Presos de ETA piden su traslado desde Francia a España ante las mejores condiciones que les otorga el Gobierno

Se quejan de que aún quedan tres reclusos en aislamiento pese a haber pedido voluntariamente que les trajeran a nuestro país

La etarra María Soledad Iparraguirre, "Anboto"
27/01/2021
La etarra María Soledad Iparraguirre, "Anboto" 27/01/2021CEDIDA POR JUSTICIA CEDIDA POR JUSTICIA

Presos de ETA han solicitado en los últimos tiempos su traslado a cárceles españolas ante lo que consideran que va a suponer un mejor régimen penitenciaria y los conocidos acercamientos semanales a centros del País Vasco o próximos a esta Comunidad.

Por eso, cuando no se producen esos beneficios que dan por hechos con la suficiente celeridad muestran su protesta. Al parecer, han interiorizado que se trata de “derechos adquiridos” en función de los acuerdos entre el Gobierno y EhBildu.

Es el caso de tres etarras que se hallan en la cárcel de Soto del Real. Según relata Etxerat, la asociación que reúne a la mayoría de los familiares de los reclusos terroristas, tres de estos internos están “padeciendo una dura situación” al mantenerse la situación de aislamiento. Se trata de Jurdan Martitegi, Iñaki Reta y Maria Soledad Iparraguirre, “Anboto”.

“Tras largos cumplimientos en el Estado francés, mejoraron su situación al retirarles el estatus especial DPS (el más restrictivo) cuando fueron acercados a las prisiones más cercanas a Euskal Herria, concretamente las de Lannemezan y Mont de Marsan. Y todos ellos, tras solicitar su traslado al Estado español, han sido entregados recientemente e ingresados en la citada cárcel Soto del Real, encontrándose con un empeoramiento de sus condiciones, ya que se encuentran en aislamiento y a 430 km de distancia de su entorno familiar”, subraya la citada asociación.

En el caso de Iparraguirre, tras su entrega a España en setiembre de 2019, y pese a tener como destino la cárcel de Brieva, ha pasado buena parte de este tiempo también en aislamiento, en Soto, agrega.

“Están sufriendo unas condiciones de vida muy duras en la prisión madrileña, dándose la circunstancia de que son los únicois presos vascos en aislamiento en la actualidad, una vez que se acabara este régimen en Huelva, Córdoba y Sevilla”.

Etxerat pone de manifiesto lo que está detrás de los citados acuerdos: “es totalmente incoherente el proceso de acercamiento de los presos vascos a Euskal Herria (aunque todavía, incomprensiblemente la mayoría están siendo traídos a prisiones limítrofes) y la aplicación del cambio de grados, junto a otras medidas tendentes a acabar con la excepcionalidad, con la situación propia de un pasado reciente que se mantiene en Soto del Real. De igual manera que Instituciones Penitenciarias ha puesto fin al aislamiento sistemático de presos vascos en las prisiones citadas, consideramos que ya es hora de que finalice el aislamiento de presos vascos en Soto. Deben ser acercados a Euskal Herria y se deben seguir dando pasos en la humanización de la política penitenciaria”.