Elecciones Catalanas

Puigdemont cree que debe ser ERC el que mueva ficha

Fuentes próximas al expresidente de la Generalitat dan por hecho que estará en el equipo negociador de JxCat de cara a futuros acuerdos poselectorales

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, en una de sus intervenciones por videoconferencia durante la campaña electoral del 14-F
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, en una de sus intervenciones por videoconferencia durante la campaña electoral del 14-FEUROPA PRESS EUROPA PRESS

«Hemos ganado a las fuerzas del 155». Consciente ya de que JxCat había cedido la hegemonía del separatismo en Cataluña a ERC, Carles Puigdemont recurrió la pasada madrugada al socorrido plural mayestático para su primera valoración de la noche electoral. Pero la fanfarria independentista, pese a la victoria de Illa en las urnas, apenas podía ocultar la decepción por la pérdida de dos escaños, un paso atrás del que el ex presidente de la Generalitat responsabiliza al PDeCAT, los herederos de Convergencia.

No obstante, una vez asumido el resultado electoral, que sitúa a JxCat como tercera fuerza tras el PSC de Illa y ERC, fuentes próximas al expresident apuntan que éste tiene claro que es a los republicanos a quienes toca mover ficha de cara a posibles pactos poselectorales. «Es Esquerra la que tiene que posicionarse. Ellos tienen la pelota en su tejado», apuntan esas mismas fuentes, que insisten en que Puigdemont «va a esperar» por tanto a que ERC «dé el primer paso».

Para el político soberanista, la candidatura de Pere Aragonés «no lo tiene claro» y debe antes «resolver sus dudas internas» y trasladar al resto de fuerzas independentistas «qué propone de verdad». Pero para empezar a meter presión a los republicanos –llamados a liderar la versión pos155 del «procés»–, las fuentes consultadas dejan muy claro que «nadie entendería que no hubiese un Govern independentista».

«Él ha encajado muy bien los resultados –aseguran pese al menor botín electoral en beneficio de Esquerra–, aunque es cierto que los esperaba mejores. Pero las encuestas han fallado».

Sin embargo, eso no afecta –subrayan– a su posición predominante dentro del partido, también en la mesa de negociación, en la que aventuran que tendrán que hablar todos con todos». «Va a estar en el equipo negociador sin duda. Es el máximo referente del partido. Cómo se va negociar algo sin él. No tendría ningún sentido».

La posibilidad de que ERC intente gobernar en solitario con el apoyo del PSC en la investidura está sobre la mesa, pero el entorno de Puigdemont afirma que ese aval «no saldría gratis para ERC».

La derrota de Artur Mas

El expresidente catalán –refugiado en Bruselas desde octubre de 2017 y sobre el que pese una orden de detención para que responda ante la Justicia por su papel en el proceso separatista– cree que la estéril candidatura del PDeCAT solo ha servido para mermar la cosecha electoral de JxCat.

«Los 77.000 votos del PDeCAT han sido fundamentales» para que Junts per Catalunya se deje dos diputados”, constatan. “Allí donde ha tenido votos es en las circunscripciones en las que JxCat ha cedido los dos parlamentarios (Barcelona y Lérida). Al final son escaños perdidos».

De ahí que aunque admiten que un pacto electoral con el PDeCAT hubiese mejorado su resultado, aventuran que «a largo plazo viene bien lo que ha pasado, porque el PDeCAT va a desaparecer».

Y a la lista de damnificados del 14-F, el círculo más próximo a Puigdemont añade otro: el de otro expresident Artur Mas, quien hizo campaña en favor del PDeCAT de Àngels Chacón. «Aquí hay otro derrotado, que es Artur Mas, que se implicó totalmente con el PDeCAT y no le ha servido para nada», aseguran. Hasta el punto de que consideran que «ha dilapidado su capital político. Esas cosas se pagan al final».

A Puigdemont, cuentan, no le ha sorprendido la victoria de Illa porque «ese baile de votos parecía claro», ni tampoco la irrupción de Vox, pero al margen de Cs considera al PP «el gran derrotado» por no ser capaz de beneficiarse del desplome naranja.