Sánchez deja la crisis de gobierno “de calado” para después de la pandemia

La salida de Illa se reduce a un cambio de sillones con la ministra Darias y la incorporación de Iceta al Consejo de Ministros

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Pedro Sánchez taponó ayer la vía de agua que él mismo había abierto al colocar al ministro de Sanidad, Salvador Illa, como candidato a las elecciones catalanas en plena explosión de contagios de la tercera ola. Desde Moncloa ya venían advirtiendo desde que se anunciara la salida de Illa hacia Cataluña que no habría cambios de calado. Un mero «cambio de cromos», resumían, en el que cubrir las vacantes. El propio presidente del Gobierno lo calificó, durante la declaración institucional sin preguntas que pronunció ayer desde Moncloa, como un «ajuste mínimo» en la configuración del Gobierno, obligado por las circunstancias. Aunque desde algunos sectores del Ejecutivo, los vinculados con Podemos, se presionara en las últimas horas para aprovechar y acometer una reestructuración de mayor calado, Sánchez se reserva esa baza para el futuro. La activará cuando estratégicamente mejor le convenga. En un contexto en el que se haya superado la crisis sanitaria y la remodelación pueda servir para dar un impulso electoral al Gabinete.

La marcha ahora del futuro candidato del PSC a la Generalitat dejaba una vacante en una cartera de máxima trascendencia en la actual coyuntura de crisis sanitaria, por lo que desde el propio Ejecutivo se apuntaba a que se apostaría por no hacer experimentos y colocar a otro ministro en su lugar, que pudiera continuar la tarea iniciada por Illa. No hubo sorpresas. Le sustituirá la hasta ahora titular de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias, que ha pilotado de manera conjunta con Illa el diálogo –fórmula de «cogobernanza»– con las comunidades autónomas durante estos meses, así como la campaña de vacunación en las últimas semanas. En Moncloa consideran que Darias es «el relevo natural» para Sanidad, porque conoce de primera mano esta realidad y porque tiene un perfil continuista respecto a su antecesor: un carácter discreto, alejado de protagonismos y tendente al consenso, muy necesario en este ámbito de continuo conflicto con las autonomías.

El hueco que deja Darias al frente de la cartera de Política Territorial y Función Pública será cubierto por Miquel Iceta. El primer secretario del PSC dio un paso a un lado para ceder su puesto de candidato a Illa, por lo que con su entrada en el Consejo de Ministros se consuma la operación de cambio de cromos. La cuadratura del círculo. No es la primera vez que Sánchez tantea a Iceta para entrar en el Gobierno, en la pasada legislatura ya le ofreció integrarse en el Gabinete como ministro de Cultura, pero éste lo rechazó. Posteriormente se exploró la opción de que su salto a la arena nacional se hiciera a través de la Presidencia del Senado, una oferta que el dirigente catalán sí aceptó, pero que se vio frustrada por el boicot de los partidos independentistas en el Parlament, que impidieron su designación autonómica. La cartera de Función Pública está diseñada a imagen y semejanza de un perfil catalán, orientada al diálogo con Cataluña, aunque con la pandemia del coronavirus esta vocación se haya dejado a un lado, priorizando la interlocución con las autonomías para hacer frente a la crisis sanitaria. La entrada de Iceta es también un acto de campaña de cara al 14-F.

Sánchez precipitó los cambios en el Gobierno ante las crecientes presiones de Unidas Podemos para hacer una remodelación más ambiciosa. En concreto, los morados colocaron en el punto de mira al ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, de quien llegaron incluso a filtrar el lunes su dimisión de manera interesada. De este modo, el presidente acalla cualquier rumor y solventa la que ha sido su primera reestructuración –aunque estricta– del Gabinete en este segundo mandato en el poder. Durante su primera etapa en La Moncloa también tuvo que hacer pequeñas sustituciones, tras las dimisiones de Máxim Huerta, en Cultura, y Carmen Montón, en Sanidad, por polémicas vinculadas con sus actividades privadas. La cartera de Sanidad va ya por su cuarto ministro.

El presidente del Gobierno alabó ayer la labor de Illa, que llegó al Gobierno para fortalecer la Sanidad y el Estado del Bienestar y se encontró con la obligación de gestionar la pandemia más dura a la que se ha enfrentado nuestro país. Sánchez se refirió a él como un «ministro extremadamente honesto» que «ha evitado siempre la confrontación», con «liderazgo e interlocución con las comunidades autónomas». «Si tuviera que destacar una cualidad, sería el respeto», señaló. Por su parte, el propio Illa se despidió en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en la que reconoció que se marchaba «con mucha pena», pero que se iba «donde podía ser más útil» y sin remordimientos. Aunque la tercera ola siga azotando con fuerza.