Mensaje claro del Rey: “La ética está por encima de la familia”

Tras realizar una llamada a la “unidad y la esperanza”, Felipe VI renovó su compromiso ético “por encima de cualquier consideración, incluso personal y familiar”

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Dicen que los grandes personajes se crecen en los momentos clave y lo cierto es que el Mensaje de Navidad que pronunció Felipe VI colmó las expectativas de todos en unas circunstancias nada fáciles y en unas aguas tormentosas que Zarzuela ya navega como su elemento natural. Medidas hasta la última coma, y en la línea exacta de lo avanzado en este diario días atrás, las palabras del Rey buscaron echarse el país a la espalda y poner voz y rostro a una llamada a la “unidad, al ánimo y la esperanza” que el país tanto necesita para encarar el 2021. Es de estricta justicia constatar que las mismas ideas, casi las mismas palabras, brillan en labios del Rey con un timbre de autenticidad que se echa de menos en nuestros representantes electos, sean del signo que sean, con poquísimas excepciones que no hacen sino confirmar la regla.

Parte central en el Mensaje del Rey fue una cerrada defensa de las instituciones del Estado: “Contamos con una sociedad fuerte y también con un Estado sólido", comenzó antes de glosar el papel de los servicios públicos, de las Fuerzas Armadas y del sistema de salud en la lucha contra la pandemia. También mencionó la Unión Europea pero donde realmente se extendió fue en hacer una defensa de la Constitución, la que nos garantiza, dijo, “nuestra visión de la sociedad y del ser humano. Una constitución que todos tenemos el deber de respetar; y que en nuestros días es el fundamento de nuestra convivencia social y política; y que representa en nuestra historia un éxito de y para nuestra democracia y la libertad". Contra los que quieren utilizar el pasado para desunir, el Rey recordó que los avances “son el resultado del reencuentro y el pacto de los españoles después de un largo periodo de enfrentamientos y divisiones. Son principios que no pierden nunca vigencia por el paso de los años".

De las casi 1.700 palabras del discurso las que más centraron la atención a priori y a posteriori tuvieron lugar casi al final: la alusión a la polémica que rodea a Don Juan Carlos. Lejos de caer en la autocrítica autodestructiva Don Felipe dio un noble capotazo en este momento y, con un primerísimo primer plano en este momento clave, renovó el compromiso que asumió ante todos los españoles en su ascensión al trono. Merece la pena repetir textualmente esta parte del discurso: "Ya en 2014, en mi Proclamación ante las Cortes Generales, me referí a los principios morales y éticos que los ciudadanos reclaman de nuestras conductas. Unos principios que nos obligan a todos sin excepciones; y que están por encima de cualquier consideración, de la naturaleza que sea, incluso de las personales y familiares", dijo el Rey. Y concluyó este apartado con estas palabras: "Así lo he entendido siempre, en coherencia con mis convicciones, con la forma de entender mis responsabilidades como Jefe del Estado y con el espíritu renovador que inspira mi Reinado desde el primer día".

Solo quedaba ya el desenlace de este discurso que tendrá su pequeño apartado en la historia de su reinado: “No somos un pueblo que se rinda o que se resigne a los malos tiempos. Con esfuerzo, unión y solidaridad España saldrá adelante”. Y lo cierto es que a pesar del interés despertados por las polémicas, fue en este desenlace donde las palabras del Rey fueron más trascendentales y donde expresaron la idea fundamental, que no es otra que el deseo de Felipe VI de recordar que por encima de derechas y de izquierdas, la Corona lo es de todos: “Con todos y para todos. Y como Rey yo estaré con todos y para todos, no solo porque es mi deber y mi convicción sino también porque es mi compromiso con todos nosotros, con España”.