Exteriores pierde en Madrid al malagueño con esquizofrenia que fue localizado en Perú

Ayer cogió un vuelo en Lima pero en Barajas nadie le acompañó a embarcar en el de Málaga y se ha extraviado. Policía y Guardia Civil le buscan en torno a Barajas

Agustín González, malagueño con problemas mentales, ha sido localizado en Perú tras dos años desaparecido
Agustín González, malagueño con problemas mentales, ha sido localizado en Perú tras dos años desaparecidoCedidaLa Razón

La historia de Agustín González parece surrealista. Cuando parecía que había superado todas las trabas burocráticas y, por fin, tras dos años desaparecido en Lima, el consulado realizó los trámites para que pudiera coger un vuelo a España, todo se ha echado por la borda en el último momento: tras el aterrizaje este mediodía en el aeropuerto de Barajas no ha embarcado en el vuelo que enlazaba con Málaga, ha salido junto al resto de pasajeros y se le ha perdido (de nuevo) la pista. “Le estábamos esperando en el aeropuerto de Málaga sus dos hermanos, una persona de la asociación de enfermos mentales de aquí que iba a gestionar su traslado al hospital y mi mujer y yo”, explica Joaquín Amills, de SOS Desaparecidos, el “artífice” de que fuera localizado en el país andino gracias a la difusión del cartel de su desaparición. “Cuando hemos visto que no salía se nos ha caído el alma a los pies, no dábamos crédito y la Guardia Civil, que se han portado de 10 con nosotros, han empezado a llamar a Madrid para ver qué había pasado”. Efectivamente, tras visionar las imágenes de las cámaras de seguridad, han visto a Agustín salir del avión junto al resto de pasajeros en dirección a la salida. Y ya no se sabe nada más de él. “Esto ha sido un desastre. Avisé 20 veces a los del consulado de que alguien estuviera pendiente de él, es un enfermo mental y no se da cuenta de lo que hace”, explica Amills muy enfadado con el desenlace de la larga historia. En teoría, alguien del consulado de España en Lima (Perú) iba a hacerse cargo del malagueño y tenía solicitada asistencia de silla de ruedas, que son los pasajeros que salen los últimos del todo. Sin embargo, la familia cree que, como nadie le dijo nada (y si se lo dijeron, él no es capaz de retener nada), Agustín se levantó de su asiento como el resto de pasajeros y salió por la puerta. Luego, la persona encargada de llevarle en silla a la puerta de embarque del avión a Málaga, no sabía nada y consideró que la persona finalmente habría rechazado el servicio, como ocurre a veces. “Es increíble que haya pasado esto. Nosotros lo avisamos, pedimos que estuvieran pendientes de él porque esto podía pasar ¡Está enfermo! ¿Qué más teníamos que haber hecho?”, pregunta Amills, preocupado por el paradero ahora de Agustín “que además no tiene un duro en el bolsillo”.

Los escollos hasta llegar a Madrid

La historia de este hombre bien da para un guión de película. En enero de 2019 decidió ir a conocer a Perú a una persona que había conocido por redes sociales. Sin embargo, cuando llegó allí comprobó que le habían engañado. Él, enfermo mental, con una esquizofrenia diagnosticada y tratada desde hace muchos años, quedó vagando por las calles de Lima y cuando acertó a ir al consulado le aconsejaron que se fuera a un albergue municipal, de donde salió huyendo tras palizas, robos y vejaciones. Así estuvo como un mendigo hasta que casi dos años después su familia aquí se puso en contacto con SOS Desaparecidos tras denunciar ante la Policía Nacional. La asociación difundió el cartel de su desaparición y se obró el milagro: a los dos días un ciudadano de Lima le reconoció y le estuvo ayudando los primeros días en los que trataban de gestionar su regreso a España. De esto hace aproximadamente un mes. Luego se hizo cargo de él una ONG religiosa mientras Amills “peleaba” con el Ministerio de Asuntos Exteriores para que presionara al consulado y tramitaran el regreso de Agustín. Y, sobre todo, para que le viera un médico y no le dejaran a su merced porque se volvería a escapar. “No es capaz de andar 100 metros sin perderse”, les recordaba Amills para que se hicieran cargo del grado de enfermedad del hombre de 52 años. Finalmente el consulado le ingresó en un psiquiátrico y se comprometió a pagar el vuelo. El penúltimo capítulo de esta historia se escribió ayer: Agustín cogió el vuelo Lima-Madrid a las 19:30 horas (hora local) y llegó a Madrid a mediodía. A las 16:00 horas debería haber aterrizado en Málaga pero ahora le busca la Policía por Madrid y alrededores. Esperemos que no haya ido muy lejos y, aunque ya no sea para Nochebuena, Agustín pueda regresar junto a su familia y cerrar este terrible capítulo con un final feliz.