El exnúmero 2 de la Policía dice al juez que Cosidó estaba al corriente de la “operación Kitchen”

Pino asegura que Fernández Díaz no le pidió información sobre el espionaje a Bárcenas ni en relación al chófer del extesorero utilizado como confidente

El ex jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) Enrique García Castaño, a su llegada a la Audiencia Nacional para declarar
El ex jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) Enrique García Castaño, a su llegada a la Audiencia Nacional para declararEduardo ParraEuropa Press

El exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía Eugenio Pino ha asegurado al juez Manuel García Castellón que el que fuera director general de la Policía Ignacio Cosidó estaba informado de la “operación Kitchen”, el supuesto espionaje parapolicial a Luis Bárcenas y su esposa en 2013 para sustraer al extesorero del PP documentación comprometida para el partido. Así lo han confirmado fuentes jurídicas que añaden que el comisario jubilado Enrique García Castaño -que también ha declarado como imputado en la Audiencia Nacional- ha apuntado en ese misma línea, dando por supuesto que por su posición al frente de la Policía debía estar al tanto de esa operación.

Pino ha explicado que él solía despachar con el secretario de Estado de Seguridad y que no recuerda si fue el propio Martínez o Cosidó quienes le trasladaron que no se hiciera cargo de la operación Asuntos Internos, por lo que decidió dejarla en manos del comisario Villarejo. Eso sí, ha negado que diseñara la misma. “Yo solo autoricé que se pagara a un confidente”, ha recalcado.

Según esas mismas fuentes, Pino ha manifestado sin embargo que el entonces ministro del Interior Jorge Fernández Díaz no le pidió nunca información sobre esa actuación policial ni en relación a Sergio Ríos, el chófer de Bárcenas que fue captado como confidente para hacerse con esa información.

Ante el juez también han comparecido como testigos los dos notarios a los que acudió el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez para levantar acta de los mensajes que según él le envió en 2013 Fernández Díaz sobre el desarrollo de la “operación Kitchen” y cuya autoría el exministro niega. Ambos han explicado, según fuentes jurídicas, que se limitaron a constatar que, tal y como les aseguró Martínez, esos sms provenían del entonces ministro, pero sin hacer comprobación porque el exnúmero dos de Interior no se lo solicitó ni tienen capacidad para acreditar ese hecho

Así, el notario de Mahón (Menorca) Alberto V., que protocolizó los primeros mensajes en junio del pasado año, ha desvinculado el contenido de los mensajes que intercambió con Martínez -de quien según ha explicado es amigo desde los tiempos de la universidad- sobre la forma de borrar un chat con la protocolización de esos controvertidos sms.

García Castellón advirtió indicios de la supuesta comisión de un delito de violación de secretos por parte de este notario, por lo que remitió las diligencias a los Juzgados de Mahón para que lo investigasen. El testigo ha corroborado la versión de Martínez de que con esos mensajes que intercambiaron, cuando el notario ya había sido advertido del carácter secreto de las actuaciones, solo pretendía que se borraran unos chistes de mal gusto que le había enviado, dada su relación de amistad, que no quería que vieran sus hijos. “¿Y usted se pone a las diez de la mañana a pedir que se borre un chat de la noche anterior?”, le ha preguntado entonces el abogado del exministro mostrando su extrañeza por ese comportamiento.

El pasado 11 de marzo, el Consejo General del Notariado requirió al notario, a instancia de García Castellón, una copia de esas actas “con expresa advertencia del carácter secreto de las actuaciones” -subrayó el instructor en el auto en el que acordó su citación como testigo-, pese a lo cual Martínez y Vela intercambiaron “una cadena de mensajes” relativos a “cómo se borra un chat”, lo que según el juez pondría de manifiesto que se puso en contacto con el exsecretario de Estado de Seguridad “haciendo caso omiso al carácter reservado del requerimiento”.

Según algunas fuentes, el notario de Madrid al que se dirigió en octubre de 2019 Martínez para protocolizar los sms que atribuye a Fernández Díaz ha ido más allá al asegurar que él no puede garantizar que esos mensajes pudiesen estar manipulados, aunque ha precisado que no advirtió indicio alguno de irregularidad porque en ese caso no hubiese levantado acta.

Pino y García Castellón se desmarcan de los sms

El exministro del Interior sostiene, no obstante, que esos mensajes no son suyos e incluso remitió al instructor un informe pericial que concluye que fueron manipulados. El ingeniero informático autor del informe sostiene que esos sms presentan “una alta probabilidad de manipulación por la existencia de “notables irregularidades”, lo que “impediría que fueran tomados como veraces”.

García Castellón ha citado también a declarar al comisario jubilado Enrique García Castaño, “el Gordo”, y el exdirector adjunto operativo de la Policía (DAO) Eugenio Pino, para esclarecer si fueron ellos los que redactaron uno de los sms protocolizados, en el que se hace referencia al volcado de los dispositivos sustraídos a Luis Bárcenas, y que Fernández Díaz niega que enviara.

Martínez admitió en su declaración judicial y en su posterior careo con su antiguo jefe que ese mensaje no habría sido redactado por el entonces titular de Interior, sino que éste lo habría reenviado, dado que se utilizan términos más propios de un funcionario policial “operativo”.

Tanto Pino como García Castaño han negado que escribieran ese sms (el segundo ha insistido además en que ni tenía el móvil del ministro). Según ambos el lenguaje utilizado no es “operativo”. Además, han cuestionado que no se dirigieran a Fernández Díaz como “ministro”, como es habitual. García Castellón ha dicho que según su criterio ese sms sobre el volcado de los dispositivos de Bárcenas “vino de arriba abajo, no de abajo arriba”, por lo que si es cierto que lo reenvió Fernández Díaz a Martínez “se lo habrían enviado desde arriba”.