Corinna y Zanganeh: Dos versiones contradictorias de la supuesta comisión del Rey

Mientras la alemana dice que la iraní era una mera intermediaria de Juan Carlos I, esta última lo niega y defiende que ha realizado labores de apoyo al consorcio español del AVE saudí

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La señora Zanganeh jamás actuó como lobista o intermediaria para el consorcio español en relación con el proyecto del AVE”. De esta forma tan rotunda desmiente la empresaria nacida en Irán, pero de nacionalidad saudí, Shahpari Azam Zanganeh, la versión que dio la ex amante del Rey Emérito Corinna Larsen al ex comisario José Manuel Villarejo sobre la presunta comisión que habría percibido Juan Carlos I por sus labores de intermediación con el régimen saudí para que el contrato de 7.000 millones de euros por la construcción del tren de alta velocidad entre las ciudades de La Meca y Medina fuera a parar a un consorcio liderado por varias empresas españolas.

En una conversación grabada por Villarejo, que la Fiscalía Anticorrupción sostiene que tuvo lugar el 16 de abril de 2016, Larsen dice que la empresaria saudí, la tercera mujer del vendedor de armas Adnan Khashoggi, había actuado como lobista de empresas españolas, asegurando, de forma literal: “Villar Mir puso a Shahpari Zanganeh, la mujer de Khashoggi, fue la intermediaria del tren, porque ellos dicen que fui yo. Pero yo nunca tuve nada que ver con el tren”. En el audio, adelantado por OKDiario y al que ha tenido acceso LA RAZÓN, la ex amiga íntima de Juan Carlos I asegura tener en su poder “una copia del contrato de Zanganeh con OHL”, una de las empresas españolas del consorcio denominado “Al Shoula” al que se adjudicó el contrato del AVE.

Sin embargo, la versión trasladada por Zanganeh a esta redacción es totalmente opuesta a la que da Corinna Larsen: “Es una profesional con experiencia que trabajó efectivamente para apoyar al consorcio Al Shoula en el proyecto del AVE a La Meca como ‘project developer’ desde el principio del proyecto, aproximadamente en 2008, y durante un periodo de 10 años”. Además, la propia empresaria negó en su declaración ante la Fiscalía Anticorrupción haber actuado como intermediaria del Emérito.

La mitad de la mordida

Corinna Larsen, quien accedió al apellido Sayn-Wittgenstein tras su matrimonio con un noble alemán, sostiene en la conversación grabada que la constructora OHL había obligado a todas las sociedades españolas a pagarle una comisión a la empresaria iraní. Además, relata que Juan Miguel Villar Mir, el principal accionista de OHL, llegó a escribir por ‘email’ a Juan Carlos I para anunciarle su intención de convencer a Zanganeh para que le entregara la mitad de la mordida, que sería de 100 millones de euros.

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Siempre según la versión de Larsen, Juan Carlos I había reclamado a Villar Mir “su comisión”, ya que consideraba que se lo merecía, ya que él había sido quien había “cerrado el trato” tras hablar con su “amigo” y “padre en Arabia Saudí”.

La propia ex amante del Rey confirmó en su declaración en Anticorrupción estos hechos, “si bien no pudo asegurar que realmente [el Rey Emérito] hubiera llegado a cobrar”, según indica el fiscal Luis Pastor en la comisión rogatoria que envió a Suiza el 12 de febrero, a cuyo contenido ha tenido acceso LA RAZÓN.

Sin relación económica con el Rey

Por el contrario, la empresaria nacida en Irán niega las palabras de Corinna Larsen y puntualiza a LA RAZÓN que “jamás ha tenido ningún tipo de relación económica, financiera o personal de amistad con el Rey Juan Carlos I”.

Sin embargo, el fiscal de Anticorrupción Luis Pastor expone en una comisión rogatoria que el 13 de marzo de 2006 “Juan Carlos I envió una carta al príncipe Bin Abdul Aziz (por aquel entonces ministro de Defensa) en la que comisionaba a la señora Zanganeh para poder realizar gestiones ante él, y a la que consideraba persona de confianza, siendo ella quien llevaba personalmente la carta. También decía que Zanganeh le haría entrega de una carta oficial del presidente y consejero delegado de Indra con el objeto de concertar una reunión”, dice la comisión rogatoria a Suiza.

Por su parte, Zanganeh puntualiza las declaraciones de la ex amante del Rey y relata que “es completamente falso que la remuneración fuera destinada a financiar prácticas ilícitas, o relacionadas de algún modo con algún tipo de actividad ilegal”. La firma de servicios de consultoría de esta empresaria asiática, cuya denominación es ‘Epica’, “prestó una larga lista de servicios profesionales antes, durante y después de la fase de ejecución del Proyecto, por los cuales recibió una remuneración que jamás ha sido compartida con ningún tercero”, completa la empresaria.

