que hoy mantiene Juan Yagüe y Martínez del Campo; Juan Suanzes, agraciado con otro marquesado en 1960 que heredó Juan Antonio Suanzes y de Abrisqueta; al igual que Gonzalo Queipo de Llano, marqués nombrado en 1950, y que hoy es su nieto Gonzalo Queipo de Llano Mencos; Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno que dos años antes de su muerte en atentado a manos de ETA fue nombrado duque con Grandeza de España, y al que sucedió su hijo, Luis Carrero Blanco y Pichot, segundo Duque de Carrero Blanco, fallecido el año pasado; Fidel Dávila Arrondo, marqués con Grandeza de España en 1949 que hoy ostenta su sobrino nieto, Ramón Ignacio Dávila, y Joaquín García Morato, el as de la aviación durante la contienda distinguido con carácter póstumo en 1950 y sucedido por su hija, María José García-Morato y Gálvez.

Completan esta relación José Moscardó, protagonista de la defensa del Alcázar de Toledo, conde en 1948 y cuyo actual titular es su nieto, José Luis Moscardó y Morales-Vara del Rey; Francisco Moreno Fernández, uno de los organizadores de la rebelión militar en Ferrol, nombrado marqués en 1950, y cuyo título lleva hoy uno de sus nietos, Francisco Moreno de Alborán, tío del cantante Pablo Alborán; Andrés Saliquet, jefe del Ejército del Centro, también marqués, distinción hoy en manos de su nieta, María Luisa Saliquet Balbás; José Enrique Varela Iglesias, marqués en 1951, el actual titular es José Enrique Varela y Urquijo; otro marquesado –el de Somosierra– recayó en 1952 en Francisco García Escámez, y desde 2008 está en posesión de Francisco García-Escámez Pablos; Juan Vigón Suero-Díaz, teniente general del Ejército, fue distinguido asimismo como marqués, que en la actualidad es su nieto, Juan Ramón Vigón García; a título póstumo se le dio a Juan Cervera Valderrama, almirante de la Armada, y el marqués es hoy su nieto, Pascual Cervera y Burgos; el marquesado de Kindelán, creado en 1961 para el teniente general del Ejército del Aire Alfredo Kindelán, ha sido heredado por María Kindelán Cuéllar; otro Condado se otorgó a Francisco Martín Moreno, adscrito al Cuartel General de Franco, y cuyo titular hoy es Francisco José Martín-Moreno Carnero; mientras que Joaquín García Pallasar, teniente general del Ejército, que destacó por dirigir, durante la contienda, la fabricación de material de guerra y la movilización de industrias civiles, logró también un Condado. Isabel Jaraiz García-Pallasar es hoy la tercera Condesa de Pallasar.

Política

Franco también concedió hasta nueve títulos nobiliarios a personalidades de la política. Entre ellos Fernando Primo de Rivera Oriol, sobrino nieto de José Antonio Primo de Rivera –fundador de la Falange distinguido a título póstumo en 1948– y que ostenta el Ducado de Primo de Rivera; Pelayo Primo de Rivera, sobrino nieto de Pilar Primo de Rivera, y actual Conde del Castillo de la Mota –título creado en 1960 para la jefa de la Sección Femenina de Falange–, y José Calvo Sotelo y Olry de Labry, nieto del diputado conservador asesinado en 1936, que ocupa el Ducado de Calvo Sotelo.

Entre los condecorados figuran el que fuera presidente del Consejo de Estado, Joaquín Bau, cuyo título de conde es hoy de su bisnieto del mismo nombre; Onésimo Redondo, fundador de las JONS, nombrado Conde Labajos a título póstumo, distinción desde 1955 en manos de su hija, María de las Mercedes Redondo y Sanz Bachiller. Otros descendientes con sello de nobleza son Víctor Pradera Gómez (tercer Conde de Pradera), Joaquín Benjumea Alarcón (cuarto Conde de Benjumea) y Francisco Javier Bermejillo Jentoft (cuarto Marqués de Bilbao Eguía). El título de Baronía de Camporredondo está vacante tras el fallecimiento de su última titular, Josefa Larrucea Samaniego.

Franco también concedió honores a cinco personalidades del momento, cuyos herederos ostentan hoy sus títulos: José María Arias Mosquera, último presidente del Banco Pastor y tercer Conde de Fenosa; Santiago de Ybarra y Churruca, presidente de honor del grupo Vocento y Conde de El Abra; Patricio Echeverría y Ezcurdia, Conde de Echeverría de Legazpia, y María Victoria de Aznar y Arteche, Condesa de Arteche.

Solo un clérigo logró ser noble. A Juan Bautista Tedeschini –sobrino del Nuncio de Pío XII– le otorgó el dictador el Marquesado de Santa María de la Almudena, pero al fallecer nadie heredó el título.

De la Cierva y Ramón y Cajal

Los títulos nobiliarios se usaron también como reconocimiento a la excelencia de los intelectuales de la época. A día de hoy, el nieto del inventor Juan de la Cierva, Jaime de la Cierva Alvar, podría solicitar ser el tercer Conde de la Cierva, al haber fallecido su antecesor. También los herederos de la hija del ilustre médico y Nobel Santiago Ramón y Cajal, María Ramón y Cajal Conejero, podrían pedir la concesión del Marquesado de Ramón y Cajal.

El heredero del literato Ramiro de Maeztu y Manso de Zúñiga podrá seguir siendo Conde de Maeztu, al igual que José Antonio Torroja Cavanillas conservó su título de segundo Marqués de Torroja hasta su reciente fallecimiento. Asimismo, Jorge o Elena Teresa Arruga, descendientes del reputado oftalmólogo catalán Hermenegildo Arruga, podrían conservar el Condado de Arruga.

Ana Torroja y Pablo Alborán
Ana Torroja y Pablo AlboránAp Cipriano Pastrano

La conexión con Ana Torroja y Pablo Alborán

José Antonio Torroja Cavanillas era el actual marqués de Torroja hasta su fallecimiento el pasado 15 de julio. Su hija, la cantante Ana Torroja, sería la siguiente en la sucesión del Marquesado, pero no tiene ningún interés en heredar el título. «El que se lo merecía era él», ha dicho sobre su abuelo; «y mi padre, los demás no, así que quedará ahí». Otro célebre cantante, Pablo Alborán, es sobrino de Francisco Moreno de Alborán, tocado por el marquesado de Alborán creado en 1950, a título póstumo, a favor de Francisco Moreno Fernández, almirante de la Armada. Su bisabuelo.