El almirante Teodoro López Calderón, nuevo JEMAD

Robles no respeta el “turno” completo del Ejército del Aire y nombra al hasta ahora jefe de la Armada. Tomará posesión del cargo el jueves

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El Consejo de Ministros ha nombrado hoy al nuevo Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), tras la dimisión el pasado sábado del general del Aire Miguel Ángel Villarroya por su polémica vacunación. El elegido ha sido el almirante general Teodoro Esteban López Calderón, hasta ahora Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA). Su toma de posesión está prevista para el próximo jueves.

Con este nombramiento, el Ministerio de Defensa pone fin al “turno” no acabado del Ejército del Aire al frente de la estructura operativa de las Fuerzas Armadas, pues Villarroya apenas ha estado sólo un año al mando del Estado Mayor de la Defensa (EMAD). Y es que existe una regla no escrita según la cual los Jefes de Estado Mayor de la Defensa se turnan por ejércitos en cada mandato.

A Villarroya, general del Aire, debía sustituirle alguien de la Armada al acabar su mandato completo. El hecho de que no sea otro oficial general de la Fuerza Aérea no ha sentado demasiado bien en en el Ejército del Aire, que ven como “corre el turno” tras sólo un año con un Jemad del Aire. “Es una falta de respeto”, aseguran fuentes militares.

En la Armada desde 1973

El nuevo Jemad nació en Cartagena el 3 de mayo de 1954 e ingresó en la Armada en 1973, siendo promovido al empleo de Alférez de Navío en 1978. En noviembre de 2012 ascendió al empleo de Almirante, siendo promovido a Almirante General en marzo de 2017, tras ser nombrado Jefe de Estado Mayor de la Armada.

Entre sus destinos embarcados ha mandado la Agrupación Marítima Permanente núm. 2 de la OTAN (SNMG-2), además de la 41ª Escuadrilla de Escoltas, la Fragata “Cataluña”, la 2ª Escuadrilla de Dragaminas y el Patrullero “Villaamil”. Ha sido Jefe de Órdenes de la 21ª Escuadrilla de Escoltas. Ha servido también a bordo de la Fragata “Numancia”, la Fragata “Asturias”, la Fragata “Extremadura”, y la Corbeta “Descubierta”.

Mientras, en tierra su mayor puesto ha sido el de comandante del Mando de Operaciones (MOPS). También ha sido presidente de la Sección Española del Comité Permanente Hispano-Norteamericano, Jefe de la Sección de Planes Estratégicos de la División de Planes del Estado Mayor de la Armada, Jefe de Operaciones del Estado Mayor del Mando Operativo Naval y consejero técnico en el Gabinete del Ministro de Defensa.

La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ha destacado durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros sus 47 años de servicio y su “extensa carrera en la Armada, en la que ha pasado por todos los destinos posibles en mar y en tierra, nacionales e internacionales”. “Tiene toda la capacidad y confianza del ejecutivo para el desarrollo de esta tarea”, ha sentenciado Montero.

El resto de la cúpula militar, a la espera

Este nombramiento -obligado- puede también verse como el primer paso de cara a la renovación del resto de la cúpula militar (Jefes de Estado Mayor de Tierra, Aire y Armada), los cuales fueron nombrados en abril de 2017 por la entonces ministra popular María Dolores de Cospedal. De hecho, el ya nuevo Jemad deja vacía la jefatura de la Armada, la cual ocupará de forma interina el almirante Jefe de Personal de la Armada, Fausto Escrigas Rodríguez, el oficial general más antiguo.

La dimisión de Villarroya, que pasa a la reserva, se produjo el sábado tras conocerse que se vacunó antes de lo que le correspondía según un protocolo del propio Ministerio, el cual Robles dijo desconocer, por lo que le solicitó un informe. Sin embargo, antes de que se pronunciase, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cesó al oficial de la Guardia Civil que ejercía de enlace en el EMAD. Algo que precipitó la salida de Villarroya.

Eso sí, en la carta que envió poniendo su cargo a disposición de Robles, aseguraba que se iba “con la conciencia tranquila” y defendía que la decisión de vacunarse fue “acertada”.

El ya ex Jefe de Estado Mayor de la Defensa, general Miguel Ángel Villarroya
El ya ex Jefe de Estado Mayor de la Defensa, general Miguel Ángel VillarroyaJesús G. FeriaLa Razon

Protocolo de Defensa

En dicho protocolo, elaborado por la Inspección General de Sanidad de la Defensa, dependiente de la subsecretaría de Defensa, se marcaban seis grupos prioritarios, comenzando por los efectivos que se van a desplegar en misiones en el exterior y aquellos que se encuentren en alerta para desplegar.

Tras esto se incluía a los militares que luchan en primera línea contra el coronavirus, como es el caso de los desplegados en la “Operación Baluarte”. En cuarto lugar estarían los efectivos destinados o en comisión de servicio en la UME, seguidos por “el personal de las unidades que, a criterio del mando, sea considerado como crítico (jefes de unidad, tripulaciones aéreas, etc)”.

Por último, el protocolo incluye a los “grupos de población establecidos por el Ministerio de Sanidad en la Estrategia de Vacunación frente al COVID-19″. Eso sí, sobre todos ellos tendrían prioridad los uniformados que tengan un despliegue, comisión de servicio o destino en un país que obligue a contar con un certificado de vacunación.

Tanto el Estado Mayor de la Defensa como los dos Ejércitos y la Armada cuentan con un cupo propio de vacunas que, en principio, han de administrar siguiendo el anterior plan. En el caso del EMAD, aunque Defensa no lo ha confirmado, recibió cerca de 300 dosis, con las cuales, además del general Villarroya, se vacunaron otros mandos, como el máximo responsable del Mando de Operaciones (MOPS) o el Jefe del Estado Mayor Conjunto (Emacon).

Unas vacunas, las que corresponden al conjunto de las Fuerza Armadas, que almacena y distribuye el Centro Militar de Farmacia de la Defensa, donde cuentan con cinco ultracongeladores para conservarlas.