Elecciones Catalanas

Salvador Illa gana pero el independentismo suma mayoría

Los republicanos se imponen a Junts y pueden optar a un Gobierno independentista o a un tripartito con el PSC y los Comunes. Vox da el “sorpasso” a PP y Cs, entrando como segunda fuerza constitucionalista del Parlament

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Ajustada pugna por la Presidencia de la Generalitat. El PSC y ERC se disputan la victoria, empatados a 33 escaños, aunque en votos se impone Salvador Illa, con más del 99% de los votos escrutados. La “operación Illa”, impulsada desde Moncloa, surte efecto y consigue aglutinar el voto moderado, como alternativa al independentismo, en torno a la figura del ex ministro de Sanidad. Sin embargo, aunque Illa ya ha anunciado que se presentará a la investidura, no tiene asegurados los apoyos.

Por su parte, la pugna en el soberanismo la gana Esquerra Republicana, que consigue sacar una mínima a ventaja a Junts per Catalunya (32 escaños), lo que también coloca a Pere Aragonés con opciones de presidir la Generalitat. El independentismo no gana las elecciones, pero se refuerza, consiguiendo más escaños que en 2017 y una holgada mayoría absoluta.

En clave interna, los republicanos consiguen en las urnas el aval a la estrategia de diálogo emprendida por el ala más pragmática de los soberanistas, frente al ansia de confrontación con el Estado de los de Puigdemont. Cómo se resuelvan las alianzas, entre socialistas y republicanos, determinará quien gobierna Cataluña y en ello tendrán también un papel clave los Comunes, que mantienen el tipo, lejos de la debacle que anticipaban algunas encuestas.

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La lectura en clave nacional permite a Pedro Sánchez respirar tranquilo: la victoria de Illa y el liderazgo de ERC le otorgan una estabilidad que hasta hace horas estaba en vilo, a la espera del escrutinio. También la resistencia de la marca morada (mantiene sus ocho escaños de hace cuatro años) permite atraer cierta tranquilidad al Consejo de Ministros, donde ya se anticipaban convulsiones extraordinarias, en caso de que los de Pablo Iglesias certificaran otra derrota, en la línea de las vascas y las gallegas el 12-J. En este caso, la “franquicia” de Podemos en Cataluña, En Comú Podem, obtiene apenas un 7% de los votos y se sitúa como sexta fuerza por detrás incluso de Vox y la CUP.

Vuelco en la derecha

En el espectro de la derecha el escenario ha dado un vuelco. Ciudadanos cede 30 escaños y pasa de ser la fuerza mayoritaria de Cataluña a quedar relegada a la séptima fuerza del Parlament. El capital dilapidado por los de Inés Arrimadas deja expedito el camino al PSC como alternativa al independentismo y permite, además, la entrada de Vox como segunda fuerza constitucionalista. El “sorpasso” de los de Ignacio Garriga no solo abarca al PP, sino también a los naranjas, y sus 11 escaños suman más que populares y Ciudadanos juntos. El PP, por su parte, empeora su resultado respecto a 2017 y quedan relegados a la última fuerza con apenas tres escaños y carácter casi testimonial.

La CUP sube cinco escaños y se coloca como cuarta fuerza y un papel decisivo como bisagra del independentismo para lograr un gobierno de corte soberanista. Un papel, el de bisagra, que quería jugar el PDeCAT que, tras escindirse de Junts para estas elecciones, no ha conseguido obtener representación en estos comicios con el 2,72%.

Abstención récord

La participación en las elecciones catalanas se ha desplomado con el 53,42% de los 5.624.044 catalanes llamados a las urnas, un resultado que se sitúa 25,67 puntos por debajo respecto a los comicios del 21 de diciembre de 2017, cuando fue del 79,09%. La crisis del coronavirus ha supuesto el principal elemento disruptivo en la jornada electoral. Las medidas de seguridad, las largas colas para votar, así como la comparación con 2017, un año en el que la movilización después de la aplicación del artículo 155 fue masiva han provocado esta disminución tan acusada.