Asalto al Capitolio vs. Parlament: ¿Parecidos razonables?

La toma violenta del poder legislativo en Estados Unidos es comparable a los episodios radicales en Cataluña o, incluso, al “rodea el Congreso” en Madrid en 2015, cuando un grupo de manifestantes tratan de “subvertir el orden constitucional”

Imágenes del intento de asalto al  Parlament de Cataluña en 2018, el rodea al Congreso de los Diputados en Madrid y el asalto al Capitolio en Washington ayer.
Imágenes del intento de asalto al Parlament de Cataluña en 2018, el rodea al Congreso de los Diputados en Madrid y el asalto al Capitolio en Washington ayer.La RazónLa Razón

La toma violenta de la sede del poder legislativo al capitolio de Estados Unidos en la noche de ayer, que ha dejado cuatro personas fallecidas y 14 policías heridos, es una suerte de “subversión del orden constitucional” que tiene su precedente en España. El golpe de Estado de Tejero o el asalto al Parlament de Cataluña por los CDR o las habituales manifestaciones de “rodea al Congreso” en los años 2015 y 2016.

En Cataluña, los llamados Comité de Defensa de la Repúbica (CDR), celebraron en 2018 el primer aniversario del referéndum del 1-O asaltando el Parlament de Cataluña, un intento de subversión del orden radical lastrado gracias a la labor de las Fuerzas y Cuerpos del Estado, pero que contó con el aliento del entonces president de Cataluña, Quim Torra que alentó a los radicales con el mítico ya “apretad, apretad”, desde un acto institucional. Entonces los manifestantes derribaron algunas vallas y las lanzaron contra los agentes, a los que también arrojaron pintura, palos de banderas y botellas de agua, e incluso se enfrentaron físicamente a los voluntarios de la ANC y de otras entidades organizadoras de la movilización, que trataban de aplacar los ánimos.

Así lo reflejan los expertos constitucionalistas consultados por este diario que señalan que en todos los casos, el planteamiento es el mismo. “Un grupo de la izquierda radical o de la derecha o nacionalista (Rodea el Congreso, Washington o Parlament) que asegura que las instituciones no funcionan y están al servicio de poderes ocultos. Entonces creen que deben tomar ellos las riendas del poder político y provoca la deslegitimación de la democracia representativa, de las instituciones en nombre de una suerte de democracia de mayor calidad, que sería la que ejercen los ciudadanos”, explica -sobre este tipo de procesos que tratan de subvertir el orden constitucional- el catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Valencia, Carlos Flores. Sin embargo, añade, es “una absoluta falsedad”. “Cuando algunos ciudadanos pretenden ejercer el poder político por si mismos y al margen de las instituciones vamos hacia el predominio de la coacción y de la violencia y es inaceptable”.

El profesor de Derecho Constitucional en la Universidad CES Cisneros, Ibor Fernandes Romero, explica que el asalto al Capitolio es también “el intento por parte de grupos más o menos organizados para subvertir el orden constitucional”. Según su reflexión, en el caso estadounidense, el “el congreso y senado estaban desarrollando un acto de “convalidación” de los resultados de las elecciones al Presidente del Gobierno”, y el objetivo del asalto era el de “quebrantar el principio de inviolabilidad parlamentaria que, en todos los ordenamientos jurídicos es “sagrado” porque garantiza el desarrollo de la actividad de los representantes”.

Recuerda además, que según el Tribunal Constitucional, la inviolabilidad debe entenderse “como condición necesaria que es para asegurar la plena independencia en la actuación de uno y otro. ATC 157/1982″. Es por ello que, “el ordenamiento jurídico prevé un reproche penal especial para las conductas que violentan este principio de inviolabilidad”.