Servicios de mediación

En su declaración ante el fiscal Pastor, Zanganeh contó que el dinero que recibió del consorcio español tenía como justificación “retribuir sus servicios de mediación ante el Ministerio de Transportes de Arabia Saudí y de la empresa de ferrocarriles de este país, así como por los distintos servicios prestados a las empresas adjudicatarias de las obras, como pueden ser el apoyo logístico o búsqueda de suministros y subcontratas locales”, especifica la citada comisión rogatoria dirigida al fiscal del cantón suizo de Ginebra Yves Bertossa.

En el escrito dirigido a este diario, Zanganeh aporta más datos sobre los trabajos que habría realizado, en virtud de un acuerdo de 18 de mayo de 2011, y destaca que “fueron prestados bajo un contrato de consultoría que estaba sujeto a los más altos estándares internacionales, y han sido ampliamente conocidos por los miembros del consorcio español y por otras muchas partes involucradas en el proyecto del AVE”.

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En la rogatoria el fiscal Pastor da cuenta también de que la propia Zanganeh y los representantes de las empresas españolas declararon que esta empresaria habría cobrado “sólo una parte de lo pactado: 34.808.810 euros y 46.172.927 ryales saudíes [10,1 millones de euros]. El resto no ha sido pagado porque -según han manifestado las empresas españolas-, a partir de junio de 2018 comenzaron a aparecer informaciones en prensa en las que se daba cuenta del contenido de la conversación grabada por José Manuel Villarejo a Corinna Sayn-Wittgenstein y a Juan Villalonga, en la que se implica a la señora Zanganeh en el pago de comisiones ilegales”.

“Absoluta legalidad”

En este sentido, la empresaria concluye “que no hay ninguna duda acerca de la absoluta legalidad y transparencia del contrato”. Y por eso su empresa “ha iniciado recientemente un arbitraje ante la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional para requerir el pago de las cantidades derivadas de su contrato de consultoría frente a ciertas empresas privadas del consorcio que firmaron el contrato”.

Además del contrato de consultoría bajo sospecha, el fiscal Pastor alude a otro acuerdo, este de 10 de septiembre de 2010, “de la misma naturaleza con el príncipe Abdulaziz bin Mishal, miembro de la Familia Real saudí, y en el que se establecía una retribución de 120 millones de euros por sus servicios, cantidad que no consta que le haya sido abonada en su totalidad”.

Pero Zanganeh niega la existencia de este segundo contrato y asegura que no ha tenido “jamás ninguna relación contractual, prestado servicios o recibido cualquier tipo de remuneración por parte del Príncipe Abdulaziz Bin Mishal o por empresas de su propiedad”.

Visita oficial del Rey

Precisamente sobre el papel de Zanganeh y Corinna Larsen en la adjudicación del tren de alta velocidad el fiscal recuerda en la comisión rogatoria que entre los días 8 y 10 de abril de 2006 Juan Carlos I realizó una visita oficial a Arabia Saudí, “más de dos años antes de que fuera adjudicada la Fase I de las obras de construcción del AVE Media-La Meca, y más de cinco años antes de que fuera adjudicada la parte más importante de este proyecto”.

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“En ese viaje”, prosigue su relato el fiscal Pastor, “el Rey de España fue acompañado por un nutrido grupo de empresarios españoles del que formaban parte los entonces consejeros delegados de dos de las empresas españolas que posteriormente integraron el consorcio: OHL e Indra; Shahpari Azam Zanganeh y Corinna Sayn-Wittgenstein, en calidad de consultoras”.

Pese a que Corinna Larsen dice en la grabación de Villarejo que ella no tuvo nada que ver con la adjudicación del AVE, sí reconoce que en el momento en el que recibió en 2012 la supuesta “donación” de 65 millones de euros desde una de las fundaciones opacas de Juan Carlos I, desconocía quien le había entregado esa importante suma de dinero, pero que pensó podría proceder de Villar Mir.

Fundación Lucum

Al preguntar sobre el origen del mismo, el Rey Emérito reconoció a Larsen que ese dinero procedía del Gobierno de Arabia Saudí. Previamente, el 8 de agosto de 2008, la fundación panameña Lucum, propiedad de Juan Carlos I, había recibido 100 millones de dólares (64,8 millones de euros) del Gobierno saudí.

Precisamente el Rey Emérito, según ha adelantado este domingo el diario ‘El País’, ha presentado una declaración voluntaria ante la Agencia Tributaria para tratar de regularizar los pagos opacos que retiraba en su nombre su ayudante de campo entre 2007 y 2017, el coronel del Ejército del Aire Nicolás Murga Mendoza, con dinero del magnate mexicano Allen Sanginés-Krause.